Las partes se dan dos meses

Intrahistoria de las horas de vértigo que han retrasado al 1 de junio la venta del Edificio España

Apenas una hora fue lo que tardó en saltar por los aires la venta del inmueble. Tras momentos de gran tensión, Wanda, Baraka y Riu sellaron un acuerdo amistoso

Foto: Maqueta del Edificio España en el SIMA. (EFE)
Maqueta del Edificio España en el SIMA. (EFE)

Viernes 31 de marzo. En una notaría de la calle Serrano de Madrid están convocados el gigante chino Wanda Group y el 'holding' murciano Baraka para cerrar una de las operaciones inmobiliarias que más ríos de tinta ha hecho correr en los últimos tiempos: la venta del Edificio España.

Laurent Fischler, mano derecha del millonario asiático Wang JianLin, era quien debía rubricar el traspaso del inmueble a Trinitario Casanova, quien la noche anterior le había confirmado por teléfono que asistiría a la cita. Junto a ellos, en la notaría, también estaban los hermanos Luis y Carmen Riu, esperando en la retaguardia a que se completara el traspaso para firmar a su vez la compra del 25% del rascacielos a Casanova.

Pero apenas unos minutos bastaron para echar todos estos planes por tierra y emplazar a las tres partes a firmar un nuevo acuerdo amistoso, que les compromete a repetir esta escena dentro de dos meses, el próximo 1 de junio. Un pacto entre caballeros al que precedieron auténticos momentos de tensión.

Como adelantó el viernes El Confidencial, fue un defecto de forma del grupo asiático el que impidió cerrar la compra. El propio Casanova se lo desveló a Fischler en la primera hora del encuentro, dejando estupefacto al directivo galo, que el día anterior había manifestado a sus cercanos que hasta el último momento no cantaría victoria. Pero, lo que no esperaba es que fuera un error suyo el que impidiera completar el traspaso.

Wanda no había formulado y firmado las cuentas de la sociedad tenedora del Edificio España correspondientes al ejercicio 2016, “condición ineludible” según les hizo ver Grupo Baraka, que al haber detectado este fallo de forma se garantizaba que el 'holding' chino no pudiera abandonar la reunión llevándose bajo el brazo el rascacielos más los 20 millones de euros que ya ha pagado el grupo murciano.

Comunicado enviado el viernes por Baraka.
Comunicado enviado el viernes por Baraka.

Tras varios retrasos, Fischler estaba convencido de que sólo podía salir de esta reunión triunfador o, al menos, medio vencedor. La primera opción era haber logrado vender por 272 millones un edificio que, hace apenas nueve meses, muchos decían que no valía ni 200 millones; y la segunda, ver esfumarse la operación, porque Casanova se mostrara incapaz de aportar los fondos prometidos, pero quedándose un inmueble que se ha revalorizado, gracias al proyecto de Riu, y con los 20 millones que ya tiene comprometidos Baraka.

Lo que nunca esperó es que Casanova pudiera encontrar un fallo suyo, que le puso entre la espada y la pared: o volvía a conceder otra prórroga, o podía encontrarse con un conflicto en los tribunales si decía unilateralmente rescindir la exclusiva que tiene firmada con el grupo murciano.

Aunque, inicialmente, el francés se resistió a conceder otra prórroga, asesorado por sus abogados, el bufete Cuatrecasas, y tras consultar con China, el representante de Wanda terminó por aceptar que lo mejor para todos era sellar un nuevo acuerdo amistoso.

Pero Wanda no fue el único en quedarse helado cuando Casanova destapó el error. Riu también tenía toda la maquinaría preparada para, en cuento salieran de la notaría, poder anunciar la creación de su sociedad conjunta con Baraka, operación que iba a convertir a la compañía mallorquina en dueña del 25% del Edificio España y en operadora de casi todo el inmueble, donde prevé abrir el primer establecimiento de su cadena urbana Plaza en la capital de España.

Fischler, el hombre de Wanda, se resistió a firmar la nueva prórroga, lo que generó auténticos momentos de tensión. Pero desde China se recomendó firmar

Trinitario Casanova se mostró en todo momento firme ante el incumplimiento por parte de Wanda, y a sus cercanos ha reconocido no entender cómo un grupo cotizado en la bolsa de Hong Kong puede cometer un fallo este tipo. Sus detractores, en cambio, aseguran que ha sido una jugada preparada para dilatar la firma, porque carece de los fondos necesarios para cerrar el acuerdo, y que ahora consigue tiempo para encontrar un comprador al que traspasar todo o parte de la propiedad.

En tal caso, se repitiría la reciente historia de Preciados 13 y el Hotel Carlos V, dos adquisiciones que se cayeron en el último momento, por fallos de los vendedores, y que Casanova terminó sacando adelante gracias, en este caso, al acuerdo al que ha llegado con Hines. Sin embargo, en el Edificio España, el empresario siempre ha insistidio en que no quiere vender y, de hecho, se resistió a que Riu se hiciera con el 50% de la sociedad conjunta que prevén crear, limitando su participación al 25%, y porteriormente, a principios de marzo, las dos partes negociaron que la saga mallorquina sólo entrara como operador, con un contrato a 80 años, pacto que ambos se emplazaron ayer a cerrar el próximo 1 de junio.

"Trinitario tiene el dinero, si realmente se dio cuenta antes y no lo dijo, sería para ganar tiempo y cerrarlo cuando tenga todas las licencias. Si necesitara dinero, habría vendido a Riu el 50%, y claro que tiene 50 millones para levantar con deuda el otro 50%", asegura una fuente próxima al empresario. De hecho, hay quienes afirman que él fue el primero en llevarse las manos a la cabeza cuando detectó ayer el error en la notaría. Un fallo que ha retrasado dos meses la venta del Edificio España. Al menos, por el momento.

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