SINGULAR PACTO DE GOBIERNO CORPORATIVO

Uría y Garrigues trazan la nueva Gas Natural con Fainé como presidente no ejecutivo

Gas Natural Fenosa dejará de ser una sociedad concertada, pero La Caixa y Repsol estarán atadas por un nuevo pacto parasocial con el fondo Global Infrestructure Partners (GIP)

Foto: El expresidente de CaixaBank Isidre Fainé. (Reuters)
El expresidente de CaixaBank Isidre Fainé. (Reuters)

Todo está listo y dispuesto para que Isidre Fainé regrese por la puerta grande al Olimpo corporativo domiciliado en el Ibex 35. Tres meses han transcurrido desde que el más importante dirigente empresarial de Cataluña abandonara la presidencia de CaixaBank por razones del guion pactado con la Comisión Europea. Fainé decidió quedarse mejor en la fundación que controla la entidad de crédito, toda vez que para entonces ya tenía orientada su expectativa de destino en Gas Natural Fenosa. La empresa que hasta finales de mes, a no más tardar, presidirá Salvador Gabarró permitirá al banquero una nueva reencarnación profesional en el ‘sancta sanctorum’ de las grandes multinacionales españolas.

El relevo en la empresa gasista y eléctrica viene amparado por el acuerdo de reestructuración financiera que supone la compra del 20% de la compañía por parte del fondo estadounidense Global Infraestructure Partners (GIP). La Caixa y Repsol venden cada cual un 10% y firman la terminación formal de sus pactos históricos, lo que supondrá el final de Gas Natural como empresa concertada. La operación, por un importe total de 3.802 millones, permitirá a la entidad financiera reforzar su ratio de recursos propios, en tanto que impulsará el plan financiero de la petrolera orientado a la reducción de sus niveles de endeudamiento. Criteria hará plusvalías de 218 millones, en tanto que Repsol ganará 246 millones.

Logo de Gas Natural Fenosa en uno de sus edificios de Madrid. (Reuters)
Logo de Gas Natural Fenosa en uno de sus edificios de Madrid. (Reuters)

Los tres nuevos socios de referencia han elaborado un sofisticado sistema de gobierno corporativo donde ninguno tiene derechos de veto, pero que exige la adopción de mayorías reforzadas para una amplia serie de materias reservadas. Entre dichos aspectos básicos que precisarán el respaldo mínimo de dos tercios del consejo, se incluyen desde el desarrollo estratégico al presupuesto anual, pasando por la venta de activos y la política de dividendos. En paralelo, Gas Natural reformará el reglamento del consejo para asegurar la conveniencia de otras cuestiones más elementales de eso que en el mundo de los negocios se conoce como ‘personal issues’.

Entre los asuntos personales más relevantes se incluye, como no podía ser de otra manera, el reparto de altos cargos dentro del nuevo reglamento de un consejo de administración que estará compuesto por 17 miembros, incluyendo seis independientes y un reparto proporcional de representantes del capital. El grupo Criteria, brazo financiero de las participaciones industriales de La Caixa, tendrá cuatro consejeros dominicales en Gas Natural, en tanto que Repsol y GIP dispondrán de tres cada uno. El restante será el consejero delegado o primer ejecutivo, cuya designación corresponde a la petrolera que preside Antonio Brufau.

Toda la estructura de poder se ha diseñado con el respaldo jurídico de dos de los más importantes despachos de abogados que operan en nuestro país. Uría Menéndez ha trabajado a instancias de los compradores, en tanto que Garrigues lo ha hecho por parte de GIP en calidad de socio entrante. Cándido Paz-Ares y Fernando Vives han llevado la batuta de las negociaciones, que han estado supervisadas personalmente por Fainé y que se pusieron en marcha bastante antes del verano, como evidencia el recordatorio de Gabarró, cuando el presidente saliente de Gas Natural esbozó una despedida en toda regla aprovechando la última junta general de la compañía.

Tras salir de CaixaBank en junio, el gran objetivo de Fainé es presidir una compañía del Ibex que garantice su liderazgo en el mundo español de los negocios

Gabarró cedió el testigo de manera virtual el pasado mes de mayo, cuando reconoció públicamente que tenía “ciertas ganas” de abandonar la empresa, anticipando que el relevo se produciría “más pronto que tarde”. El presidente saliente de Gas Natural quiso exponer de manera formal su vocación de leal escudero de Fainé, quien por aquellos días negociaba con el Banco Central Europeo su futuro en La Caixa. Al final, el todopoderoso valedor del grupo financiero decidió tirar por elevación, asegurando el pleno dominio desde la atalaya que le brinda la fundación, pero complementando sus funciones institucionales con la presidencia de una sociedad cotizada en el Ibex como es Gas Natural Fenosa.

Fainé acumulará, por tanto, las principales tarjetas de visita dentro del universo empresarial de La Caixa, pero no tendrá que dar mayores explicaciones para garantizar el buen gobierno corporativo, ya que su flamante presidencia en la empresa gasista no será ejecutiva, al menos de manera aparente. Fainé sigue así los pasos emprendidos por Brufau en Repsol, aunque falta por ver si Rafael Villaseca dispondrá en Gas Natural de un horizonte tan amplio y soberano de gestión como el que protagoniza desde hace dos años largos Josu Jon Imaz en calidad de consejero delegado y primer ejecutivo de la principal compañía petrolera del país.

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