TENDRÁ QUE BUSCAR OTRAS ALTERNATIVAS

El BdE rechaza que el Popular cree su banco malo mediante una escisión de negocios

Problemas para el gran proyecto del Banco Popular, la segregación de su banco malo. El Banco de España no le permite desconsolidarlo por el bajo nivel de provisiones

Foto: Una sucursal del Banco Popular en Madrid. (Reuters)
Una sucursal del Banco Popular en Madrid. (Reuters)

La piedra filosofal del nuevo plan de negocio del Banco Popular, la escisión de su banco malo (el llamado 'proyecto Sunrise'), se ha atascado en el Banco de España. Según fuentes conocedoras de la situación, el supervisor no ha permitido la desconsolidación contable de este vehículo en el que pretende agrupar el grueso de sus activos inmobiliarios, debido a que no traspasa el riesgo fuera del grupo y a que el nivel de provisiones (el 33% del valor bruto de los activos) se considera insuficiente para estas operaciones. Ante lo cual, la entidad que preside Ángel Ron deberá buscar soluciones alternativas.

Este proyecto de banco malo pretende sacar del balance del Popular 6.000 millones brutos de activos inmobiliarios (inicialmente iban a ser 7.500, pero ha quitado los peores activos para ver si se lo aprueban así) con el fin de liberar capital, una operación que el banco considera crítica para poder cumplir los objetivos prometidos a los inversores en la ampliación de capital de junio.

Pero, tal como están las cosas en este momento, sólo podría escindir el proyecto Sunrise del banco a nivel individual pero no del grupo consolidado, que al final es lo que le importa al BCE en términos de solvencia. Asimismo, tampoco pararía el calendario de provisiones de los inmuebles adjudicados, con el consiguiente coste para el banco. Un portavoz de la entidad matizó que todavía no se le ha presentado formalmente el proyecto al BdE. El Popular ha llegado a caer el 7% hoy en bolsa hasta niveles de 1,018 euros, nuevo mínimo histórico del valor, aunque al cierre ha recuperado ligeramente hasta 1,025 (el descenso final ha sido del 6,56%).

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)

Los obstáculos para la escisión total son básicamente dos, según las fuentes citadas. El primero es que el Banco Popular será el principal financiador de su banco malo, que tendrá un capital de sólo el 13% del activo, y tal vez tenga que mantenerse como accionista. El supervisor gobernado por Luis Linde ha negado el permiso para desconsolidar este tipo de vehículos a otros bancos en circunstancias similares, por lo que autorizarlo en el caso del Popular supondría un agravio comparativo para sus competidores.

El segundo es que el nivel de provisiones es muy bajo: tan sólo un 33% del valor bruto de los activos (lo que deja su valor neto en 4.000 millones), cuando el mercado exige un mínimo del 50% para este tipo de activos, que son básicamente inmuebles españoles de baja calidad. Esto se justifica porque el Popular espera subidas de precios de hasta el 14,2% respecto al valor actual en su escenario más positivo, pero el mercado considera que es demasiado optimista. Lo cual explica que no haya suficientes inversores dispuestos a comprar esta estructura como para rebajar la participación del Popular por debajo del 51%.

La única vía: dotar más provisiones

Ante este bloqueo, Ron está explorando otras alternativas, como sacar a bolsa el vehículo regalando su capital a los actuales accionistas del banco mediante un dividendo, tal como informó 'Expansión'. Pero esa solución tampoco es óptima porque sigue manteniendo el riesgo de la financiación dentro del grupo Popular y porque necesitaría colocar más del 51% del capital mediante este regalo. Aparte de que la entidad tendría que asumir el coste, que es el valor presente de los flujos futuros que espera obtener con la venta de estos activos.

Promoción de viviendas en construcción. (EFE)
Promoción de viviendas en construcción. (EFE)

Según algunos expertos en banca consultados, la única solución que podría salvar el proyecto Sunrise es un fuerte incremento de las provisiones que rebajen el valor neto contable del banco malo y faciliten la obtención de beneficios con la venta de sus inmuebles. Sólo con esa medida el Popular obtendría demanda suficiente por parte de los inversores para colocar un porcentaje significativo del capital y para obtener financiación que no provenga del propio banco. Pero eso implicaría incrementar notablemente los 4.700 millones de provisiones anunciados en la ampliación de capital, lo que a su vez dispararía las pérdidas.

"No vamos a regalar el dinero de la ampliación"

Además, esta medida choca contra la filosofía con la que el Popular ha acometido la ampliación y su saneamiento: "No vamos a regalar el dinero captado en la ampliación a los compradores del vehículo, no vamos a usar lo que nos han dado nuestros accionistas para rebajar el precio de traspaso y facilitar que otros ganen dinero con nuestros activos", explica una fuente de la entidad.

Así las cosas, el Popular se enfrenta a una situación en la que es muy difícil encontrar soluciones satisfactorias para la entidad y que a la vez convenzan al BdE. El problema es que el tiempo apremia y el mercado -que tiene serias dudas sobre su capacidad de cumplir lo prometido esta vez tras no hacerlo en la anterior ampliación- no le va a conceder un plazo mayor que hasta el primer trimestre de 2017 para completar su plan de viabilidad. Y no sólo el mercado, también parte del consejo liderado por la familia mexicana Del Valle, que ya ha hecho un intento de relevar a Ron e incluso ha hablado con otros bancos para buscar una fusión.

"Los gestores del banco tienen muy claro que se la juegan en los próximos seis meses: si no cumplen los objetivos de provisiones, reestructuración, venta del banco malo, etc., saben que están fuera", concluye una de las fuentes consultadas. Y la segregación de Sunrise es clave para cumplir estos objetivos.

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