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Los bancos centrales convencen al mercado de una inminente caída de la inflación
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Los bancos centrales convencen al mercado de una inminente caída de la inflación

El Banco Central Europeo (BCE) ha subido los tipos de interés en medio punto esta semana, un movimiento que solo había hecho en dos ocasiones desde que se creó la moneda única

Foto: Una lupa enfocando diagramas. (Cedida)
Una lupa enfocando diagramas. (Cedida)
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Cuando comenzó la crisis inflacionista actual, al inicio de la guerra en Ucrania, los bancos centrales se encontraron en una encrucijada que les hizo dudar durante varias semanas. Uno de los caminos les llevaba a combatir la inflación pagando un alto coste en términos de crecimiento económico. El otro conducía a impulsar la recuperación a cambio de alimentar la inflación. Finalmente, la persistencia de la escalada de precios les obligó a tomar el primero de los caminos y, además, sin mirar atrás.

Los ‘señores del dinero’ están provocando un frenazo en la economía como consecuencia de sus subidas de tipos. El Banco Central Europeo ha subido los tipos de interés en medio punto esta semana, un movimiento que solo había hecho en dos ocasiones desde que se creó la moneda única, y ambas al inicio (1999 y 2000). Por su parte, la Reserva Federal podría llegar a subir los tipos un punto completo en su reunión de la próxima semana. Un movimiento de una intensidad que no se ha visto en casi cuatro décadas.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters/Wolfgang Rattay)

La contundencia está siendo tal que está convenciendo rápidamente a los mercados. Y eso a pesar de que la coyuntura económica todavía es muy incierta. Por una parte, van a entrar en vigor las sanciones de la UE a la importación de petróleo desde Rusia; por otra, el Kremlin podría cortar el flujo de gas de cara al próximo invierno para maximizar el daño económico a sus vecinos europeos. Además, la inflación subyacente sigue subiendo, lo que indica una rápida transmisión de los costes de producción a precios finales.

A pesar de todas estas dificultades, los mercados están demostrando una gran confianza en los bancos centrales. Hay varios productos financieros que sirven para cubrirse (o especular) con la inflación, la mayor parte en forma de 'swaps'. Ahí ponen en precio los inversores la inflación prevista para los próximos años.

El más relevante, el de la inflación de largo plazo, es el 'swap' de inflación a cinco años (5Y). Lo que indica este contrato es cuál será la previsión de inflación a cinco años vista. Esto es, pone en precio la inflación prevista para la próxima década. Este indicador ha vuelto a la zona del 2% en Europa y del 2,4% en Estados Unidos. Desde mediados de junio, ha caído en algo más de medio punto y, lo que es más importante, ha revertido su tendencia al alza de los primeros meses de la guerra.

Una variación de 0,5 puntos puede parecer poco relevante, teniendo en cuenta que el IPC en muchos países supera el 10%. Sin embargo, se trata de un contrato con vencimiento a largo plazo, lo que hace que tenga mucha menos volatilidad y cada décima sea muy relevante. Al fin y al cabo, una desviación de 0,5 puntos cada año durante una década supone una desviación acumulada muy relevante al final del periodo.

Este precio evidencia que los inversores mantienen su confianza en la capacidad de los bancos centrales para mantener la estabilidad de precios a largo plazo. Esto es, que el IPC terminará volviendo al 2%. La duda es cuándo llegará, para analizarlo, hay que mirar otros contratos.

Foto: Frutas y verduras envasadas con plástico en un supermercado. (iStock)

Los 'swap' de inflación con cupón cero son contratos que se utilizan para cubrir el riesgo de inflación y ponen precio a las previsiones de los inversores. En Estados Unidos, este contrato con vencimiento a 12 meses llegó hasta el 6% a finales de junio, lo que indicaba que los mercados esperaban que la inflación se mantuviese muy alta bien entrado el año 2023. Sin embargo, en las últimas semanas se ha reducido significativamente y se sitúa ya por debajo del 4%. En los tramos algo más largos, de dos y tres años, la subida de precios prevista cotiza ya en el 3% y los tramos superiores ya se aproximan al 2%.

Estos datos confirman que los inversores están pensando en una rápida moderación de la inflación a partir del próximo invierno. En la misma posición se encuentran la mayor parte de los analistas profesionales. La última encuesta del Banco Central Europeo publicada el viernes muestra que las perspectivas de los expertos (44 encuestados) apuntan a una inflación del 3,6% en 2023 y del 2,1% en 2024. Esto significa que la inflación estaría controlada a pesar del descontrol actual. Solo el tiempo dirá si tienen razón, pero la confianza de los mercados es un paso clave para que los bancos centrales consigan crear una percepción de vuelta paulatina a la normalidad.

Cuando comenzó la crisis inflacionista actual, al inicio de la guerra en Ucrania, los bancos centrales se encontraron en una encrucijada que les hizo dudar durante varias semanas. Uno de los caminos les llevaba a combatir la inflación pagando un alto coste en términos de crecimiento económico. El otro conducía a impulsar la recuperación a cambio de alimentar la inflación. Finalmente, la persistencia de la escalada de precios les obligó a tomar el primero de los caminos y, además, sin mirar atrás.

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