ELLA NO DESCARTA SUMARSE A OTRAS FORMACIONES

Soraya Rodríguez deja el PSOE y Ciudadanos la sondea para las europeas del 26-M

Sus discrepancias con Sánchez sobre el independentismo la llevan a abandonar el partido, coincidiendo con la tesis de la formación de Rivera. Luis Garicano la quiere para su candidatura

Foto: Soraya Rodríguez, con el ministro de Exteriores, Josep Borrell, el pasado 13 de diciembre en el Congreso. (EFE)
Soraya Rodríguez, con el ministro de Exteriores, Josep Borrell, el pasado 13 de diciembre en el Congreso. (EFE)

Ciudadanos podría conseguir arrebatar al PSOE una pieza de caza mayor: Soraya Rodríguez. Ya ha sondeado a la que fuera portavoz parlamentaria de los socialistas en el Congreso para formar parte de la lista de las elecciones europeas del 26 de mayo, según confirmaron fuentes conocedoras de las conversaciones. Ella aún no ha tomado la decisión. Pero lo que sí ha reconocido ya públicamente es que, consumada su ruptura con su partido, no descarta irse a otras formaciones políticas, tal vez como independiente, no como afiliada. Lo volvió a repetir este jueves en el programa 'Espejo Público', aunque aseguró no tener "una oferta formal" encima de la mesa. "Voy a pensar en mi futuro", dijo. Instantes antes el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, reconocía que "no descartaba nada" sobre la incorporación de la exsocialista, asegurando que su objetivo es "crear un gran espacio político" donde perfiles como el suyo tienen cabida.

La marcha de Soraya Rodríguez del PSOE, siglas en las que ha militado durante 37 años (desde que tenía 18), ha desencadenado un nuevo revulsivo en la política española. Especialmente al coincidir con la ofensiva lanzada desde Ciudadanos hace unas semanas con el objetivo de sumar a exdirigentes de otros partidos constitucionalistas que dicen no sentirse representados ya en sus casas políticas. La vallisoletana, que ha sido diputada en el Congreso durante cinco legislaturas, europarlamentaria (1999-2004) y secretaria de Estado de Cooperación Internacional (2008-2011), remitió este miércoles una carta a su partido [aquí en PDF] comunicando la decisión. Y el principal motivo, según alegó, es "la discrepancia profunda con la dirección del partido en relación con su política con el independentismo catalán".

[Consulte aquí en PDF la carta de Soraya Rodríguez al PSOE]

La desafección que algunos exdirigentes —especialmente procedentes del PSOE— sienten con la actual ejecutiva de Pedro Sánchez, al frente también del Gobierno de España, con respecto a la grave situación en Cataluña está siendo una pasarela directa hacia el partido de Albert Rivera. Soraya Rodríguez (Valladolid, 1963), desde luego, no cierra la puerta a nada. Y, al mismo tiempo, algunos dirigentes del partido naranja tampoco esconden el significado que podría tener la decisión de que ella se haya dado de baja en estos momentos.

Soraya Rodríguez deja el PSOE y Ciudadanos la sondea para las europeas del 26-M

El más claro fue el candidato a las elecciones europeas y responsable económico de la formación, Luis Garicano, al afirmar en Twitter que Rodríguez "ha mantenido una actitud coherente, contraria al apacifuamiento de los separatistas", y asegurando que "merece todo el respeto y admiración". Cuestión nada desdeñable teniendo en cuenta que Garicano se encuentra en estos momentos ultimando el equipo que le acompañará en la lista europea y que su objetivo pasa por sumar a algún dirigente de peso. De hecho, Rodríguez recibió la oferta informal para sumarse a Cs a través de él. Según confirmaron a este diario fuentes conocedoras de las conversaciones entre los dos dirigentes, él la cortejó para su propia lista. Eso sí, no ha habido aún una propuesta formal sobre la mesa. En la noche de este miércoles, y también este jueves en 'Espejo público', la exportavoz negó haber recibido una "oferta" seria. Y es cierto, solo ha sido sondeada, tanteada, genéricamente.

Ella no ha tomado la decisión, aunque responderá en los próximos días. Lo que dijo este miércoles públicamente, en La Sexta, es que "no descarta nada", incluyendo marcharse a otras formaciones, no tanto como militante, y sí como independiente. Hay elementos objetivos que podrían inclinar la balanza a favor del salto a Cs: Garicano pertenece al ala más socialdemócrata de su formación y ella regresaría al Parlamento Europeo, en el que ya ocupó un escaño entre 1999 y 2004. Además, acumula experiencia sobrada en política exterior, porque fue secretaria de Estado de Cooperación Internacional en el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero —era una cartera estrella de aquel Gobierno, que antes ocupó Leire Pajín— y en esta última legislatura presidió la Comisión Mixta de la UE y fue miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, hasta que la dirección del PSOE en el Congreso la despojó de este último cargo.

