OCHO ESCAÑOS MENOS QUE EN DICIEMBRE

Rivera fracasa en la movilización del centro y pierde casi medio millón de votos

El partido de centro liderado por Albert Rivera perdió ocho escaños con respecto a diciembre y obtuvo cerca de medio millón de votos menos, de los que la mayoría fueron a parar al Partido Popular

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, valora los resultados de las elecciones del 26 de junio en su sede. (Reuters)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, valora los resultados de las elecciones del 26 de junio en su sede. (Reuters)

Ciudadanos no fue capaz de movilizar a los “españoles moderados”, el gran reto de Albert Rivera en las elecciones de este 26 de junio. La formación de centro perdió 400.000 votantes pese a que la participación alcalzó prácticamente el 70% y gran parte del electorado que apostó por la papeleta naranja hace seis meses volvió a confiar en los conservadores la pasada jornada. Y la caída de votos llevó a Ciudadanos a perder ocho escaños con respecto a los resultados del pasado diciembre, cuando irrumpía en el Congreso con cuarenta diputados.

[Consulte los resultados de las elecciones generales 2016 al Congreso y Senado]

La suma de Ciudadanos y PP sigue lejos de la mayoría absoluta -169 entre ambos-, aunque el repunte de los conservadores los sitúa seis escaños por encima de los 163 que reunían en los pasados comicios. El partido naranja desaparece en Castilla La-Mancha, donde se deja sus tres diputados en Albacete, Toledo y Guadalajara, y también pierde el único de Galicia, en A Coruña, tras varias polémicas internas que llevaron a su dirección a dimitir en bloque hace semanas. 

Rivera fracasa en la movilización del centro y pierde casi medio millón de votos

En Castilla y León, como auguraban las encuestas, el partido de Rivera se quedó sin el escaño en Salamanca y León -como consecuencia de la unión de Podemos e Izquierda Unida, como en las circunscripciones manchegas- y en dos de sus territorios más fuertes, Andalucía y Madrid, se quedan también sin un diputado, en Sevilla en el caso andaluz. El partido de centro logró ‘salvar los muebles’ en la Comunidad Valenciana, Cataluña y Murcia, regiones en las que repitió las cifras de diciembre, cinco escaños en las dos primeras y dos diputados en la comarca murciana. El caso catalán es más complejo ya que, pese a mantener los cuatro diputados por Barcelona y uno en Tarragona, Ciudadanos pasó a ser sexta fuerza, por debajo del PP. Todas las formaciones mejoraron resultado excepto el partido de centro, a pesar de ser la primera fuerza de la oposición en el Parlament.

El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, y la dirección del partido siguen el recuento electoral del 26-J en la sede de la formación en la madrileña calle de Alcalá. (EFE)
El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, y la dirección del partido siguen el recuento electoral del 26-J en la sede de la formación en la madrileña calle de Alcalá. (EFE)

Aun así, en la formación de centro no quieren hablar “de fracaso” y siguen valorando los más de tres millones de votantes que volvieron a confiar en Ciudadanos. Rivera compareció casi a media noche para asegurar que “el centro ha llegado para quedarse” e insistió en la necesidad de modificar la ley electoral en cuanto comience la próxima legislatura. El partido de centro no valora el escenario de terceras elecciones y su líder se reafirmó en que PP, PSOE y Ciudadanos deberían citarse a partir de este mismo lunes.

El dirigente barcelonés no dudó en asegurar que el voto a su partido “será útil para regenerar la vida pública” e insistió en que su formación representará en el Congreso al centro político “que tanta gente ha elegido después de 30 años sin presencia en este país”. Rivera está convencido de que los tres partidos denominados constitucionalistas están obligados a sentarse en la mesa en los próximos días “dejando a un lado los sillones” para intentar formar Gobierno. Y, precisamente, el líder centrista afirmó haber felicitado a Mariano Rajoy, "el ganador en las urnas", al poco tiempo de conocer los resultados.

La estrategia contra el PP y la unión de UP

Ciudadanos achaca la caída de su resultado a la abstención -que afecta especialmente a su partido- y a la estrategia desarrollada por el PP durante la campaña electoral que apeló “al voto del miedo”. Los conservadores lograron 14 escaños más respecto al 20-D y consiguieron movilizar todavía más a su electorado, al dedicar gran parte de su discurso a pedir "voto útil", señalando directamente al partido de centro y afirmando que el voto a Rivera "era tirarlo a la basura" porque "apenas contaría”.

El líder de Ciudadanos saluda a simpatizantes a las puertas de la sede madrileña de Ventas. (EFE)
El líder de Ciudadanos saluda a simpatizantes a las puertas de la sede madrileña de Ventas. (EFE)

Y a la batalla del voto -teniendo en cuenta que ambas formaciones comparten un sector importante del electorado- se sumaba la controversia en torno al liderazgo del PP, que tras los resultados del 26 de junio será difícil mantener. Aunque el pacto natural, si los números lo permitían, era el de conservadores y centristas, la exigencia continua de Ciudadanos por el cambio de jefe en Génova terminó por abrir una brecha entre ambas formaciones difícil de superar. Y lejos de cambiar su estrategia durante estas semanas, Rivera se mantuvo firme y reiteró la necesidad de cambiar de líder para conseguir una verdadera regeneración en el PP. La victoria de los conservadores refuerza sin duda al jefe popular y deja sin posibilidad de exigencia a los de centro, además de que la aritmética de ambos es insuficiente.

En todo caso, cualquier opción de pacto que permita a los populares gobernar pasará por el Partido Socialista. Sin el apoyo de Pedro Sánchez, el PP no obtendrá una mayoría suficiente para poner en marcha un Gobierno aunque logre un acuerdo con Ciudadanos. Precisamente el partido de centro siempre jugó la baza del ‘intermediario’ en este posible escenario. En la formación que dirige Albert Rivera, confían en ser una pieza clave para el entendimiento entre las dos primeras fuerzas políticas, que tras el 20-D no consiguieron ni un apretón de manos entre ambos líderes. Fuentes de la cúpula naranja reconocen que la “pelota está en el tejado de Rajoy” y “sera él quién decida qué Gobierno quiere hacer y tener”, insisten. En la sede de los naranjas en Ventas, la actitud es clara: mano tendida y reunión a tres en cuanto PP y PSOE pongan una fecha concreta encima de la mesa.

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