26-J: sánchez deja a iglesias en tercera posición

Rajoy gana a costa de Rivera y Sánchez sobrevive y evita el 'sorpasso' de Iglesias

Los sondeos a pie de urna han vuelto a equivocarse de plano y el escrutinio avanza un fortalecimiento de Rajoy a costa de Ciudadanos, mientras Unidos-Podemos fracasa

Foto: El Partido Popular celebra su victoria electoral. (Reuters)
El Partido Popular celebra su victoria electoral. (Reuters)

El PP ha vuelto a ganar las elecciones a costa de la caída -el hundimiento, según se mire- de Ciudadanos. Pese a que los sondeos a pie de urna auguraban un retroceso al partido de Mariano Rajoy, el escrutinio ha ido desmintiendo a las encuestas: con el 94,3% escrutado el PP obtendría el 32,9% de los votos (4,2 puntos más que el 20D) y 137 escaños (123 el 20-D), una subida basada en el hundimiento en seis meses de Albert Rivera, cuya formación pasaría de los 40 diputados a 32 y un 12,9% del voto (1 punto menos que el 20-D). El resultado del centroderecha, que sumaría el 45,8% del voto, deja la mayoría absoluta a falta de siete escaños. En la izquierda, el escrutinio ha desmentido a los sondeos y revitaliza a Pedro Sánchez, que aguantaría la segunda posición y con un 22,8% del voto (0,87 puntos más que hace seis meses) obtendría 85 escaños (cinco menos). Sin embargo, y pese a su pobre resultado, el fiasco de Unidos Podemos -que empata el mismo resultado en escaños, 71, que la suma de Podemos y sus confluencias más IU el 20-D - y la derrota de Susana Díaz en Andalucía a manos del PP, dan fuerza a Sánchez. Iglesias se queda sin el ansiado sorpasso que los sondeos a pie de urna daban por hecho.

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La abstención, gracias al voto por correo, ha sido al final del 31%, cuatro puntos más que el 20-D. Una cifra que ha perjudicado fundamentalmente al partido de Albert Rivera.

Estos resultados, con el 94,3% escrutado, dejan muchas dudas y algunas cosas claras. Entre las primeras, que la gobernabilidad de España sigue pendiendo de un hilo en plena marejada del Brexit y con los indicadores económicos comenzando a dar muestras de cansancio ante la indefinición política. La fórmula del centro derecha se acerca a la mayoría absoluta para formar gobierno y lograría seis escaños más que el 20-D: 169 escaños, pero con un claro trasvase de votos y escaños de Ciudadanos al PP. Por tanto, Mariano Rajoy, claramente reforzado en su estrategia, tendrá difícil volver a tener la tentación de no acudir al Rey para pedir ser investido: eso sí, sin la abstención del PSOE vuelve a ser imposible (las matemáticas son muy tercas) o necesitaría de los 5 escaños del PNV, uno más de CC y aún así no sería suficiente.

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Ante este panorama, el PP volverá a clamar por que se deje gobernar a la lista más votada y se abstenga en un pleno de investidura que, si todo sucede como se espera, no tendría lugar antes de la primera semana de agosto (en cálculos muy optimistas), aunque si el proceso vuelve a 'atascarse', podemos seguir de negociaciones hasta septiembre... con el fantasma de unas terceras elecciones a la vuelta del otoño.

Fortalecido Rajoy; Rivera entra en barrena

Los resultados alejan la idea, si es que alguna vez estuvo sobre su mesa, de que Rajoy deje paso a otra persona del PP para facilitar un Gobierno: su candidatura ha obtenido varios puntos más que hace seis meses y 14 escaños nuevos. Y la persona que le exigía que se echase a un lado está hoy en la peor crisis de su corta carrera política: Albert Rivera y su formación, con la caída de escaños de este 26-J, pasan a ser irrelevantes y meras comparsas, y no pueden exigir nada a nadie antes de ponerse a hacer autocrítica y comprobar que la estrategia de pactar con el PSOE y atacar luego al PP han sido una equivocación a la vista de los resultados.

Y si el ganador en números ha sido el PP, el triunfador in extremis -de confirmarse el escrutinio- ha sido Pedro Sánchez, a quien todos los sondeos a las 8 de la tarde le dejaban como tercero en discordia y que, finalmente, ha conseguido aumentar mínimamente el porcentaje de voto del PSOE aunque se deja por el camino 5 escaños, de 90 a 85, evitando el temido 'sorpasso' que hubiera llevado irremediablemente acarreado su cabeza política. Ahora, sin embargo, se consolida como jefe de la oposición, aunque deberá seguir decidiendo si quiere ser el presidente del Gobierno aliado con Podemos o si permite a Rajoy gobernar en minoría. Sus 85 escaños más los 71 de Podemos siguen sin llegar a la mayoría absoluta y se quedan por detrás de los 161 que sumaban hace seis meses. 

El primer gran revés para Iglesias

Pese a lo que auguraban los sondeos, los resultados muestran lo que puede ser el primer gran golpe para Iglesias. Unidos-Podemos: la formación que lidera tras su alianza con Alberto Garzón, no ha consumado el sorpasso: Iglesias seguirá siendo tercero y deberá pactar con el PSOE 'desde abajo'. Su fórmula ha obtenido los mismos escaños que Podemos e IU por separado el 20-D: el millón de votos de IU no ha aportado ni un sólo escaño más y en circunscripciones como Madrid ha restado a la coalición 2 escaños. Ni siquiera su apoyo al todavía líder del PSOE, Pedro Sánchez, daría a la alianza de izquierdas la presidencia del Gobierno. Iglesias insiste en su "mano tendida" al PSOE, pero al no haber conseguido el sorpasso, su posición queda enormemente debilitada para negociar. Ahora, además, Iglesias deberá gestionar las consecuencias de unos resultados que, como ha dicho Errejón, "no eran los esperados". 

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