EL SEGUNDO TIEMPO DE DIÁLOGO TRAS EL FRACASO DE RAJOY

Sánchez traslada a Iglesias la necesidad de un acuerdo con C's para salir del bloqueo

El líder de Podemos, por su parte, considera "sensato" que la formación naranja facilitase un pacto de gobierno de la izquierda, pero como la ve complicada, insiste en la vía con los independentistas

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan en la constitución de la Diputación Permanente del Congreso, el pasado 18 de agosto. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan en la constitución de la Diputación Permanente del Congreso, el pasado 18 de agosto. (EFE)

La política española está instalada en un cierto bucle del que no puede salir desde diciembre. Y ahora se repite una de las tramas argumentales que siguió a aquellas elecciones del 20-D: los contactos exploratorios de Pedro Sánchez con los líderes de las "fuerzas del cambio", Podemos y Ciudadanos, que luego solían ir sucedidos de una entrevista personal. El secretario general socialista descolgó el teléfono tras charlar con Mariano Rajoy para marcar el número de Pablo Iglesias. Ambos ratificaron sus posiciones ya conocidas, aunque quedaron en proseguir los contactos en los próximos días.

La conversación entre Sánchez e Iglesias fue algo más larga -24 minutos, según Podemos- que la que esta mañana mantuvo el jefe del PSOE con el presidente en funciones (apenas diez minutos). Según la versión proporcionada por los equipos de ambos dirigentes, ambos comparten la idea de que "lo que más le conviene a España es un Gobierno que implemente un programa de justicia social y de regeneración democrática".

Coinciden en que "lo que más le conviene a España es un Gobierno que implemente un programa de justicia social y de regeneración democrática"

A partir de ahí, las diferencias, que son las mismas que las que ya se habían avanzado. Sánchez trasladó a Iglesias la necesidad de que las fuerzas del cambio "sigan hablando para ofrecer una solución al atasco provocado por el fracaso de la investidura de Rajoy". Durante su rueda de prensa de ayer lunes, de hecho, ya apremió a los dos partidos emergentes a levantar sus vetos mutuos y a dialogar entre ellas, les urgió a dejar de "mirarse de reojo" para construir juntos una alternativa. La víspera ya les había avisado: si el bloqueo persistia, corrían el riesgo de dar una "tercera oportunidad" al líder del PP.

Las diferencias entre las dos fuerzas

La opinión de Iglesias diverge del planteamiento de Sánchez. El secretario general de Podemos considera que hay dos posibilidades para que un acuerdo de gobierno, "sobre la base de un programa social de defensa de las mayorías", salga adelante: bien que "C's no se oponga y se abstenga", o bien mediante una entente con las formaciones independentistas -ERC y la antigua Convergència Democràtica de Catalunya (hoy Partit Demòcrata Català, PDC)- y el PNV.

Iglesias subraya que solo hay dos opciones para que triunfe un acuerdo progresista: que C's se abstenga o que se ensaye la alianza con ERC, PDC y PNV

Iglesias, como informó su equipo, considera que sería "sensato" que Albert Rivera facilitase ese acuerdo progresista. Pero le ve "absolutamente instalado en un proyecto con el PP, además de que siempre ha declarado que su objetivo en política es cerrar el paso a Podemos y sus aliados". La otra alternativa, la vía de la suma de las izquierdas con los nacionalistas, que el PSOE no comparte -y que, de explorarse, agrandaría la división interna-, es "compleja y difícil, pero podría sentar las bases de un nuevo diálogo fraternal que buscara soluciones democráticas a las tensiones territoriales".

Irene Montero, portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso y jefa de Gabinete de Pablo Iglesias, el pasado 1 de septiembre en la Cámara Baja. (EFE)
Irene Montero, portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso y jefa de Gabinete de Pablo Iglesias, el pasado 1 de septiembre en la Cámara Baja. (EFE)

Y para eso, recalcaba el comunicado de la formación morada, "es importante recordar que Podemos es una fuerza de ámbito estatal que gana en Cataluña y en Euskadi". "Estamos dispuestos a formar parte de la solución", proclamó por último la fuerza emergente. Los dos dirigentes quedaron en seguir conversando en los próximos días, sin fijar aún una reunión cara a cara. En el fondo, la conversación no deparó novedades significativas, ya que las posturas de los dos interlocutores estaban claras. Sánchez pretende un acuerdo a tres bandas, con las "fuerzas del cambio", porque considera que tienen más puntos en común que divergencias, mientras que Iglesias prefiere que se explore la vía con las formaciones separatistas, aunque ya desde el viernes, cuando el líder socialista solemnizó el cambio de discurso, viene reiterando que no le importa que C's se abstenga, aunque ve difícil ese giro copernicano.

Compromís entra en juego

La conversación se produjo al filo de las cinco de la tarde de este martes. Después, cuando ya se conocía la renuncia de José Manuel Soria a su candidatura al Banco Mundial, tanto Irene Montero, jefa de Gabinete de Iglesias, como Meritxell Batet, portavoz adjunta del PSOE en el Congreso y mujer muy cercana a Sánchez, abundaron en los argumentos. Montero insistió en que lo prioritario es que los socialistas "tomen la iniciativa" y se decidan a emprender negociaciones con Unidos Podemos para, una vez cerrado el acuerdo, buscar los apoyos parlamentarios que faltan, teniendo presente que C's es un "aliado muy firme del PP y de sus políticas" y en consecuencia no creen "posible" la abstención de Rivera. Batet, mientras, sostuvo que su secretario general está aún sumergido en una fase de diálogo para ver qué están dispuestas a hacer el resto de fuerzas para salir del bloqueo consumado el fracaso de la investidura de Rajoy. Pero la apuesta sigue siendo la misma que tras el 20-D, un acuerdo transversal con las fuerzas del cambio.

Joan Baldoví, en el centro, acompañado de los otros tres diputados de Compromís: Enric Bataller, Marta Sorlí e Ignasi Candela, este 6 de septiembre en el Congreso. (EFE)
Joan Baldoví, en el centro, acompañado de los otros tres diputados de Compromís: Enric Bataller, Marta Sorlí e Ignasi Candela, este 6 de septiembre en el Congreso. (EFE)

Cuando ambas comparecieron, el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, ya había explicado su propuesta ante los medios: un documento con 31 puntos de acuerdo [consúltalo aquí en PDF] para que se forme Gobierno "cuanto antes" con PSOE y Unidos Podemos, sin el PP ni los independentistas, pero sí con la "abstención técnica" de Ciudadanos. La coalición valenciana considera que no se puede aplazar a después de las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre la búsqueda de una alternativa a Mariano Rajoy, porque de cuajar anes se podría llegar a presentar el proyecto de Ley de Presupuestos del Estado de 2017. "Siempre es mejor un acuerdo a un no acuerdo o a que gobernara el PP", indicó Baldoví, que ya ha firmado dos veces este verano el manifiesto que pide una entente entre los socialistas, Podemos y el partido de Albert Rivera.

Baldoví ofrece una propuesta programática para constituir un Gobierno con PSOE y Podemos cuanto antes, y apela a Ciudadanos a ser "generoso"

El portavoz valenciano argumentó que C's "acaba votando el 80% de las propuestas que se hacen". Y como guiño explícito, el documento de 31 puntos presentado este martes contiene las seis condiciones que la formación emergente puso sobre la mesa para pactar con el PP -separación de los imputados, eliminación de los aforamientos, nueva ley electoral, supresión del indulto a condenas por delitos de corrupción, limitación de mandatos y creación de una comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal de los populares-. Por eso Baldoví emplazó a Rivera a ser "generoso" y tener "el mismo sentido de Estado" que tuvo cuando negoció y cerró una alianza con Rajoy.

Sin rastro del referéndum

El texto ya ha sido enviado a Podemos y sus confluencias, a Izquierda Unida y al PSOE. Se estructura en tres áreas temáticas: regeneración democrática y lucha contra la corrupción (capítulo en el que se incluyen ideas como regular las puertas giratorias, derogar la 'ley mordaza', cambiar el sistema de elección de los órganos del Poder Judicial o estudiar la reversión de los efectos de las amnistías fiscales), rescate social y modelo productivo (y aquí se incorpora una renta garantizada de ciudadanía, la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, la dotación de recursos de la Ley de Dependencia, la adopción de medidas contra la pobreza, la supresión de la Lomce y el impulso de una nueva ley educativa, el camino hacia una fiscalidad progresiva y justa o la potenciación de un nuevo sistema energéntico) y cambios en el Estado y Europa (renegociación de los programas de estabilidad, reforma del sistema de financiación autonómica, modificación del artículo 135 de la Constitución). No contempla el documento una línea roja para Ferraz (y más aún para C's): el referéndum de autodeterminación. Simplemente se alude al compromiso de "impulsar la reforma territorial de España sobre las bases del diálogo, el respeto y la participación de todos los actores".

"El problema no son las propuestas", recuerda Meritxell Batet, que agradece el esfuerzo de Compromís por intentar acercar posturas

La propuesta de Compromís concluye con el compromiso de que se presenten a tiempo los Presupuestos de 2017, que se haga un seguimiento público y periódico del pacto y que en dos años el presidente del Gobierno se someta a una cuestión de confianza, algo que Sánchez ofreció cuando el propio Baldoví ofreció en abril, antes de la disolución automática de las Cortes, el 'Acuerdo del Prado', muy similar a este, y que recogió en su programa para el 26-J. Además, se explicita la apuesta por un Gobierno de coalición. El portavoz insistió en que PSOE y Podemos y sus confluencias podrían asumir las medidas reflejadas en el texto para después revisarse o matizarse una vez constituido el nuevo Ejecutivo.

La dirigente socialista Meritxell Batet, el pasado 30 de agosto en el patio del Congreso. (EFE)
La dirigente socialista Meritxell Batet, el pasado 30 de agosto en el patio del Congreso. (EFE)

Baldoví no pudo contactar con Podemos, pero sí con el portavoz socialista, Antonio Hernando, que prometió estudiar el documento. Meritxell Batet recordó que en abril su partido asumió casi en su integridad el 'Acuerdo del Prado' "y quien dijo no fue Pablo Iglesias". "El problema no son las propuestas concretas, no son las políticas", recalcó, para incidir en que las tres formaciones comparten reformas básicas que podrían dar base a un Gobierno de cambio. "También conozco las acciones del señor Baldoví, firmando manifiestos y apostando por un acuerdo entre PSOE, Unidos Podemos y C's y ya dije que me parecía muy bien esa iniciativa de la sociedad civil y que personas como Baldoví tuvieran como preferencia esa opción, que fue la que intentó el PSOE tras las elecciones del 20 de diciembre", remachó.

[Consulta aquí en PDF el documento ofrecido por Compromís]

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