sOlo el temor se instala en los NARANJAS

C's contiene la respiración mientras PP, PSOE y Podemos enfilan hacia las elecciones

Populares y socialistas ven hoy por hoy como escenario probable otros nuevos comicios. Podemos no confía en una alternativa de la izquierda y los de Rivera procuran evitar la simple idea

Foto: Albert Rivera, junto al portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, y Melisa Rodríguez, portavoz adjunta, el pasado 30 de agosto en el debate de investidura. (EFE)
Albert Rivera, junto al portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, y Melisa Rodríguez, portavoz adjunta, el pasado 30 de agosto en el debate de investidura. (EFE)

Que el escenario de unas terceras elecciones cobró fuerza el pasado viernes tras fracasar Mariano Rajoy en la votación de su debate de investidura es hoy por hoy una realidad. El presidente en funciones solo logró reunir el apoyo de los 32 diputados de Ciudadanos y de la única parlamentaria de Coalición Canaria, Ana Oramas. El PSOE, por su parte, ratificó por enésima vez que no apoyará al jefe de Génova para que repita al frente del Gobierno y Podemos desconfía de que Sánchez realmente pretenda encabezar una alternativa de izquierdas a la del PP. Precisamente, estas tres formaciones ven la celebración de otros comicios a finales de año como muy probable –aunque en sus discursos proclamen que no los desean–, a diferencia del partido de Albert Rivera, que insiste en no contemplar siquiera esa opción.

La situación del partido de centro es complicada, tras haber apoyado dos investiduras fallidas de dos candidatos distintos y con un Partido Popular que, pese a haber firmado un pacto con el grupo naranja, ya comienza a activarse de cara a un posible proceso electoral y cuya estrategia pasa necesariamente por atacar a Ciudadanos –como ya ocurriera el 26-J– y por volar puentes con quienes podrían ser sus teóricos socios, el PNV. Dirigentes del partido de centro reconocen que otros comicios podrían ser muy negativos para ellos, aunque aseguran no temen el mensaje que trasladarían a la sociedad, insistiendo en que ellos han sido los únicos que han asumido el papel de sentido de Estado. Es el sistema electoral el mayor temor de Rivera. El pasado junio, en torno a 380.000 votos menos les supusieron una pérdida de ocho escaños. Y es que la ley D'Hondt castiga sobremanera a las fuerzas que se deslizan por debajo de un determinado umbral: el 26-J, C's obtuvo un 13,05% de las papeletas y 32 diputados, y en diciembre, con un 13,94%, tuvieron 40. 

C's no quiere entrar en el debate de los terceros comicios para demostrar que es el único que intenta contribuir a la formación de un Gobierno

En ese sentido, su hoja de ruta a partir de ahora –además de evitar la presencia del líder en estos días tras la investidura– pasa por remarcar el fracaso que supondría para el país la celebración de las terceras elecciones en un año. "Sería un fraude e incluso antidemocrático decirle a la gente que tiene que volver a votar. Que lo que ha habido hasta ahora no sirve", insisten miembros de la cúpula naranja. El partido de centro no entrará en el debate de los terceros comicios y buscará incluso evitar mencionarlos, para demostrar que Ciudadanos es el único que intenta contribuir a la formación de un Gobierno entendiéndose tanto con populares como con socialistas.

El llamamiento de Rivera y los suyos seguirá siendo la necesidad de un gran pacto entre las llamadas fuerzas constitucionalistas –PP, PSOE y ellos–, alegando que existen "espacios comunes" entre los tres partidos, plasmados en un primer acuerdo de gobierno con Pedro Sánchez y en un pacto de investidura con 150 reformas con los de Génova. Aunque fuentes de la formación emergente aseguran que acudirán a la llamada del líder de Ferraz, que comenzó una nueva ronda de contactos este martes, sí reconocen en privado que esa iniciativa carece de sentido. Primero, por no ser el candidato propuesto por el Rey, y segundo, porque Ciudadanos no estará en un pacto que incluya a Podemos, como pretende Sánchez.

PP, PSOE y Podemos asumen la opción de terceras

Aunque todas las formaciones políticas afirman –al menos en público– no querer una nueva repetición de elecciones, lo cierto es que en las filas populares y socialistas algunos dirigentes comienzan a darlas casi por descontadas, salvo que los comicios vascos y gallegos desemboquen en un escenario que favorezca el acercamiento del PNV al PP. Caso distinto es el de Podemos, formación a la que según todas las encuestas y los ánimos internos del partido, tampoco beneficiarían otros comicios, pero que asumen la situación actual y perciben ya como una opción con peso que los españoles sean convocados a las urnas a finales de 2016, posiblemente el 18 de diciembre, si logra materializarse un pacto en el Congreso para reducir la campaña una semana.

