MANIFESTACIONES DEL PRIMERO DE MAYO

Los sindicatos presionan a Sánchez para que ignore a la CEOE y pacte con Podemos

Los resultados de las elecciones del domingo se han colado en el Primero de Mayo. Los sindicatos quieren un pacto del PSOE con Unidas Podemos, aunque no sea Gobierno de coalición

Foto: Los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo encabezan la manifestación central del Primero de Mayo. (EFE)
Los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo encabezan la manifestación central del Primero de Mayo. (EFE)

¿Con quién debe pactar Pedro Sánchez? Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, lo tienen claro. Aunque aseguran que no interferirán en la composición del Gobierno sí han reiterado este Primero de Mayo -75 manifestaciones convocadas en todo el país- que su apuesta pasa por un pacto con Unidos Podemos, aunque no necesariamente a través de un Ejecutivo de coalición, como ha señalado esta misma mañana Pepe Álvarez, el secretario general de UGT. “Hay que evitar que las grandes empresas y lobbies condicionen nuestra sociedad”, ha dicho por su parte Unai Sordo, el líder de CCOO.

La respuesta de José Luis Ábalos, el número dos del PSOE, presente en la manifestación central del Primero de Mayo, como Pablo Iglesias o Alberto Garzón, no ha podido ser más directa: “Somos un partido socialdemócrata y queremos seguir gobernando como hasta ahora”. Es decir, no a un Gobierno de coalición: ni con Unidas Podemos ni, por supuesto, con Ciudadanos. Tan solo incorporando a independientes.

Es más, los sindicatos insisten en que el nuevo Gobierno no debe tener miedo a tirar de decreto ley para derogar las dos últimas reformas laborales sin esperar, como pretende el presidente en funciones, a que se negocie un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

Su argumento es bien simple: se trata de recuperar la legislación laboral anterior a la crisis, cuando la tasa de paro (segundo trimestre de 2007) alcanzó un récord histórico a la baja del 7,93% sobre la población activa, inédita durante los 40 años de democracia.

Los sindicatos son conscientes de que este planteamiento no es asumible ni por Bruselas (que bendijo los cambios de era Rajoy) ni por el propio Gobierno, que pretende ganar tiempo para no tener que abordar una reforma laboral en profundidad, pero de esta manera meten presión al Gobierno para que, al menos, derogue algunos de los puntos más polémicos de la legislación.

Sindicatos y afiliación

Entre otras cosas porque intentan sacar la cabeza en un momento difícil para el mundo sindical en todos los países avanzados, en los que la globalización, los avances tecnológicos y la individualización de las relaciones laborales les ha pasado factura en términos de afiliación.

Y lo que quieren los sindicatos españoles, en particular, es poner fin a la prevalencia de los convenios de empresa sobre los de carácter sectorial (principalmente endureciendo las subcontrataciones), reformar la ultraactividad (volviendo al viejo sistema de vigencia indefinida del convenio colectivo hasta que se cierre uno nuevo) y la lucha contra el fraude en la contratación laboral, que ahora, con su actual formulación, provoca elevadas tasas de precariedad (una cuarta parte de los contratos firmados no duran más de siete días). Es decir, acabar con la actual regulación, que facilita el crecimiento de los falsos autónomos, los falsos becarios o la proliferación de las empresas multiservicios que rebajan los salarios al disponer de sus propias relaciones laborales.

Lo que han planteado los sindicatos en este Primero de Mayo se concreta en esos puntos:

• Derogar la reforma de pensiones de 2013.

• Un Plan de choque por el empleo de calidad, que contemple medidas específicas para los colectivos con mayores dificultades (personas con capacidades distintas, paradas de larga duración, jóvenes etc.).

• Reformar el Estatuto del Trabajador Autónomo, mejorando los derechos de este colectivo, y especialmente los de los TRADE (los autónomos que ingresan al menos un 75% de un solo pagador), incluyendo la negociación colectiva.

• La fijación de 1.000 euros al mes como salario mínimo interprofesional para 2020.

• Una Prestación de Ingresos Mínimos que permita salir de la miseria a las decenas de miles de familias sin recursos.

• Aumentar el gasto en sanidad y educación.

• Realizar una reforma fiscal integral que suponga un aumento de los ingresos públicos y la tributación de los que tienen mayor capacidad de pago, impulsando la lucha internacional contra los paraísos fiscales y la evasión de las grandes multinacionales.

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