Bruselas es el único destino que Rodríguez podría aceptar. No quiere regresar a la política local, en la que ya estuvo, ni saltar a la autonómica


El encaje de Rodríguez en las europeas es el único destino que ella podría aceptar. No quiere volver a la Cámara Baja ni tampoco regresar a la política municipal. Ya fue, contra su voluntad, candidata a la alcaldía de Valladolid en 2007, y solo aguantó en la oposición un año, hasta que Zapatero la recuperó para las generales de 2008 y la integró en su Gobierno. Además, retornar a su ciudad le supondría enfrentarse a cara de perro al actual regidor, Óscar Puente, durísimo adversario suyo en el PSOE. Tampoco se plantea pasar a la política autonómica. En Europa, además, probablemente haga falta una alianza entre conservadores, socialdemócratas y liberales para parar a la ultraderecha y montar la nueva Comisión.

Pero sí asumiría un gran coste personal, por las críticas que recibiría de sus excompañeros y por el discurso de Cs, ahora más escorado a la derecha y con posicionamientos en otras materias muy divergentes. Su decisión, señalan en su entorno, la tomará de modo "personal", sin dejarse influir por sus dirigentes más cercanos en el PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano. Si no aceptara, volvería a su puesto de asesora jurídica, como funcionaria del grupo A, en el Ayuntamiento de Medina del Campo (Valladolid).

Elogios y malas palabras

En el PSOE no pilló por sorpresa la marcha de Rodríguez. Ella ya estaba alejadísima de la dirección. Ni quería repetir en las listas de las generales del 28-A ni en ningún caso la cúpula de Sánchez iba a pedirle que encadenara un nuevo mandato. Estaba fuera de todo. Pero cuando trascendió la durísima misiva que escribió a la secretaria provincial de Valladolid, Teresa López, se escuchaban enseguida los comentarios de irritación de miembros de la dirección. Es "una vergüenza", sentenciaban en Ferraz, "para quien ha sido portavoz del partido en el Congreso y que ahora, cuando se ve sin nada en política, cambia de barco".

En Ferraz califican la marcha de "vergüenza", de gesto "cínico, caradura e indecente". En Cs anticipan que no será "ni la primera ni la última" que se vaya

"Lo de irse por diferencias con la dirección del partido es lo más cínico, caradura e indecente que se puede decir cuándo has vivido 25 años del partido como no hubieses soñado vivir en tu vida —apuntaba un integrante de la ejecutiva—. Yo he tenido diferencias con casi todas las direcciones, las provinciales, las autonómicas y la federal. Cuando eso ha sucedido, he trabajado para cambiar esas direcciones democráticamente. No me he ido del PSOE, entre otras cosas porque las direcciones pasan pero las siglas y los ideales permanecen. Soraya ha estado en el PSOE mientras ha vivido de él o ha tenido una expectativa de hacerlo. Ahora que no tiene ninguna se va. Tiene de socialista lo que yo de obispo. Aprovechategui lo es, y mucho". Otra compañera de cúpula se expresaba en similares términos: "Ego herido. Mal perder. Tiene todo el derecho a irse si no comparte la actual dirección política, pero no debía hacer este ataque furibundo en público. Me parece lamentable después de haber sido secretaria de Estado, portavoz, diputada... Un poco de respeto".

Las palabras eran muy distintas a las que dirigían a Rodríguez los máximos mandos de Cs. Albert Rivera aseguraba que el PSOE está "expulsando" de sus filas a todos "constitucionalistas" que quedaban, caso de la exparlamentaria. El portavoz parlamentario de Cs en el Congreso, Juan Carlos Girauta, también afirmó en su perfil de Twitter que "no es la primera ni será la última", asegurando que "el constitucionalismo ya no cabe ahí" (en referencia al PSOE).

Distintos dirigentes de Cs no esconden su creencia de que sería "un gran fichaje" que "encaja en muchos aspectos" con los principales valores del partido naranja. Sobre todo, ahora que el clima político se mueve en el eje del debate catalán. La ya exdiputada socialista no esconde en su carta que "espera y desea" que tras los resultados del 28 de abril "el PSOE no reedite la mayoría de la moción de censura para obtener la investidura", dejando claro —como ya ha hecho en los órganos internos del partido— su desacuerdo con que los socialistas tengan como principales socios a los grupos independentistas entre otros.

