EMPLEO PRECARIO POR EXCELENCIA

¿Boom turístico? Las camareras cobran dos euros por arreglar una habitación

Este colectivo denuncia sueldos irrisorios a cambio de más carga de trabajo mientras los turistas siguen inundando las costas españolas

Foto: El personal de limpieza de los hoteles denuncia condiciones laborales cada vez más precarias. (Corbis)
El personal de limpieza de los hoteles denuncia condiciones laborales cada vez más precarias. (Corbis)

Dos euros por habitación. Es lo que pagan algunos hoteles a su personal de limpieza, un colectivo integrado por unas 96.000 mujeres -en su inmensa mayoría- que trabajan cada vez más y cobran cada vez menos. Así lo denuncia Gonzalo Fuentes, responsable de Política Institucional de la Federación de Servicios de CC.OO. “Hemos detectado casos en los que se paga entre 1,5 y 2 euros por habitación”, una retribución ridícula ante la que las empleadas bajan la cabeza por miedo a quedarse en paro.

“En un estado de necesidad nadie se atreve a reclamar; existe un miedo terrorífico en las empresas”, matiza. O si no que se lo digan a Eulalia, una camarera de pisos en Lloret de Mar con más de veinte años de experiencia. “Me han llegado a pagar treinta euros por hacer treinta habitaciones en una sola jornada, a un euro por dormitorio. Así está la hostelería en España”. Y no va mal encaminada, pues este sector ocupa los últimos puestos en la escala salarial según el INE.

El personal del limpieza dice estar sometido a mucha presión para ofrecer un servicio de calidad. (EFE)
El personal del limpieza dice estar sometido a mucha presión para ofrecer un servicio de calidad. (EFE)

Última vuelta de tuerca con la crisis

La situación de las camareras ya dejaba mucho que desear antes de 2008, pues sus nóminas “siempre han sido de miseria”. Pero la crisis ha sido “la puntilla”, la excusa perfecta para precarizar aún más un colectivo que ahora tiene unas condiciones laborales “penosas y vergonzosas” a ojos de Eulalia. “Si te ofrecen 300 euros y no tienes nada, lo coges”, asegura Fuentes en una entrevista con El Confidencial. El empleo basura es una tendencia creciente en una industria en la que muchas trabajadoras apenas pueden llegar a fin de mes.

Esta realidad contrasta con el comportamiento de uno de los sectores más fuertes de nuestro país. “El turismo fue la última industria que entró en crisis y la primera que ha salido de ella. En un contexto de bonanza con una rentabilidad tremenda, no se entienden unas condiciones tan precarias”, explica el portavoz de CC.OO.

¿Quién sale perdiendo? Los turistas

Campaña de concienciación sindical.
Campaña de concienciación sindical.

Basta con echar un vistazo a los últimos datos difundidos por el Ministerio de Industria: España recibió la cifra récord de 37,9 millones de turistas extranjeros en los primeros siete meses del año, un 4,7% más que en el mismo período de 2014. Pero existe el riesgo de que la calidad del servicio se vaya a pique, tal y como advierte Ernest Cañada, coordinador del centro de investigación Alba Sud y especializado en estos temas. “Las empleadas no están en condiciones de hacer bien su trabajo, están sometidas a mucha presión”. Esto repercute en la calidad del servicio y es devastador para un país que depende tanto del turismo.

“Están corriendo todo el día, renuncian a los tiempos de comida y descanso” para que les dé tiempo a completar el número mínimo de habitaciones que les exige la empresa: entre 20 y 26 por jornada laboral. Si no llegan, no les queda más remedio que hacer horas extra que nunca les pagarán, explica el experto. Eulalia lo corrobora: “Por regla general, arreglamos entre 22 y 25 habitaciones al día. A veces ni siquiera bajo a comer, no me da tiempo”. Eso sin contar con la limpieza de las zonas comunes del hotel.

Externalizar el servicio, una mina de oro

Los expertos consultados por este periódico coinciden en que los empresarios están demasiado preocupados por reducir costes y mantener las expectativas de beneficio, pero no se dan cuenta de que empeorar las condiciones de sus trabajadores es contraproducente. Si las camareras de pisos no dan abasto, los turistas descontentos no tardarán en hacerse notar.

Esta maniobra consiste en despedir a los trabajadores de plantilla y sustituirlos por empresas multiservicios que “en muchos casos no están especializadas” y pagan a sus empleados hasta un 40% menos. Por eso no sorprende que haya camareras que han visto cómo su sueldo de 1.000 euros se convertía en el salario mínimo interprofesional (648 euros al mes) de un día para otro. El Confidencial ha intentado contactar con la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, pero no ha recibido respuesta.

Externalizar el servicio de limpieza se ha convertido en la nueva estrategia de los empresarios para ahorrarse entre un 30% y un 40% del salario

Están desahuciando a las camareras de su hotel. Te arrancan de tu familia para volverte a contratar con salarios inferiores y con el doble de trabajo”, explica Pepi, veterana de un establecimiento de Torremolinos. Su caso es “de lo menos malo” porque es de las pocas que han resistido con contrato fijo. “Las que se llevan la peor parte del cambio tan brutal provocado por la crisis son las eventuales”, pues se encuentran en una posición mucho más vulnerable por el miedo a que no les renueven el contrato.

La sombra del fraude

“Están acabando con las trabajadoras fijas o fijas discontinuas y crean cada vez más contratos eventuales o por horas”, explica Cañada. Los empresarios recurren a este tipo de figuras contractuales para cubrir puestos fijos, “un fraude de ley que debería ser denunciado” y detectado a través de las inspecciones de trabajo. Predominan también los falsos autónomos y los contratos formativos fraudulentos, una práctica demasiado habitual entre unos empresarios obsesionados por mejorar su cuenta de resultados.

Imagen cedida por Eulalia Corralera
Imagen cedida por Eulalia Corralera

 

Las camareras de pisos representan entre el 25% y el 30% del personal del hotel, integran la columna vertebral del turismo y son imprescindibles para que un establecimiento tenga éxito. Pero sigue siendo un colectivo muy poco valorado por la sociedad o incluso despreciado por algunas personas.

Es además un trabajo que requiere un esfuerzo físico tremendo con serias consecuencias en la salud de las camareras. Estrés, ansiedad, artrosis, lumbalgia, dolor de piernas, desgaste de cartílago o patologías musculo-esqueléticas son algunos de los problemas más frecuentes por los que muchas necesitan medicarse antes de entrar a trabajar.

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