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La inflación se propaga: un tercio de la cesta de la compra sube ya más de un 10%
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Subida de precios generalizada

La inflación se propaga: un tercio de la cesta de la compra sube ya más de un 10%

Los temores de los economistas se confirman: la subida de precios se extiende a todos los bienes y servicios. Apenas un 20% de la cesta de la compra sube menos de un 2%

Foto: Frutas y verduras envasadas con plástico en un supermercado. (iStock)
Frutas y verduras envasadas con plástico en un supermercado. (iStock)
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La inflación ya no tiene complejos. Se ha extendido por todos los sectores y afecta a prácticamente la totalidad de bienes y servicios que compran las familias. Lo que comenzó siendo un ‘shock’ energético es ya un episodio de subida de precios generalizada que amenaza con generar una espiral de costes y precios al alza en todos los productos. Los últimos datos del INE son contundentes: casi un tercio del gasto de los hogares está soportando una inflación de doble dígito (superior al 10%).

Por el contrario, apenas un 22% de la cesta de la compra está subiendo menos de un 2%. Esto es, la estabilidad de precios ha desaparecido y las empresas están trasladando rápidamente costes a precios. O incluso peor, están aprovechando la situación para elevar los márgenes de beneficio. Una coyuntura en la que se multiplican los riesgos de que la inflación se vuelva estructural.

Foto: Un camarero lleva una bandeja con cervezas en Madrid. (Reuters)

Este análisis no tiene en cuenta la subida del precio de cada producto, sino que también incorpora su ponderación en la cesta de la compra de los hogares. El motivo de este cálculo es que no influye lo mismo en el gasto de las familias la inflación de los alimentos de primera necesidad que de los bienes de lujo, por ejemplo. Lo que se hace es aplicar a cada bien o servicio su ponderación para calcular los tramos de inflación que soportan las familias. Por ejemplo, en el caso del pan, su inflación es del 14% y su ponderación en la cesta de la compra es del 1,4%. Se ha realizado este cálculo para las 200 rúbricas que conforman el IPC y así se obtiene la composición exacta de la inflación.

El tramo más numeroso es el de productos que soportan una inflación superior al 10%. Se trata de un dato excepcional si se atiende a la evolución de los precios en las últimas décadas. Por ejemplo, durante varios meses del año 2019 ningún bien o servicio alcanzó este nivel de inflación. Ni uno solo. Ahora son ya la mayoría, casi un tercio de todo el gasto de las familias.

Si se observa en el gráfico, se percibe que hasta hace un año los precios estables o levemente negativos dominaban la cesta de la compra; pero este grupo ha desaparecido dejando paso a una inflación muy intensa. En la mayor parte de los bienes y servicios, de doble dígito. En este tramo se encuadra la totalidad de los productos energéticos. El que más sube es el de los combustibles líquidos para el hogar, que soporta una inflación superior al 100%.

La gasolina, el diésel o la electricidad también entran en este tramo con subidas que superan el 33%. Pero también se cuelan muchos otros bienes y servicios comunes en la cesta de la compra. Es el caso, por ejemplo, de los hoteles, que están disparando sus precios impulsados por la alta demanda tras el final de la pandemia. Una habitación cuesta en 2022 un 45% más que hace un año, lo que provocará que estas vayan a ser las vacaciones más caras de la historia.

También hay una parte de los alimentos de primera necesidad cuyo precio se está disparando. Es el caso, por ejemplo, de la pasta, la harina o el aceite, que soportan una inflación próxima al 30%. Pero hay más, los huevos suben un 24%; la mantequilla, un 23%; la leche, un 21%, y las frutas frescas, un 19%. De hecho, España es el país de la eurozona en el que más está subiendo el precio de la fruta. Y el segundo en el que más sube el precio de los alojamientos.

Hay muchos factores que están impulsando esta subida de precios, como la crisis energética, el cierre de los puertos ucranianos por donde salen los cereales que produce el país, las condiciones meteorológicas adversas para la agricultura nacional… Pero detrás de todas ellas hay una causa común: la ruptura de la estabilidad de precios. Hasta hace unos pocos meses, la empresa que subía sus precios era expulsada del mercado por la competencia, ahora los consumidores aceptan que no tienen más remedio que rascarse el bolsillo. Esto ha dejado el camino abierto para que todos los problemas de producción se terminen convirtiendo en inflación.

La parte de la cesta de la compra que soporta una inflación superior al 5% ocupa el 60% del total del consumo de las familias. Esto es, de cada 10 euros que se gastan, seis de ellos se están encareciendo a tasas superiores al 5% anual. Este dato es totalmente excepcional. En junio de 2019, únicamente el 2,4% de la cesta de la compra se situaba en el tramo de inflación superior al 5%. Esto es, una parte residual, apenas cinco rúbricas del IPC: tasas administrativas (esto es, precios públicos), legumbres, hoteles (en pleno récord histórico de visitantes) y algunas carnes de consumo residual.

Foto: Antonio Moreno, experto en inflación de la Universidad de Navarra. (Imagen cedida por la UNAV)

La estabilidad de precios definida por el Banco Central Europeo (cerca, pero por debajo del 2%) engloba únicamente el 11% de los bienes y servicios que compran los ciudadanos. En este tramo se encuentran juguetes, libros, prendas deportivas, servicios de taxi o moda de mujer. Esto es, bienes y servicios poco demandados por los hogares en la actualidad, ya sea por la situación económica complicada o porque ya los adquirieron intensamente durante el confinamiento.

Los bienes y servicios cuyo precio se reduce este año son una excepción casi anecdótica. Únicamente el 3% de la cesta de la compra se está abaratando. Son únicamente ocho rúbricas del IPC, que van desde peajes hasta servicios de telefonía o teléfonos móviles (cuyo precio se reduce sistemáticamente por la rápida incorporación de equipos más modernos). Hace apenas un año el 27% de la cesta de la compra estaba en negativo.

En resumen, prácticamente no queda ningún bien o servicio que registre una subida de los precios moderada. Al contrario, lo que prima en la actualidad son subidas abruptas, incluso en sectores en los que los costes no están subiendo tan rápido. Se ha generado así un contexto de incremento de precios generalizado que será mucho más difícil de combatir.

La inflación ya no tiene complejos. Se ha extendido por todos los sectores y afecta a prácticamente la totalidad de bienes y servicios que compran las familias. Lo que comenzó siendo un ‘shock’ energético es ya un episodio de subida de precios generalizada que amenaza con generar una espiral de costes y precios al alza en todos los productos. Los últimos datos del INE son contundentes: casi un tercio del gasto de los hogares está soportando una inflación de doble dígito (superior al 10%).

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