LA RECTA FINAL HACIA LAS URNAS

Inquietud en Ferraz y en el PSM por el mal debate de Pepu y por si va a segunda vuelta

No ha "tranquilizado" en la dirección cómo salió el favorito del enfrentamiento con De la Rocha y Dávila. El exseleccionador no levanta la vista de los papeles y no habla de su política de alianzas

Foto: Pepu Hernández, Manuel de la Rocha y Chema Dávila, este 7 de marzo, jornada de debate de los tres candidatos en la sede del PSOE-M. (EFE)
Pepu Hernández, Manuel de la Rocha y Chema Dávila, este 7 de marzo, jornada de debate de los tres candidatos en la sede del PSOE-M. (EFE)

El candidato ungido por el líder ya no es terreno seguro. Su estrella ha ido perdiendo brillo con el paso de las semanas. Antes, parecía casi garantizado que ganaría a la primera y sin demasiadas complicaciones. Ahora ya hay más dudas. Dudas en torno a Pepu Hernández. En Ferraz y en el PSOE madrileño. Cierta inquietud por si el hombre aupado por el presidente del Gobierno, su elegido para disputar la alcaldía de la capital a Manuela Carmena, no supera la votación en primarias de este sábado, por si le hace falta ir a una segunda ronda una semana más tarde porque entonces sí se expondría a perder. Y si Hernández fracasa y no logra la candidatura socialista, se interpretaría como una bofetada directa de las bases del partido a Pedro Sánchez. Un varapalo a mes y medio de unas generales en las que él mismo se juega su continuidad en la Moncloa.

Las dudas ya se podían palpar en las últimas semanas en la sede federal, donde veían que el exseleccionador nacional de baloncesto, un hombre comprometido con el PSOE pero sin carné, entraba en algunas agrupaciones locales con calzador, por el malestar de unas bases que veían cómo directamente el secretario general señalaba con su dedo a su elegido y lo respaldaba de manera clara, pública y sin disfraces. Pero esa pesadumbre o inseguridad se acrecentó este jueves, con el debate de 50 minutos que Pepu Hernández (Madrid, 1958) mantuvo con los otros dos precandidatos con los que se mide en las urnas este sábado, 9 de marzo, en primera ronda: el veterano Manuel de la Rocha Rubí (Madrid, 1947), exalcalde de Fuenlabrada, exconsejero autonómico, exdiputado nacional y miembro de Izquierda Socialista, y Chema Dávila (Madrid, 1972), edil en al Ayuntamiento de Madrid en este último mandato (2015-2019) y secretario general de la agrupación de Centro.

Muchos dirigentes no daban crédito a lo que vieron por 'streaming' desde la sede del PSOE-M, sin público ni posibilidad de réplicas ni preguntas de asistentes. Hernández no dejó de leer desde el primer minuto los papeles que traía. Un folio tras otro, a veces hasta trastabillándose. Sus compañeros también llevaban notas, que usaron de cuando en cuando, pero fue Pepu el que no se salió en ningún momento del guion. Aquello fue una sucesión de monólogos, de mítines entre los tres aspirantes.

En el debate, muy encorsetado, Hernández optó por no contestar a las apelaciones de sus rivales. De la Rocha le lanza alguna pulla, a la que no replica


De la Rocha intentó suscitar un mínimo debate inquiriendo a sus rivales qué alianzas trenzarían tras las elecciones locales del 26 de mayo. Él y Dávila se comprometieron en no pactar con Ciudadanos por el veto que Albert Rivera ha impuesto a Pedro Sánchez para las generales del 28 de abril. Hernández ni se inmutó. No contestó nada. Ya después del debate, su portavoz, Mar Espinar, arguyó que los acuerdos políticos "no los deciden los candidatos, sino el partido", con el voto de las bases.

Comparece su portavoz

Él podía haber dado esa explicación durante el careo con sus adversarios, pero no lo hizo. Y al finalizar ni siquiera compareció ante los medios, como sí hicieron De la Rocha y Dávila. Por él salió Espinar. Por la tarde, sí acudió a una entrevista en la SER en la que reconoció que no se sintió "cómodo" en el debate, por el formato encorsetado que las candidaturas rivales, pese a que lo avalaron, entendían como más favorable para el extécnico de baloncesto. Sus gestos lo delataban: en su último turno, Hernández no dejaba de hacer girar la silla en la que estaba sentado, siempre sin despegarse del papel. Leyó, justificó, porque quería trasladar su mensaje, "decir lo que tenía que decir".

Los aspirantes se diferencian respecto a temas como la operación Chamartín pero confluyen en materia social o en hacer un Madrid más sostenible

De la Rocha, un hombre curtido en política, hizo valer los que cree que son sus dos grandes activos, su experiencia y su condición de militante. Se le veía en su salsa. Sin repartir mandobles, pero sí intentando adueñarse del espacio y marcar el debate desde el principio. "Por cierto, Pepu, me ha sorprendido oírte decir en días pasados que estás percibiendo en cada una de las visitas que haces a los distritos que hay una tremenda desigualdad. Algunos sabemos de esa desigualdad desde hace 40 años. Los socialistas lo sabemos desde siempre", le espetó. No hubo respuesta del interpelado.