Pablo Iglesias charla con el portavoz de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, y el líder de IU, Alberto Garzón, el pasado 31 de agosto en el Congreso. (Reuters)
Pablo Iglesias charla con el portavoz de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, y el líder de IU, Alberto Garzón, el pasado 31 de agosto en el Congreso. (Reuters)

Fuentes de la dirección del partido así lo aseguran, teniendo en cuenta el enrevesado bloqueo actual. La formación que lidera Pablo Iglesias solo apoyará un pacto con el PSOE y otras fuerzas de la izquierda que en estos momentos no ven posible. Podemos no moverá ficha a menos que Sánchez desvele un plan y concrete una propuesta... que de momento no ha asumido.

Los populares no se han movido de su baldosa desde el pasado viernes. El propio Rajoy ya dijo que su única estrategia es "perseverar" con el PSOE, intentar convencer al líder socialista de las bondades de que España tenga un Gobierno para acabar con una interinidad que se prolonga ya 261 días. Un Ejecutivo, como recordó el presidente a Sánchez en su brevísima conversación telefónica de este martes –apenas 10 minutos, y sin utilidad alguna–, que "pueda dar respuesta a los compromisos que tiene el país ante sí y que mantenga el empuje de la recuperación económica y el ritmo de creación de empleo". 

El PP lo fía casi todo a que Sánchez cambie de posición tras el 25-S o bien quede debilitado tras los comicios en Euskadi y Galicia. Su estrategia es "perseverar"

La formación conservadora no ve apenas más salida que el PSOE cambie de posición, aunque lo ve cada vez más complicado por lo lejos que ha llegado el secretario general con su repetido "no rotundo" a Rajoy. En ese sentido, fuentes próximas al jefe del Ejecutivo señalan que tal vez un batacazo de los socialistas en las vascas y gallegas podría debilitar a Sánchez y ahondar la división interna, hasta el punto de que el comité federal le doblase el brazo. Cábalas, no obstante, que no son tan fáciles de cumplir, porque si de algo ha dado muestras el jefe de Ferraz es de resistencia ante la tempestad. 

C's contiene la respiración mientras PP, PSOE y Podemos enfilan hacia las elecciones

Nada de "arrancar hojas del calendario"

Los socialistas están convencidos de que es Rajoy quien busca las terceras elecciones, y creen que lo demostró en el debate de investidura, al maltratarles no solo a ellos, sino al PNV, su potencial interlocutor a partir del 25-S. Ven esa intención del presidente en funciones en otras señales: no dar un paso atrás o asegurar a los periodistas, en conversación informal durante el trayecto hacia la cumbre del G-20 en Hangzhou (China), que se encuentra "estupendo" y que si hay otra llamada a las urnas, será el candidato de su partido con seguridad. Ese "enrocamiento" del jefe del Ejecutivo, explicó Sánchez en su comparecencia del lunes, "obliga" al PSOE a mover ficha y a entablar contactos exploratorios para saber qué hacer y cómo salir del laberinto. 

Hernando subraya que lo único que hace Sánchez es usar el diálogo para intentar buscar una salida. "¿Va a ser difícil? No, va a ser dificilísimo", reconoce

El propósito confesado del secretario general y de su equipo es hacer todo lo posible para evitar terceras elecciones. "Una acción no solo bien intencionada, sino además cargada de responsabilidad", tal y como defendió el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, cuando se le preguntó por los recelos manifestados por el PSOE andaluz y sus serias dudas de que se pueda alcanzar un acuerdo con Podemos y Ciudadanos. Hipótesis "inviable", dijo el número dos de Susana Díaz, Juan Cornejo, por lo que no conviene "engañar" con eso. Hernando insistió en la altura de miras del PSOE y en el uso del diálogo como vehículo fundamental. "Eso es lo que va a hacer Sánchez, hablar con el resto de formaciones para ver si entre todos podemos buscar una solución. ¿Va a ser difícil? No, va a ser dificilísimo –reconoció Hernando–. Pero lo que no podemos hacer los responsables políticos y, desde luego, lo que no va a hacer Sánchez es sentarse a arrancar hojas del calendario hasta llegar a unas elecciones que nadie desea", agregó. 

