a partir del 31 de diciembre

De 800 a 1.400 euros: los hoteles catalanes se preparan para regularizar a sus 'kellys'

Las camareras de pisos externalizadas en Cataluña cobrarán un 40% más que sus compañeras en Madrid a partir de 2019. Así lo establece una cláusula del convenio catalán de hostelería

Foto: Las camareras de pisos subcontratadas cobran hasta un 40% menos en la actualidad
Las camareras de pisos subcontratadas cobran hasta un 40% menos en la actualidad

Los hoteles catalanes tienen una tarea pendiente con su personal de limpieza. A partir del 31 de diciembre de este año, todas las camareras de pisos deberán ganar una media de 1.350 euros al mes en 14 pagas frente a los 800-900 euros que las empleadas externalizadas están cobrando actualmente. Así lo refleja una cláusula del último convenio interprovincial (2017-2019) de hostelería en Cataluña.

"Cuando las empresas de este ámbito [hoteles] subcontraten la prestación de servicios como restauración, bares, pisos, cocina, recepción o consejería, los trabajadores tendrán derecho a percibir la cuantía del salario base y los complementos salariales fijados en las tablas de este convenio", reza el documento. Los hoteles catalanes son conscientes de ello y ya han empezado a moverse para poner su casa en orden, si bien existe cierto nerviosismo en el sector.

Un alto porcentaje de cadenas hoteleras externalizó el servicio de limpieza para ahorrar costes en los años de crisis, cuando esta medida se vendió como la única vía para mantener los puestos de trabajo. Seis años después y pese al tirón del turismo, las camareras de pisos subcontratadas a través de empresas multiservicios siguen cobrando un 40% menos que sus compañeras contratadas directamente por los hoteles. Ahora, dichas compañías intermediarias deberán ajustar los salarios y, por tanto, repercutirán el coste a los establecimientos hoteleros.

Las 'kellys' catalanas cobrarán más que las madrileñas a partir de 2019. "Ese sistema genera desigualdad"

A falta de una regulación a nivel nacional, los representantes de los trabajadores están firmando acuerdos provinciales o autonómicos con los empresarios para acabar con esta situación. Cantabria, Baleares, Málaga, Alicante, Las Palmas o Tenerife son algunos ejemplos donde esta cláusula ya se aplica. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Según la letra pequeña del convenio catalán, "la entrada en vigor se producirá a partir del 31 de diciembre de 2018 y no afectará a aquellas empresas que ya tienen externalizados los servicios con anterioridad a la fecha".

Es decir, si un hotel firma un contrato a cinco años con una compañía multiservicios antes de enero, sus camareras de pisos seguirán cobrando menos hasta que se renueve o concluya dicho contrato. "Solo el legislador tiene potestad para aplicar esta medida con efectos retroactivos. La ley actual sigue dando prioridad a los convenios de empresa, y ese es el problema", explica Moisés Berruezo, responsable de negociación colectiva en la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT.

Las camareras de pisos cobran salarios distintos en función de donde vivan
Las camareras de pisos cobran salarios distintos en función de donde vivan

No obstante, algo está cambiando en el sector. Mariano Rajoy recibió al colectivo de camareras de pisos (conocidas como las kellys) en abril, una primera toma de contacto que sirvió para denunciar problemas como la sobrecarga de trabajo, las enfermedades profesionales y los sueldos irrisorios. Surtió efecto. El Congreso está tramitando una proposición de ley impulsada por el PSOE para modificar el artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores, de manera que se igualen las condiciones laborales entre empleadas externas y en plantilla. "Esperamos que los grupos parlamentarios den luz verde a este cambio de la reforma laboral del PP (2012)", matiza Gonzalo Fuentes, responsable de hostelería en CC.OO.

Las camareras de pisos van más allá, pues piden que se prohíba esa práctica. "Somos la columna vertebral de un hotel, y aun así nos externalizan. Eso no se puede permitir", sostiene Ángela Muñoz, gobernanta y portavoz de las kellys. Dicha asociación se reunió en septiembre con la ministra de Turismo, Reyes Maroto, quien les transmitió que el cambio del artículo 42.1 está a punto de materializarse.

Según fuentes del Ministerio, "se está trabajando para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del sector turístico y hotelero en particular", con avances como el acuerdo firmado en agosto por el que se reconocen algunas dolencias como enfermedades profesionales. Un ejemplo es el síndrome del túnel carpiano o los generados por movimientos repetitivos en trabajos de limpieza.

La gran brecha con Madrid o Valencia

Los avances de los convenios provinciales en Málaga o Alicante contrastan con la ausencia de cláusulas que velen por las condiciones de las trabajadoras externalizadas en superpotencias turísticas de la talla de Madrid o Valencia. En la práctica, esto significa que las camareras de pisos catalanas van a cobrar entre 300 y 400 euros más que sus homólogas madrileñas o valencianas. "Si el cambio del artículo 42.1 no se aprueba antes de que acabe el año, vamos a estar discriminadas en muchas zonas de España. No tiene ninguna lógica", opina Muñoz.

La gobernanta denuncia que casi todos los hoteles situados entre Cibeles y Plaza de España (Madrid) tienen el servicio de limpieza externalizado, con salarios que bordean el salario mínimo. Mientras tanto, las cadenas hoteleras y las patronales del sector guardan silencio. Tanto Exceltur como la Confederación Española de Alojamientos Turísticos (CEHAT) se mantienen al margen en este debate, a diferencia del Gremio de Hoteles de Barcelona. "Hemos tenido un año para adaptarnos. Llega el momento de dar un paso adelante y apostar por una mejor remuneración de las camareras de pisos", apuntan desde esta última asociación.

No han calculado el sobrecoste al que se enfrentan en Cataluña, aunque admiten que esta medida llega en un momento delicado. La bajada del turismo, la fuga de los extranjeros a otros destinos en auge como Turquía o la tensión independentista en esa comunidad autónoma no ayuda a impulsar un sector que en 2017 firmó un año récord. Según fuentes del sector, tanto las empresas multiservicios como los hoteles están inquietos porque saben que, desde enero, sus costes de personal aumentarán más de un 40% de golpe —en cuanto finalicen los contratos—. Y se enfrentan a huelgas si no respetan la cláusula del convenio de hostelería o buscan recovecos para hacer trampas.

"Los hoteles me dicen que soy caro, pero me niego a bajar los precios. Los productos de limpieza, el material, los sueldos y los planes de formación cuestan dinero (...) Prefiero tener menos empresas turísticas como clientes pero mejor gestionadas, sin rotación de personal, con trabajadores profesionales y bien pagados", explica Alfonso Fernández, CEO de Suite Hotels. Esta compañía familiar fundada hace 30 años es proveedora de servicios de limpieza en mataderos, hospitales o cadenas hoteleras como Marriot, Ritz-Carlton o Starwood, con la peculiaridad de que ya está pagando salarios acordes al convenio sectorial. Y esto es una 'rara avis' en el sector.

Según Fernández, algunas cadenas pequeñas están aplicando ilegalmente el convenio sectorial de limpieza, cuyas tablas salariales son un 17% inferiores a las de hostelería. "He visto nóminas sin pluses de nocturnidad ni horas extra, al filo del SMI y con contratos en prácticas de 500-600 euros al mes", asegura. No es el primer empresario que se pronuncia en contra de la 'mala praxis' en la industria turística. Antonio Catalán (AC Hoteles) se comprometió a poner en orden su casa tras su alegato antiexpotación. "Si ganar más implica sacrificar al personal de limpieza, prefiero que ganemos menos".

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