Las diferencias también afloraron con la Operación Chamartín. Hernández se aferró a su eslogan de que este tipo de planeamientos urbanísticos, como ocurre con la Operación Campamento son "una oportunidad". "Puede ser una oportunidad pero también un riesgo si no es sostenible para la ciudad", replicó Dávila, que adelantó que no cree que se deba aprobar tal como está ahora si Carmena no asume las alegaciones de los socialistas. De la Rocha convergió con el concejal y consideró el modelo Chamartín como "un riesgo en los términos en los que está planteado" porque puede aumentar la brecha norte-sur de la ciudad.

En materia de servicios sociales, los tres candidatos sí confluyeron en la necesidad de reforzarlos y de prestar atención a los mayores, como compartieron la dirección hacia un Madrid más sostenible en el que se combatan las desigualdades entre distritos.

5.313 militantes tienen la palabra

La lectura del debate no arrojaba demasiadas dudas: frente a un De la Rocha con tablas y un Dávila que fue de menos a más, se percibió a un Pepu algo más perdido, concentrado en sus papeles, con menos soltura respecto a los temas y mucho más rígido. Un análisis que reflejaron diversos medios. "Desde luego, lo de este jueves no tranquiliza —indicaban en Ferraz—. Hay una sensación de cierto temor. No estamos preocupados en exceso, pero sí hay dudas de que Pepu pase el corte a la primera. No hay alarma, ni estamos en la fase de más nervios, pero también es que ahora estamos en modo generales, y eso te lleva todo el tiempo. Pero sí es verdad que Pepu no está dando nada de juego y no levanta pasiones". El impacto del debate, añaden, es "limitado", por la baja audiencia en directo. Otras fuentes de la sede federal coinciden en que se siente una cierta "inquietud" de cara al sábado.

Dirigentes federales y regionales advierten de que, en una segunda ronda, Hernández podría perder por la previsión unión de De la Rocha y Dávila

Para Ferraz, y para la cúpula del PSOE-M que dirige José Manuel Franco, un hombre fiel a Sánchez, es básico que el exseleccionador apruebe el examen este día 9. Están llamados a las urnas 5.313 militantes de la capital. Si ningún aspirante consigue el 50% de los votos, los dos más apoyados se medirán en una segunda vuelta el próximo 16 de marzo. Dirigentes federales y regionales asumen que, si Pepu necesita ir a la siguiente ronda, "puede palmar", porque la previsión es que sus dos contrincantes, De la Rocha y Dávila, unan fuerzas.

Inquietud en Ferraz y en el PSM por el mal debate de Pepu y por si va a segunda vuelta

Si las bases dieran la espalda finalmente a Hernández, su derrota pesaría muchísimo en el comité federal del 17 de marzo, en el que se aprobarán todas las listas para generales, autonómicas y municipales (menos las de Madrid) y se lanzará la precampaña de Sánchez. Dicho de otro modo, una derrota de Pepu se leería como un golpe al presidente. Una interpretación que intentan combatir De la Rocha y Dávila, que insisten en que apostar por ellos no supone cuestionar al jefe del Ejecutivo. El exalcalde de Fuenlabrada se apoyaba incluso en que de los tres candidatos él fue el único que le apoyó y votó en primarias. El edil madrileño respaldó a Susana Díaz y el extécnico ni era ni es militante.

En el equipo del exseleccionador se mostraban, pese a todo, satisfechos con el resultado del debate, aunque admitían que el formato no ayudó. Su percepción es que no hará falta una segunda vuelta, porque en las 22 agrupaciones madrileñas en las que ha estado ha percibido "buenas vibraciones": "Actos con mucha gente, en los que los militantes podían plantear sus dudas, escuchar sus planteamientos". Pero en el entorno de Pepu no descartan que pueda haber una segunda ronda. "Este es un proceso de primarias de verdad, y no creemos que se pueda garantizar que no habrá una nueva votación". Las candidaturas rivales sí ven más claro que no bastará con las urnas de este sábado.

El reto para después de las primarias

En Ferraz y en el PSOE-M hay quienes se sorprenden del bajo perfil de Hernández en estas últimas semanas. Sus entrevistas han sido contadísimas y se ha cuidado de lanzar mensajes rompedores o propuestas concretas que, señalan sus próximos, ya caerán durante la campaña, una vez pasadas las primarias. Pepu ha preferido dibujar mensajes genéricos —quiere "no más Madrid, sino mejor Madrid"—, insistir en sus cualidades como gestor y líder de equipos, no asumir más riesgos y conocer a fondo las agrupaciones locales y a las bases, su primer objetivo. Entretanto, se ha tenido que defender de haber constituido una sociedad, como reveló este periódico, que le habría permitido pagar menos impuestos. Él ha declarado que su interés no era eso, sino que los trámites fueran "más sencillos a través de una empresa y para separarlos de la actividad profesional" como seleccionador de baloncesto.

