resultados del primer trimestre

La inestabilidad financiera remata el resultado de la banca y avanza más ajustes

Los beneficios de las entidades caen en un contexto condicionado por los bajos tipos de interés y en el que el mal comienzo del año en los mercados ha supuesto la puntilla

Foto: María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, la entidad con una mayor rentabilidad en el primer trimestre./EFE
María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, la entidad con una mayor rentabilidad en el primer trimestre./EFE

Se barruntaba un trimestre complicado para la banca. Y los resultados presentados en los últimos días por las siete entidades españolas que forman parte del Ibex 35 han confirmado las dificultades que han sufrido entre enero y marzo de 2016. En este periodo, sus beneficios han menguado un 22%, hasta los 3.302 millones de euros, con respecto al primer trimestre de 2015. Eliminando los resultados que los dos grandes del sector, Banco Santander y BBVA, obtienen fuera de España, las ganancias se sitúan en los 1.376 millones de euros, un 4% por debajo del conseguido en el mismo periodo del ejercicio anterior.  

Estas cifras constatan las apreturas de rentabilidad con las que sigue luchando el sector. La rentabilidad sobre el capital (ROE) de las siete entidades presentes en el Ibex -Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Bankinter y Popular- arroja una media del 6%, inferior al 6,8% del primer trimestre de 2015. Permanece así por debajo del coste del capital (COE), que el sector calcula entre el 8% y el 10%. De hecho, solo Bankinter, con un ROE del 10,7% supera esa franja al cierre del primer trimestre, con lo que el sector continúa con problemas para crear valor y ser rentable. 

En la caída de los resultados pesan tres ingredientes fundamentales. Con el primero ya se contaba, porque consiste en la debilidad del margen de intereses en un entorno determinado por los tipos oficiales al 0% y el euríbor a 3 y 12 meses en negativo. Tomando la suma de las siete entidades, este margen, que mide lo que gana la banca por lo que cobra por los créditos menos lo que paga por los depósitos, ha crecido ligeramente, en un 1,1%, hasta los 15.118 millones, aunque lo hace por el impulso que el británico TSB aporta a Banco Sabadell. De lo contrario, hubiera descendido con respecto al primer trimestre de 2015. 

Con los tipos de interés como están, al sector sólo le queda confiar en que los mercados se tranquilicen y analizar qué puede hacer para ser más eficiente

El segundo ha sido la puntilla, puesto que se trata del deterioro del resultado de operaciones financieras. El sector confiaba en que al menos las operaciones financieras y las comisiones paliaran la debilidad del margen de intereses. Pero no ha sido así, como queda reflejado en que el margen bruto del sector -margen de intereses más comisiones y resultados de operaciones financieras- ha menguado en un 4%, un descenso provocado básicamente por las operaciones financieras, que han sido menos provechosas para las entidades por la fuerte inestabilidad sufrida en los mercados financieros en enero y febrero. 

Objetivo: contener los gastos de explotación

Y el tercero evidencia lo que está por venir en la banca española: más ajustes. Así lo anticipa el incremento de los gastos de explotación -o, en el mejor de los casos, el ligero descenso de esta partida- y el deterioro de dos variables vinculadas a estos costes y a la actividad bruta de la banca. Por un lado, el descenso del margen neto -margen bruto menos los gastos de explotación-, que ha bajado un 9% con respecto a 2015; y por otro, en un empeoramiento de las ratios de eficiencia -la proporción de los ingresos que se comen los costes-, puesto que solo ha mejorado en Bankinter y Caixabank y se ha deteriorado en el resto.

En este terreno, sobresale el caso de los grandes: la ratio de las divisiones españolas de BBVA y el Santander ha pasado del 50,6% al 57,8% en el primer caso y del 48,9% al 54,2% en el segundo -cuanto más alto, peor, porque indica que los gastos consumen una mayor proporción de ingresos-. En el caso de BBVA, vincula esta evolución a la incorporación de CatalunyaCaixa, donde está ejecutando el ajuste anunciado en 2015. En el del Santander, actualmente se encuentra en plena negociación con los sindicatos para reducir su plantilla en Santander España y el Centro Corporativo y cerrar 450 oficinas. 

En el sector, sin embargo, se da por hecho que un contexto como el actual, con el negocio de siempre castigado por los bajos tipos de interés y el proceso de desapalancamiento por el que aún transita la economía española, hace inevitable que las entidades mejoren su eficiencia. Como expuso con claridad Bankia este viernes, "los gastos de explotación en este entorno de bajos tipos cada vez tienen más importancia y su contención se vuelve crítica". 

Apurando las provisiones y los depósitos 

Como viene ocurriendo en los últimos trimestres, el sector ha contado a su favor con un alivio principal: las provisiones. Las entidades ya no tienen que dotar tantos recursos para cubrir las posibles insolvencias, con lo que encuentra algo de oxígeno para nutrir el beneficio neto por esta vía. 

Otro recurso al que están acudiendo las entidades es el de reducir sus costes de financiación. Y en este apartado están apurando al máximo los costes que soportan por la remuneración de los depósitos a través de dos vías. Una, más directa, consiste en reducir aún más el interés que el sector ofrece por estos productos; y la otra, más sutil, consiste en apoyar el trasvase de los depósitos a plazo hacia los depósitos a la vista o las cuentas nómina, cuyo coste es inferior. 

En el sector, sin embargo, se asume que ambas variables no tienen demasiado recorrido. Y que, aunque lo tengan, no tienen la envergadura suficiente como para contrarrestar por sí solas las debilidades que manifiestan las restantes partes de la cuenta de resultados. Todos los caminos, por tanto, insisten en apuntar en la misma dirección. "El sector deberá acometer más ajustes de manera obligatoria para corregir su exceso de capacidad instalada. Y acabará ocurriendo o con las medidas que haga cada entidad o con las fusiones que terminen produciéndose, que sobre todo perseguirán ahorrar costes", aseguran fuentes del sector que prefieren no ser identificadas. 

Del euríbor negativo a las comisiones

La presentación de los resultados trimestrales también ha sido aprovechada por las entidades para apuntalar sus posturas sobre algunas de las cuestiones que más polémica suscitan en el sector y en su relación con los clientes. Uno de ellos tiene que ver con los intereses negativos, reflejados en que el euríbor a 12 meses se encuentra por debajo del 0%.

Las entidades asumen que vendrán más comisiones, pero siempre que aporten valor añadido: "De lo contrario, será pan para hoy y hambre para mañana"

En este sentido, la posición de la banca es clara: no tienen intención de pagar intereses a los clientes por las hipotecas aunque el euríbor profundice su caída. "Sería un despropósito tener que pagar al cliente por la hipoteca", expuso la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa. "El límite es el 0%. Que a uno le salga gratis la hipoteca, ¿qué más se puede pedir?", defendió a su vez el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres

Siguiendo con los intereses negativos, BBVA ha sido el primero en reconocer abiertamente que ya está cobrando a las empresas por la liquidez que depositan en la entidad y otras fuentes señalan que se trata de una práctica cada vez más extendida en el sector. Matizan, eso sí, que por ahora no se trata de una práctica generalizada, sino selectiva, y que se ciñe a los clientes mayoristas, sin que por el momento tengan previsto afrontar el desafío que supondría extenderlo a los clientes particulares

Otra cuestión polémica alude a las comisiones. El sector coincide con el reciente diagnóstico que formuló el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, en referencia a que "el cliente tendrá que acostumbrarse a pagar por los servicios bancarios", aunque añade un matiz: no se trata de cobrar por cobrar, con el único fin de lograr por algún sitio los ingresos que ya no se logran con el negocio bancario tradicional, sino de ofrecer servicios de valor añadido por los que el cliente entienda que sí debe pagar. "Aplicar comisiones por servicios que no aporten valor es una mala estrategia y no tiene ningún futuro nos pongamos como nos pongamos", argumentó el consejero delegado de Bankia, José Sevilla. "Si no damos ese valor añadido, poner comisiones será pan para hoy y hambre para mañana", sentenció Dancausa. 

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