los pactos políticos tras el 24-M

Cádiz se convierte en el gran dilema de Susana Díaz: ‘Kichi’ o el PP

Los populares ofrecen la retirada de Teófila Martínez para facilitar la investidura de otro alcalde del partido y dan percha a los socialistas para cerrar el paso al candidato de Podemos

Foto: José María González Santos, 'Kichi' (Por Cádiz Sí Se Puede), acompañado por su pareja y secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)
José María González Santos, 'Kichi' (Por Cádiz Sí Se Puede), acompañado por su pareja y secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)

Cádiz se está convirtiendo en una pieza clave en el mapa de alianzas poselectorales en Andalucía. El fin de veinte años de Teófila Martínez, que ha pinchado en su sexta prueba en las urnas tras cinco mayorías absolutas del PP y en el ranking de la alcaldesa más votada de España, está en la mano del PSOE y el partido no lo tiene nada claro. Los buenos resultados de José María González Kichi, de Por Cádiz Sí Se Puede, con el aval de Podemos, lo convierten en una de las grandes revelaciones políticas. El conocido comparsista y profesor de Historia se ha hecho con ocho ediles frente a los diez del PP y los cinco del PSOE. La situación política en la capital gaditana, azotada por un insufrible 42% de paro que sobrepasa el 70% en el caso de los jóvenes, está a punto de convertirse en un doloroso quebradero de cabeza para los socialistas.

Kichi, pareja sentimental de la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, levanta una especie de alergia incurable en un amplio sector del PSOE andaluz. “Aunque él se lo crea, ni es Manuela Carmena ni es Ada Colau”, advierte un veterano socialista. 'Los Clinton de Cádiz', como han apodado a la pareja de moda de Podemos, levantan ampollas. Su duro discurso anticasta subleva a muchos. Cada paso que da el candidato de izquierdas sienta como una patada en el estómago a quienes tienen que ser sus aliados. Emplazó a PSOE y Ganar Cádiz en Común a un debate público el 5 de junio para debatir qué hacer en la alcaldía. Los socialistas lo entendieron como un gesto de “prepotencia”. “No será alcalde por imposición y con ofensas”, se apresuró a advertir el número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo. Los resultados de su partido en la capital han sido desastrosos. Han quedado como tercera fuerza política.

El candidato respaldado por Podemos se ha convertido en una especie de símbolo para muchos. Se ha comparado con Fermín Salvochea, un anarquista que se convirtió en el alcalde más querido de la ciudad, todo un mito en la lucha por los pobres. Indigna a los socialistas. Tanto como el populismo que le achacan con gestos como el de la noche electoral, cuando su comparsa acudió a cantarle entre lágrimas y emoción la popular letra del carnaval “como sería si fuera alcalde”. Teresa Rodríguez le sujetaba el micrófono entre lágrimas de emoción y alegría. Despierta una corriente de apego popular casi tan fuerte como el rechazo que levanta entre quienes alertan sobre su perfil radical y su militancia en Izquierda Anticapitalista. Y todo dentro del cosmos de la idiosincrasia gaditana que los locales se jactan de que sólo ellos entienden. Su pareja ha dejado claro que en las alcaldías andaluzas pasa como en el chiste, “hay que elegir entre susto o muerte”, es decir, pacto con el PSOE o dejar al PP. Ellos van a elegir susto. Los socialistas rápidamente le recuerdan que en el caso del Gobierno andaluz está eligiendo muerte, votando no a Susana Díaz junto a los populares. La líder de Podemos avisa de que lo de Andalucía es otra cosa.

