Vestas y siemens gamesa se van a otros países

Paro, precariedad y deslocalización... la otra cara de la energía renovable barata

La caída de precios del coste de la electricidad verde, que ya compite a mercado con otras tecnologías, esconde un descenso de condiciones de los trabajadores o incluso el fin de su empleo

Foto: Foto de enero de 2018 de la planta de Siemens Gamesa en Miranda de Ebro (Burgos). (EFE)
Foto de enero de 2018 de la planta de Siemens Gamesa en Miranda de Ebro (Burgos). (EFE)

El sector de las energías renovables sabía desde hace mucho tiempo que para poder vencer al resto de tecnologías no le bastaba con agitar la bandera de la sostenibilidad y el respeto por el medioambiente. Necesitaba competir a precio de mercado y quitarse de una vez por todas el estigma ese de que las renovables están muy bien pero son caras.

En los últimos tiempos, el esfuerzo de costes que se ha hecho está permitiendo que la energía eólica o la solar fotovoltaica oferten a unos precios tan competitivos como otras tecnologías tradicionalmente consideradas más baratas.

Pero esta transición también tiene perdedores, como se está empezando a vislumbrar en España. Los grandes fabricantes eólicos Siemens Gamesa y Vestas están trasladando parte de su producción de territorio nacional a otros países para abaratar sus costes, bien sea por razones laborales o logísticas.

Probablemente, la fusión entre Siemnes Wind Power y Gamesa en 2016 ya estaba denotando una consolidación en este sector. Ganar tamaño para poder ofrecer costes más competitivos.

Los mercados financieros mostraron su tendencia bajista en 2017. Tanto Siemens Gamesa como Vestas, las dos mayores fabricantes de aerogeneradores en el mundo, tuvieron que lanzar sendos 'profit warning' para advertir de que no alcanzarían sus objetivos, lo que les está costando caro en cuanto a su cotización, muy por debajo de cómo estaban antes del verano del año pasado. Otro fabricante afectado es Nordex. Acciona, propietario del 30% de este fabricante de turbinas tuvo que reconocer una importante minusvalía por la caída del valor de la compañía.

Desde entonces, los acontecimientos han ido sucediéndose. La nueva instalación de renovables a través de subasta, que compiten a precio, les está limitando con fuerza su capacidad de generar beneficios, hasta que el punto que Gamesa cerró sus cuentas en septiembre de 2017 con pérdidas. Ello les ha llevado irremediablemente a tener que apretarse el cinturón.

Siemens Gamesa lanzó un expediente de regulación de empleo para 6.000 trabajadores a nivel mundial a finales del año pasado. Esto implica despedir a uno de cada cinco empleados. En España, tras un enfrentamiento directo con los sindicatos, ha conseguido dar de baja a más de 300 trabajadores, aunque la idea inicial era desprenderse de 400.

Pero esa no es la única consecuencia. La empresa decidió cerrar su fábrica de palas en Miranda de Ebro, lo que implicó el despido de 134 empleados. Un palo duro para una localidad fuertemente castigada por el desempleo desde que estalló la crisis.

Este movimiento ha ido en paralelo con la apertura de una nueva fábrica en Marruecos, además de la deslocalización de parte de la producción de palas de España a Estados Unidos.

Los trabajadores de Vestas, el otro gigante de aerogeneradores a nivel mundial, tampoco han podido esquivar esta situación. Esta misma semana se manifestaban en la puerta de la sede de la compañía danesa en Madrid. Su fábrica de Villadangos, en León, está parada por huelga desde el pasado mes de junio. Algunos trabajadores han decidido encerrarse desde la semana pasada.

La empresa ha decidido parar la actividad de dos líneas de producción de la planta leonesa y llevarse otras dos a China. La firma danesa da por hecho que los empleados temporales, unos 180 que finalizan contrata este verano, no se prolongarán más. Y los otros 400 temen que la falta de actividad desemboque en más despidos en el mejor de los casos, ya que no descartan que la empresa cierre su factoría leonesa.

Hace poco menos de un mes, Vestas clausuró una fábrica situada en Villafranca del Penedés (Barcelona) con el consiguiente despido de sus 44 trabajadores. Ahora el temor se cierne sobre los empleados de Daimiel, en Ciudad Real, o Viveiro en Lugo, donde Vestas mantiene la parte troncal de su producción.

Se precariza el mantenimiento

El estrechamiento de márgenes y la caída de costes no afecta solo a la fabricación, también al servicio de mantenimiento. Desde el año pasado es muy visible la precarización de las condiciones de los trabajadores que se dedican a la conservación de parques eólicos. La victoria de Vestas sobre Siemens Gamesa en las nuevas licitaciones lanzadas por Iberdrola, el mayor player eólico de España, ha traído nuevos recortes para los empleados que venían dedicándose a esta actividad.

En muchas provincias, los convenios no obligaban a subrogar el personal, con lo que se está produciendo una limpia que pasa por tener menos trabajadores y con salarios cada vez más bajos, según denuncian los sindicatos, que se encuentran inmersos en diversos pleitos contra las empresas por esta causa.

El mantenimiento de parques eólicos cada vez se realiza con menos personal y sus condiciones se han ido precarizando, denuncian los sindicatos

Y si la situación es difícil en el caso de la tecnología eólica, no tiene nada que ver con la fotovoltaica. Desde hace ya años el hundimiento de costes de esta tecnología ha venido aparejado por la completa absorción de producción de placas en China. Empresas españolas como Solaria, que hasta hace años trabajaba en la producción de estos paneles, reenfocaron su actividad en otras áreas. A día de hoy, casi todas las placas fotovoltaicas vienen de China.

Atracción de inversión

Todo este movimiento de bajos costes y producción de electricidad con renovables cada vez más competitiva está atrayendo un aluvión de capital hacia España. Las operaciones de compra y financiación están viviendo un nuevo amanecer, tras el anterior boom de renovables levantado a base de primas estatales a finales de la década pasada.

Los actores cada vez son más diversos y desconocidos para el gran público, acostumbrado a que la actividad de generación eléctrica pase por cinco o seis grandes eléctricas. Esta misma semana los inversores extranjeros Baywa han logrado cerrar una financiación con el banco alemán Norddeutsche Landesbank. 100 millones de euros para desarrollar 175MW de solar fotovoltaica en Utrera y Alcalá de Guadaira (Sevilla).

La compañía saudí Alfanar ha solicitado 384 millones al Banco Europeo de Inversiones (BEI) para desarrollar más de 547MW de parques eólicos por toda España. JP Morgan actuará de banco agente con Forestalia. Los fondos de pensiones canadienses, como Northleaf, que negocia con ACS por una inmensa planta solar en Murcia, sondean el mercado español cada vez más a fondo.

Nuevos actores atraídos por la rentabilidad de la que ya gozan las energías renovables, las cuales tuvieron que abrirse paso agitando la bandera del medioambiente y la sostenibilidad. Un escenario cada vez más competitivo que sufren las localidades amenazadas por el cierre de fábricas y los despidos y la precariedad que generan.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios