EL SEGUNDO TIEMPO DE DIÁLOGO TRAS EL FRACASO DE RAJOY

Sánchez abre su ronda de contactos este martes y comienza llamando al PP

Desinfla las expectativas del Gobierno del cambio que él mismo había creado en los últimos días. Miembros de su ejecutiva le advierten del "riesgo" de una nueva negociación abocada al fracaso

Foto: Pedro Sánchez, durante su rueda de prensa posterior a la reunión de la permanente de la ejecutiva federal, este 5 de septiembre. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su rueda de prensa posterior a la reunión de la permanente de la ejecutiva federal, este 5 de septiembre. (EFE)

Prometió que comenzaría a moverse con cierta agilidad, y así será. Pedro Sánchez empieza a ponerse en contacto con los líderes políticos este martes, y el primero de ellos será el presidente en funciones, Mariano Rajoy. El secretario general desea abrir con él su ronda de consultas, para conocer sus "planes", y a partir de ahí seguir marcando teléfono con un criterio 'parlamentario': de mayor a menor. Es decir, que luego seguirían Unidos Podemos, Ciudadanos y las formaciones nacionalistas. Fuera queda EH Bildu

El líder socialista vuelve a situarse así en el centro de la escena, igual que ocurrió en febrero, tras ser nominado por el Rey como candidato a la investidura. La diferencia sustancial es que ahora no disfruta de ese encargo real y que él no se postula oficialmente, para no generar "falsas expectativas", porque lo que quiere comprobar primero es si hay agua en la piscina, ver qué soluciones plantean sus interlocutores. Si algo tiene ya claro, es que no dará el paso para convertirse en aspirante a la presidencia del Gobierno si no dispone de los votos necesarios que garanticen su elección. 

A Mariano Rajoy es al primer dirigente al que quiere oír Sánchez, según adelantaron fuentes de su equipo a este periódico. La última vez que ambos se vieron fue el pasado 29 de agosto, la víspera del arranque del debate de investidura, y entonces el líder socialista dijo que aquella cita era "prescindible", por cuanto el jefe del Ejecutivo en funciones ya sabía la posición del PSOE, y que esta era inamovible. Ocho días después, la situación es distinta: Rajoy ha mordido el polvo del Congreso, ha sido derrotado "legítimamente" en la Cámara -como le gusta decir al secretario general-, y sin embargo ni él ni su cúpula han extraído ninguna "conclusión". El dirigente socialista quiere conocer sus "planes", a sabiendas de que no han cambiado, ya que el PP persigue desde el principio la abstención del PSOE, que Sánchez en modo alguno dará, ni antes ni después de las elecciones vascas y gallegas del 25-S. "Rajoy no se tiene que engañar. No le vamos a hacer presidente, eso que lo tenga claro", advirtió en rueda de prensa en Ferraz tras reunir a la comisión permanente de su ejecutiva. 

Sánchez abre su ronda de contactos este martes y comienza llamando al PP

Hora de la "política grande"

Pero los platos fuertes de sus entrevistas serán Pablo Iglesias y Albert Rivera. La esperanza de Ferraz pasa por que ambos dirigentes depongan sus "líneas rojas" y se avengan a construir una alternativa junto al PSOE. "Ha llegado el momento en que todos hagamos política grande, que pensemos en los españoles, que no nos miremos de reojo y que, sobre todo, no nos pongamos vetos cruzados", emplazó. 

Pedro Sánchez y su permanente de la ejecutiva federal, minutos antes del comienzo de la reunión de este lunes. (EFE)
Pedro Sánchez y su permanente de la ejecutiva federal, minutos antes del comienzo de la reunión de este lunes. (EFE)

Sánchez se anduvo con muchísimo cuidado durante su comparecencia. Y también ante sus compañeros de la permanente, que es básicamente su núcleo duro de dirección -la componen los secretarios de área, no los vocales-, aunque en ella se sientan algunos dirigentes críticos, algunos de los cuales intervinieron precisamente para avisar del "riesgo" de una nueva negociación fallida, dada la incompatibilidad repetida y manifiesta de los dos emergentes. En realidad, la percepción, dentro y fuera del partido, era que el secretario general había rebajado el entusiasmo del fin de semana, había reculado en sus posiciones en apenas unas horas. El viernes, durante el debate previo a la segunda votación de investidura de Rajoy, Sánchez soltó la bomba, haciendo un llamamiento expreso a "las fuerzas del cambio" a encontrar entre todos una solución al atasco. Sus colaboradores se apresuraron a resaltar que de ningún modo estaba postulándose

En el equipo de Sánchez recuerdan que no es igual un mitin que una ejecutiva o una rueda de prensa, y alegan que su propósito no es "frustrar" a nadie

Pero durante el fin de semana, el líder socialista delineó mejor sus intenciones, dando vida al planteamiento de que el PSOE buscaba de nuevo una alternativa. Así, el sábado, en un mitin en Oroso (A Coruña), prometía trabajar "sin descanso" con los dos emergentes para poner "fin" al Gobierno de Rajoy. Y el domingo, en San Sebastián, pedía a Podemos y Ciudadanos que levantaran sus vetos para no conceder una "tercera oportunidad" en las urnas al jefe de los populares. 

Las diferencias con el 20-D

El secretario general, sin embargo, fue más prudente tanto en la reunión a puerta cerrada de la permanente como ante los periodistas. "No me estoy postulando para liderar una alternativa, que quede claro", incidió ante los medios, haciendo hincapié además en que no quería "crear falsas expectativas", ni abanderar "ningún proyecto que esté abocado al fracaso". "No es lo mismo un mitin, en el que hablas para los militantes, que una ejecutiva o una rueda de prensa. Pedro no quiere generar frustración en nadie. Ya lo intentamos una vez y fracasó. La diferencia es que ahora no planteamos ninguna fórmula y solo queremos, de forma humilde, hablar y entre todos pensar una vía que desbloquee España. No tenemos ninguna fórmula mágica. Pero lo que ha cambiado es que tras el 20-D había dos partidos, Podemos y PP, que preferían repetir elecciones, y ahora el único que juega a terceras, en teoría, es el PP. Es Mariano el irresponsable, el que juega a tirar los dados", le defendían en su equipo más directo. 

La única receta que, de hecho, Sánchez llevará a sus reuniones será esta: "Cambio". La proclama de que "el país necesita cambiar". Una idea tan difusa que hasta desconcertó a quien estaría llamado a ser su aliado principal, Pablo Iglesias. En el fondo, las opciones que plantea Ferraz son más reducidas. "O gobierna Pedro Sánchez, o gobierna Mariano Rajoy o elecciones", resumió gráficamente la víspera en 'El objetivo' (La Sexta) el portavoz en el Senado, Óscar López, dirigente de la total confianza del líder. Trilema que él mismo recogió ante los suyos a puerta cerrada, según fuentes presentes en la reunión. 

Sánchez abre su ronda de contactos este martes y comienza llamando al PP

En la permanente el secretario general pudo oír el respaldo cerrado de varios de sus compañeros, y el elogio por haber resistido las presiones y haberse mantenido fiel al no, y también, básicamente, cuatro voces discrepantes: las de los andaluces Antonio Pradas -el hombre de Susana Díaz en Madrid- y María José Sánchez Rubio -consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta-; la del líder de Juventudes Socialistas, el asturiano Nino Torre, y la secretaria de Inmigración, la madrileña Eva Matarín, muy próxima al defenestrado Tomás Gómez. El hilo conductor de sus intervenciones fue el aviso (cuando no rechazo) a una negociación que se presume de entrada fallida.

Sánchez pudo oír las dudas sobre su estrategia en boca de los andaluces Pradas y Sánchez Rubio; el líder de Juventudes, Nino Torre, y la 'tomasista' Matarín

Pradas, según el relato de diversas fuentes, deploró que el PSOE "vuelva a colocarse en el foco ahora que había conseguido alejarse" al mantener su no al PP y alertó del "riesgo" que entraña para el partido emprender unas conversaciones que se le pueden volver en contra porque los ciudadanos interpretarán que no es más que una "obra de teatro". Porque, además, una cosa son los votantes y otra los militantes del PSOE. Insistió en que Podemos y Ciudadanos siguen siendo incompatibles y mostró sus dudas de que la formación morada vaya a renunciar ahora, en plena precampaña de las vascas y gallegas, al derecho a decidir, auténtica línea roja para los socialistas. Sánchez Rubio compartió la argumentación. Matarín se adhirió a las razones de los dirigentes andaluces. Torre, a su vez, explicó que las opciones manejadas por Ferraz no son las únicas -cabría, por ejemplo, que el candidato del PP no fuera Rajoy- y señaló que podría suceder que al final, después de todos los intentos, la gente percibiera al PSOE como responsable de la repetición electoral. Manuel de la Rocha Vázquez, responsable de Economía, recalcó que el peor escenario para el país son las terceras elecciones, alternativa que algunos sanchistas no acaban de ver del todo con malos ojos. La exministra Carme Chacón, ya muy distante del jefe de Ferraz, no intervino. 

Aviso de Andalucía

El tono no fue crispado, no obstante. Y Sánchez agradece las "reflexiones" que se hacen en los órganos, precisaban sus colaboradores. Pero la mayor crítica pública le llegó de la ejecutiva andaluza, reunida este lunes bajo la batuta de Susana Díaz. Su secretario de Organización, Juan Cornejo, vino a pedir que no se ande mintiendo a la ciudadanía.

"No engañemos a los ciudadanos. No les distraigamos ni les llevemos a un camino diciendo que puede dar sus frutos cuando eso es inviable", dice el PSOE-A

Aunque alabó la buena voluntad de la búsqueda de la suma de los tres partidos, avisó de que esa alianza es "políticamente inviable" por el "veto cruzado" entre los dos emergentes, "que imposibilita cualquier acuerdo". "Con lo cual, no engañemos a los ciudadanos. No distraigamos ni llevemos a los ciudadanos a un camino diciendo que puede dar sus frutos cuando eso es inviable", añadió el número dos de Díaz, quien también demandó la retirada de Rajoy para que el PSOE pueda sopesar otro escenario, el de la abstención, aunque prefirió no adelantar acontecimientos. El posicionamiento de Cornejo fue avalado por su homólogo valenciano, Alfred Boix y compartido por el presidente de Aragón, Javier Lambán. Entre algunos responsables lejanos a Ferraz también se piensa que incluir al PP en la ronda de diálogo tiene como propósito "enmascarar la negociación" con los independentistas, que la dirección niega de forma rotunda. 

Sánchez, con todo, desinfló las expectativas de un Gobierno del cambio, 'motu proprio', y ya desde el comienzo de su cita con los suyos. Algunos dirigentes interpretaban que esa pequeña marcha atrás responde a los "equilibrios" que debe hacer en un PSOE muy dividido, de ahí que con sus palabras buscara apaciguar el patio interno. Pero sus críticos entienden que precisamente por los comentarios de los dirigentes discrepantes que oyó en la permanente, se avino a relajar el pistón y a mostrar ese giro en la rueda de prensa posterior. Sea como fuere, lo cierto es que el secretario general comienza una ronda con menos entusiasmo y menos balas en la recámara que en el pasado. Esas conversaciones, no obstante, sí le pueden servir -y ahí está lo importante- para sacudirse la presión de la responsabilidad de ir a unas terceras elecciones, para repartir la culpa de una nueva convocatoria entre varios partidos, pues si Podemos y C's mantienen sus vetos cruzados, podrá argüir que el PSOE intentó hallar una solución y la bloquearon los dos emergentes

Sánchez abre su ronda de contactos este martes y comienza llamando al PP

"No tiene sentido no hacer nada. Vamos a hacer lo razonable, y lo razonable es hablar con todos en la vida", defendía un dirigente muy próximo a Sánchez. Con ese diálogo, llegue a buen puerto o no, más la cautela que manda cualquier campaña electoral, el secretario general se garantiza cierta tranquilidad orgánica. Para muestra, las palabras del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, semanas atrás activo defensor de la abstención y ahora mucho menos rotundo: en un receso de la reunión con su ejecutiva regional, expuso a los periodistas que no se plantea ninguna hipótesis para salir del bloqueo institucional y mostró su apoyo a la ronda de contactos de Sánchez, porque no debería ser "nada extraordinario" ni un "gran titular" que alguien hable con los demás. El PSOE retoma pues la iniciativa. Distinto es el puerto en el que consiga atracar. 

Garzón, dispuesto a hablar con Ciudadanos

Los socialistas vieron una mínima brizna de esperanza en las palabras de Alberto Garzón de este lunes. El coordinador federal de Izquierda Unida declaró acabada la política del veto y aseguró que en Unidos Podemos están "abiertos a hablar con todo el mundo", siempre que no conculque sus posiciones "fundamentales" y preserve su coherencia. 

"En Izquierda Unida nunca hemos puesto vetos a ninguna fuerza política para el diálogo y eso significa que hay muchas combinaciones posibles para tratar de armar un Gobierno alternativo a [Mariano] Rajoy que van desde hablar con los partidos nacionalistas e independentistas hasta hablar con el propio Ciudadanos", subrayó Garzón en rueda de prensa en la sede de IU, informa Efe.

El líder de la formación, no obstante, sí previno contra "los 'shows'" de la anterior legislatura que solo "cansan a la ciudadanía" y desvían la atención política de lo "urgente". Garzón se mostró dispuesto a "explorar cualquier vía" con el PSOE, siempre que Pedro Sánchez manifieste su postura "clara y nítida". 

Desde la dirección socialista, se aplaudió el avance del jefe de IU, y se saludó como un "hecho novedoso", pues en la pasada legislatura también la federación vetó a C's

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