Teófila Martínez, alcaldesa en funciones de Cádiz. (EFE)
Teófila Martínez, alcaldesa en funciones de Cádiz. (EFE)

El PP, para salvar la alcaldía, ha ofrecido a los socialistas un paso atrás de Teófila Martínez. Es un gran órdago. La jugada supondría la retirada de la histórica dirigente para evitar al PSOE el trago de tener que dejarle la alcaldía. Muchos socialistas creen que esta oferta complica todavía más el escenario. Hay tres corrientes dentro del partido. Quienes aseguran que hay que esperar la indicación de Susana Díaz y la dirección regional antes de mover ficha, quienes directamente asumen que lo lógico sería dejar gobernar al PP y quienes ven claro que hay que facilitar el bastón de mando a un partido de izquierdas. Ganará la primera opción. Todo se complica, además, porque los socialistas sí aspiran a formar gobiernos en Sevilla y Córdoba con apoyo de las candidaturas populares avaladas por Podemos. Cádiz quebraría esa línea de acuerdos.

De fondo, además, está la necesidad cada vez más urgente de resolver la investidura de Susana Díaz. Los socialistas aseguran que con Cádiz se ha abierto “un periodo de reflexión”. La baronesa andaluza ha dejado claro frente a Pedro Sánchez que no estará en acuerdos globales con Podemos ni frentes contra el PP. Cádiz puede convertirse en la prueba del algodón de esa tesis. Fuentes próximas a la presidenta admiten que en estos días Díaz está recibiendo la presión de mucha gente que ha pasado por su despacho desde que es presidenta. Los del Ibex 35, Felipe González, periodistas que la han apoyado como lideresa en los cenáculos de la capital y empresarios importantes con intereses en Andalucía le han pedido que ponga freno a una deriva del PSOE en brazos de Podemos. Parte de su partido también apoya ese aviso del peligro de entregarse a Pablo Iglesias. Claro que hasta seis comunidades y varios ayuntamientos clave están en juego y todos esos barones y candidatos que pueden llegar al poder gracias a los acuerdos de izquierda van a estar en su contra y muy a favor de las tesis del secretario general.

La cada vez más posible abstención del PP

Hay una corriente que cobra fuerza en el PSOE andaluz y que avisa de que, si hay que dar a entender al PP que están en un pacto de no agresión para que los populares se muevan hacia la abstención en la investidura de Díaz, lo lógico sería no aliarse con Podemos en la capital gaditana. Susana Díaz, que ha vuelto a hablar con Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente del PP en Andalucía, quiere convencerlo de que los socialistas, lejos de adentrarse en gobiernos de alianzas imposibles en Almería, Granada, Jaén o Málaga, van a dejar gobernar a los populares, con mejores resultados en las urnas. El PSOE sí gobernaría en Sevilla, Huelva y Córdoba, donde defienden que hay “una pulsión clara de cambio”. Cádiz se convierte en la pieza que puede inclinar la balanza. En la duda hamletiana de Díaz.

Hay una corriente que cobra fuerza en el PSOE andaluz: no aliarse con 'Kichi' en Cádiz para provocar que el PP se abstenga en la investidura de Díaz

Los socialistas querían resolver la investidura antes del 13 de junio, fecha de constitución de los ayuntamientos. De nuevo, este plan tiene muchas posibilidades de frustrarse. El escenario no se despeja. En el PSOE ya hay voces que admiten que la lideresa se equivocó al adelantar las elecciones sin contar con el factor de las municipales. Contaba con un resultado de 50 a 53 diputados que la realidad de las urnas le rebajó a 47. El segundo error que se puede ya oír en las filas socialistas fue la foto de la bajada de la escalinata de la noche electoral y esa afirmación suya de que iba a formar gobierno en solitario cuando necesita alianzas. Los socialistas admiten que tienen dos problemas. Uno se llama Albert Rivera. El otro, Teresa Rodríguez. Creen que si dependiera de Juan Marín, candidato de Ciudadanos en Andalucía, habría gobierno, posiblemente incluso una coalición en la Junta, desde hace semanas. Igualmente, señalan que si la decisión de Podemos fuera de Pablo Iglesias la investidura ya se habría producido. Todavía sigue en el aire.

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