En la dirección regional creen que Pepu puede ganar por el 55%-60%, victoria que también prevé su equipo. Aunque no se descarta otra vuelta más

En la dirección regional de Franco se respira más confianza que en Ferraz. Se estima que Hernández logrará "en torno al 55%-60% de los votos", un porcentaje que hace unas semanas se esperaba mayor. Distintas fuentes insisten en que el resultado dependerá de la movilización de las bases, especialmente de las agrupaciones más grandes (Latina, Chamberí, Chamartín...): si la participación es baja, podría perjudicar al extécnico, dado que se supone que los partidarios de De la Rocha y Dávila sí están más motivados y decididos a ir a votar. Algunos mandos reseñaban que el impacto del debate en las bases será corto, y que en todo caso era una mancha salvable, y como prueba ponían que la entrevista por la tarde en 'La ventana' de la SER fluyó mejor y resultó más convincente. "Hasta Messi puede fallar un penalti. No pasa nada", disculpaba un miebro próximo al barón autonómico.

Pedro Sánchez apoya a Pepu Hernández, el pasado 3 de febrero en el teatro La Latina. (EFE)
Pedro Sánchez apoya a Pepu Hernández, el pasado 3 de febrero en el teatro La Latina. (EFE)

"Lo mío es olfato —señalaba por contraste un veterano integrante de la cúpula regional— y aunque sea por una cuestión numérica, porque hay tres candidatos, lo previsible es que haya segunda vuelta".

Lo cierto es que nada parece ya seguro, y eso que 'a priori' se pensaba que el elegido de Sánchez no afrontaría demasiadas dificultades. Pero el PSOE-M es una federación siempre muy convulsa y rebelde, y esta vez no lo iba a ser menos. No obstante, incluso los más optimistas asumen que, si gana Hernández, seguirá necesitando 'training' porque no puede exponerse a un debate con candidatos de otros partidos igual al de este jueves. Si se repitera, advierten distintos dirigentes, sus rivales "le fundirían", "le masacrarían". Y el PSOE no parte en buena posición para estas municipales. Fue tercero en 2015 y de cara al 26-M podría descender por debajo de Vox. Claro que en Ferraz, en la primerísima encuesta posterior a la designación de Hernández, ya aventuraban, encuesta de urgencia en mano, que con el extécnico podría remontar.

El partido carga contra Soraya Rodríguez por su posible ida a Cs

Mientras sigue la negociación de las listas de Ferraz con los territorios, este jueves estuvo marcado por la resaca de la marcha de Soraya Rodríguez del PSOE, que ella formalizó por carta la víspera y que justificó por el supuesto acercamiento del partido a los independentistas. La exportavoz aún no ha decidido si dará el salto a Ciudadanos, que la ha sondeado de manera informal para que se una a su lista de las europeas. Ella quiere pensarse su futuro y Albert Rivera, por su parte, no descarta nada

Pero Rodríguez recibió fortísimas críticas públicas del que era su partido. Abrió el día Carmen Calvo, la vicepresidenta del Ejecutivo. "Los socialistas no abandonan el PSOE, ya se lo digo yo. Los socialistas que tenemos carné estamos en el PSOE", aseguró en RNE.

Más duro que ella fue el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. La decisión de la exportavoz le parece "tristeza" en lo personal, pero también "horror político". "Esto es promover el transfuguismo. No hay otra. Aquellos que hablaron de la nueva política practican ahora lo peor de la vieja política", denunció. 

Sin duda, el más crudo fue Óscar Puente, portavoz de la ejecutiva y alcalde de Valladolid, que la conoce bien porque ambos han compartido años militancia en la misma ciudad. "Se va porque se le ha acabado la posibilidad de vivir de la política dentro del PSOE y lo que quiere es seguir viviendo de la política en otro sitio", aseguró en Madrid antes de un homenaje a título póstumo en la FEMP a Tomás Rodríguez Bolaños, exalcalde de Valladolid y fallecido en 2018. 

"Es una decisión claramente en clave de supervivencia personal. Uno no deja el PSOE por diferencias con la dirección después de 30 años de militancia", señaló. Recordó que él, en 30 años en la política, ha tenido "diferencias de todos los colores" con las direcciones de distintos niveles del PSOE, pero lo que ha hecho es "trabajar para cambiar democráticamente esas direcciones". 

Rodríguez no encontró solidaridad tampoco de a quien ella apoyó en las primarias de 2017, Susana Díaz. "En lo personal me duele y me da tristeza, pero estas cosas me parecen horribles". Y sobre la posibilidad de que integre la lista de las europeas de Cs, dijo: "Es de traca, porque están fichando gente que lleva 30 y 40 años en otros partidos", informa EFE. 

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