Albert Rivera, con Luis Garicano e Inés Arrimadas, el 5 de julio de 2015 en Madrid. (EFE)
Albert Rivera, con Luis Garicano e Inés Arrimadas, el 5 de julio de 2015 en Madrid. (EFE)

Esta cuestión es la otra piedra angular sobre la que Rivera articula su discurso de cara a las generales y por la que justifica el "veto" que su partido ha puesto a Pedro Sánchez tras el 28-A. La ejecutiva de Ciudadanos aprobó por unanimidad el criterio de no pactar con los socialistas tras las generales por entender que su pacto con los secesionistas ha sido un antes y un después y deben pasar a la oposición. En los últimos días, de hecho, el partido naranja ha confirmado dos fichajes relacionados con el PSOE, que se suman al anuncio de Inés Arrimadas da el salto a la esfera nacional. El de Celestino Corbacho, exministro de Trabajo de Zapatero, y el del exdirector de la Policía y Guardia Civil, el balear Joan Mesquida.

El primero concurrirá como número tres al Ayuntamiento de Barcelona en la candidatura del ex primer ministro francés Manuel Valls, integrado en Ciudadanos. Y, el segundo, encabezará la lista de Baleares al Congreso de los Diputados. El partido de Rivera también ha pescado en el caladero de los populares, confirmado el fichaje de Silvia Clemente, expresidenta de las Cortes de Castilla y León, que compite por ser la candidata a la Junta, y el expresidente de Baleares José Ramón Bauzá, con el que ultima negociaciones.

Ábalos, sobre el posible fichaje por Cs: "Produce horror político"

Este jueves llegó la primera reacción oficial del Gobierno y de un mando del PSOE a la salida de Soraya Rodríguez. Fue Carmen Calvo, la vicepresidenta del Ejecutivo, en una entrevista en RNE.

"No merece ningún tipo de comentarios" la marcha de la exdiputada porque "los socialistas no abandonan el PSOE". "Ya se lo digo yo. Los socialistas que tenemos carné estamos en el PSOE", rubricó la número dos, deslizando por tanto que Rodríguez no es ya socialista, dando alas a la posibilidad de su salto a Ciudadanos.

 

Preguntada por la carta de renuncia de la exportavoz, Calvo indicó que “la salida de la señora Rodríguez es, como diría Oscar Wilde: 'Solo un tonto no juzgaría por las apariencias", remachó, dando a entender que solo estaba dejándose a llevar por meras apariencias, y no realidades. La vicepresidenta volvió a defender que no hay un solo "hecho jurídico" que demuestre que el Gobierno ha cedido ante los independentistas. Calvo no quiso adelantar pactos poselectorales: cuando se abran las urnas, el PSOE irá con sus números y "con la Constitución en la mano" a buscar acuerdos con otras fuerzas. 

Más contundente que Calvo fue el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en un acto en Almería. Rodríguez solo se dio cuenta de ese supuesto "coqueteo" del PSOE con los independentistas "cuando ha dejado de ser diputada". Y sobre el posible fichaje de la exparlamentaria por Cs declaró: "Me produce tristeza por un lado en lo personal y horror político por otro. Esto es promover el transfuguismo. No hay otra. Aquellos que hablaron de la nueva política practican ahora lo peor de la vieja política", informa EFE.

Ábalos vino a concluir que Rodríguez actúa por "interés personal" o una "altísima consideración" de sí misma. Si da igual "dónde estés por estar", sin tener en cuenta el proyecto político o si es de izquierdas o derechas, entonces es que no se tiene ideología. "Yo no podría reconocerme en un partido de derechas estando toda mi vida en uno de izquierdas. Me traiciono a mí mismo, me quedo sin memoria que reivindicar. Me duele en todos los sentidos esa forma de actuar", sostuvo.

Mientras, se escucharon otras voces críticas con Rodríguez. El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, señaló en la SER que le "duele mucho" la pérdida de Rodríguez pero que ella fue derrotada en las primarias y "hay que saber perder". Y el ex vicesecretario general y hoy eurodiputado Pepe Blanco se declaró "abochornado" y "arrepentido" de haberla apoyado tanto tiempo. "¿Es mejor abrazarse a la derecha que nos dejó como herencia más independentistas, dos referéndums ilegales,una declaración de independencia y una mediación para evitar el 155? En fin...". Ambos, Vara y Blanco, apoyaron a Susana Díaz en las primarias de 2017. Igual que Rodríguez.

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