el nuevo presidente tendrá que retratarse

Ron se niega a hacer el trabajo a Saracho y rebaja los saneamientos en 100 millones

Ángel Ron no piensa allanar el camino de su sustituto en el Popular: ayer redujo en 105 millones las provisiones por cláusulas suelo. Saracho tendrá que mancharse las manos

Foto: Ángel Ron, presidente del Banco Popular, da por concluida una rueda de prensa. (EFE)
Ángel Ron, presidente del Banco Popular, da por concluida una rueda de prensa. (EFE)

El presidente saliente del Banco Popular, Ángel Ron, ha desistido de dar la batalla judicial por su destitución, pero no va a poner la alfombra roja al que será su sucesor a partir del 20 de febrero: Emilio Saracho. Ayer dio un ejemplo con la reducción del importe que va a provisionar por el eventual impacto de una devolución de las cláusulas suelo: pasó de 334 a 229 millones. Ron no va a a sanear más allá de lo estrictamente necesario y de lo contemplado en su plan de negocio. Por tanto, si Saracho considera que es necesario ir más lejos —como piensa el mercado—, tendrá que mancharse las manos y tomar medidas, como ampliar capital o la venta de la entidad.

El plan de saneamiento de Ron presentado con la ampliación de capital de mayo contemplaba unos saneamientos de 4.700 millones (los 2.500 de la citada ampliación y otros 2.200 contra resultados), a los que ahora hay que añadir los de las cláusulas suelo; de ahí que el todavía presidente pretenda reducir su importe al mínimo posible.

Emilio Saracho, próximo presidente del Popular. (Reuters)
Emilio Saracho, próximo presidente del Popular. (Reuters)

La versión oficial es que desde que se calculó la primera cifra (hace un mes), se ha reducido gracias a acuerdos con los clientes. Además, ese primer cálculo era muy conservador y ahora es más ajustado. Otras fuentes señalan que el primer cálculo era el impuesto por el auditor, PwC (siguiendo el criterio general de máxima prudencia contable), pero que el Popular ha conseguido que el Banco de España le conceda un poco más de margen, habida cuenta de que Popular (como BBVA, Cajamar y Abanca) se va a acoger al principio de cosa juzgada —fue condenado por el Supremo en diciembre de 2015— para que no se le aplique la sentencia del Tribunal de la UE. Con el añadido de que esta entidad ni siquiera tuvo que aplicar la retroactividad hasta 2013.

Además, Ron ha dejado ya bastante trabajo hecho con el proyecto de banco malo (Sunrise), cuya segregación no quiso aprobar el Banco de España por el riesgo que mantenía el Popular en el vehículo y por el déficit de provisiones, y que ahora sí va a autorizar tras su salida. Así que ni un solo favor más. "Lo único que quiere Ron es dejar sus cuentas impecables para que nadie le pueda reprochar nada en el futuro. Pero no va a mover un dedo más allá", señala una fuente conocedora de la situación. De hecho, hasta se está resistiendo a presentar las cuentas a los medios y a los analistas.

Saracho: ampliación o venta

Por tanto, será Saracho el que tenga que asumir ya con cargo a 2017 los saneamientos adicionales que sean precisos, tanto en la cuestión de las cláusulas suelo como para cumplir las exigencias que le imponga el BdE para segregar Sunrise. El problema es que acometer un volumen relevante de nuevas provisiones exigiría otra ampliación de capital, que Citi da por segura y que el mercado cifra entre 2.000 y 3.000 millones. Y para captarlos no podría apelar de nuevo a los minoritarios ni al núcleo duro tras las fuertes pérdidas sufridas en la de mayo, lo cual exige captar dinero de fuera. Y esto implica ofrecer un fuerte descuento sobre la cotización y una enorme dilución para los accionistas actuales.

Como ha informado El Confidencial, la prioridad del todavía presidente en su marcha es blindar el legado de su antecesor en la presidencia, Luis Valls, que no es otro que la independencia del Popular. De ahí que la primera opción elegida sea la ampliación, puesto que la alternativa es la venta del banco a uno de los grandes. Pero Ron no quiere asumir ese desgaste, que entiende que corresponde a Saracho.

En todo caso, el mercado tiene serias dudas sobre la capacidad del presidente entrante de evitar la venta. Hay quien defiende que "un vicepresidente de JP Morgan no viene a un banco que sabe que necesita una ampliación sin tenerla asegurada", señalan algunas fuentes. Pero otras sostienen lo contrario: "Es un experto en vender empresas y lo que va a hacer es colocar el Popular al mayor precio posible". Los expertos de la 'round table' de Cotizalia tienen claro que "la cuestión no es si se va a vender el Popular; la cuestión es cuándo". Sea como fuere, lo que es seguro es que Saracho no va a tener ninguna colaboración por parte de Ron.

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