Por ahora, el secretario general ha hecho dos llamadas: a Rajoy -pensada para conocer sus "planes" pero que derivó en una repetición de su no- y a Pablo Iglesias. Ambas concluyeron con la reafirmación de las posiciones respectivas y sin previsión de próximas entrevistas, aunque el canal de comunicación siga abierto. Sánchez trasladó a Iglesias que la solución pasa por un diálogo de las "fuerzas del cambio", mientras que el líder de Podemos indicó que un acuerdo de PSOE y Podemos cimentado sobre medidas progresistas solo puede prosperar o bien con la improbable abstención de C's -formación que asocia al PP- o bien con la abstención de ERC, la antigua Convergència y el PNV. En todo caso, el partido emergente quiere que Sánchez se decida

C's contiene la respiración mientras PP, PSOE y Podemos enfilan hacia las elecciones

Desde la dirección socialista, pese a que nada se ha movido, valoraban como "positivos" los contactos exploratorios que ya ha empezado a emprender Sánchez, y que seguirán durante esta semana, por cuanto supone la recuperación del diálogo. Aunque el escepticismo no se disipa. "Si todos proponen lo mismo que el 20-D, está claro que no saldremos del enrocamiento", señalaban en el entorno del secretario general, advirtiendo de que ya se verá si estas charlas acaban en reuniones, aunque no hay intención de repetir la puesta en escena de la anterior legislatura. Este se mueve con más prudencia para no generar "frustración" en los ciudadanos, pero lo cierto es que sus críticos dentro del partido creen que esta nueva ronda puede alimentar la desconfianza en las siglas socialistas. En los últimos días, incluso los dirigentes próximos a Sánchez admitían en privado que la estrategia está encaminada a repartir las culpas de unas eventuales terceras elecciones, para que se vea que no hay un único veto -el del PSOE hacia el PP- sino que hay más bloqueos recíprocos que hacen casi imposible dar una salida al país. 

Ferraz subraya que estas primeras llamadas de Sánchez, que seguirán, son contactos exploratorios, e insiste en que no se repetirá la escenificación anterior

Además, en Ferraz varios responsables han perdido el miedo a unos nuevos comicios, porque anticipan que, aunque el PP saldría beneficiado, también el PSOE podría sacar tajada del desdibujamiento de Podemos. 

El final del túnel sigue siendo muy negro. Los recelos persisten, igual que las posiciones, y los bailes de conversaciones infructuosas se suceden. Quizá la diferencia sustancial respecto a lo que sucedió a partir de la nominación de Sánchez como candidato por el Rey, en febrero, es que ahora se limitarán al máximo las "escenificaciones vacías de contenido", como expresaba este martes la jefa de Gabinete de Iglesias, Irene Montero. Todos dicen haber aprendido de los errores del pasado. También el PSOE, que es quien vuelve a llevar ahora la batuta. 

Page no rechaza un acuerdo PSOE-Podemos, pero no lo ve viable

Los barones socialistas, pese a sus recelos y desconfianzas, dejarán a Pedro Sánchez seguir con su hoja de ruta de contactos. El lunes lo dijo el extremeño Guillermo Fernández Vara y este martes lo deslizó el manchego Emiliano García-Page. A su juicio, lo que plantea el secretario general es un "escenario pedagógico" en el que vayan quedando claras las posiciones de los partidos. 

"¿Que no conduce a nada? Puede ser. Desde luego, es lo más probable, porque los antecedentes dejan claro que mezclar Ciudadanos y Podemos, cuando nos dicen que no se juntan ni para jugar al mus, sinceramente no tiene mucho sentido. Pero los gestos, las actitudes, tienen importancia también en un momento de tensión y de bloqueo", apuntó en una entrevista en 'Hoy por hoy', en la cadena Ser.

El presidente manchego defendió que hay que "intentar hablar", pero siempre con unos "límites claros". Y el más definido es el que fijó el comité federal del 28 de diciembre, señaló: no hacer depender el Gobierno, "por activa o por pasiva", de quienes quieren "romper" España. Page añadió que él no rechazaría una colaboración PSOE-Podemos -él fue investido con los votos de la formación morada-, pero tampoco sería viable "con las cuentas en la mano" y menos si lleva "incorporado" el referéndum de autodeterminación. 

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