CRECEN LOS CONVENIOS DE ÁMBITO SUPERIOR

La reforma laboral pincha y el número de convenios de empresa sigue cayendo

La reforma laboral ha pinchado en uno de sus objetivos fundamentales: el fortalecimiento de los convenios de empresa en lugar de los de ámbito superior. Está sucediendo lo contrario

Foto: La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. (EFE)
La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. (EFE)

Si uno de los objetivos de la última reforma laboral era incrementar el número de convenios colectivos de empresa en detrimento de los de ámbito superior, la realidad —cinco años después— ha sido muy diferente. La proporción de convenios en vigor respecto del número total de trabajadores no solo no ha aumentado, sino que ha descendido. O traducido en números concretos, al comenzar la crisis, en 2007, el 10,8% de los trabajadores estaba amparado por un convenio de empresa, hoy, y pese a la reforma laboral, apenas el 7% de los asalariados negocia sus condiciones de trabajo directamente con su compañía.

El fenómeno ya fue observado por los servicios técnicos de la Comisión Europea en un informe sobre España, pero en los últimos trimestres el proceso se ha intensificado. Un par de datos lo reflejan con nitidez. Al finalizar el año pasado, apenas 694.700 trabajadores estaban acogidos a un convenio de empresa, mientras que 9,82 millones habían negociado sus condiciones laborales en un ámbito superior: sectorial, provincial, autonómico o estatal.

La reforma laboral, como se sabe, pretendía incentivar la firma de convenios de empresa para acercar las condiciones laborales de las plantilla a la realidad económica de cada compañía, sobre todo en términos salariales. Y, de hecho, se estableció que el convenio de empresa prevaleciera respecto del que fuera de ámbito superior.

En concreto, el artículo 84.2 del Estatuto de los Trabajadores establece que la regulación de las condiciones establecidas en un convenio de empresa “tendrá prioridad aplicativa respecto del convenio sectorial estatal, autonómico o de ámbito inferior en las siguientes materias”. Y cita, en concreto, los salarios, la compensación por horas extraordinarias, el horario, la distribución del tiempo de trabajo, la clasificación profesional de los trabajadores, las modalidades de contratación o, incluso, la conciliación de la vida familiar. En definitiva, una amplia panoplia de contenidos que hacen descansar la negociación colectiva en las empresas frente a convenios de ámbito superior.

De esta manera, el Gobierno recogía una vieja reivindicación de las organizaciones empresariales y de algunos expertos en el mercado de trabajo que defienden que no se puede imponer a una empresa unas determinadas condiciones laborales que a lo mejor la llevan a la ruina, mientras que tanto los sindicatos como otros especialistas han cuestionado siempre ese razonamiento porque no tiene en cuenta la realidad empresarial y está alejado del mundo laboral. Entre otras cosas, porque consideran que el tejido productivo español está constituido fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas (pymes), y, por lo tanto, los costes de negociación de un convenio (asesores legales o tiempo dedicado para alcanzar un acuerdo) son elevados. De ahí que los convenios circunscritos a una compañía suelen registrarse en grandes corporaciones con plantillas numerosas.

Cláusulas de descuelgue

Existe otro factor que puede desincentivar la firma de convenios de empresa. Muchas compañías prefieren acudir a las cláusulas de descuelgue —técnicamente de inaplicación— antes que negociar un convenio propio con los representantes de sus trabajadores, que, además, puede generar conflictividad laboral que, de producirse, pueden aprovechar los competidores. Máxime cuando la recuperación económica ha mejorado la rentabilidad de las empresas y hay mayor margen para atender las demandas sindicales.

Igualmente, los defensores del fortalecimiento de los convenios de ámbito superior, principalmente los sectoriales, creen que son un instrumento para evitar que ciertas empresas compitan libremente y ganen cuota de mercado a través de la fijación de sus propias relaciones laborales haciendo 'dumping'. Muchos empresarios están en esta sintonía.

Lo cierto es que cinco años de experiencia han dado la razón a quienes pensaban que la reforma no era una solución para las empresas a la hora de la negociación colectiva. Una comparación lo refleja con nitidez. En 2016, han estado vigentes 3.685 convenios colectivos de empresa —muchos todavía lo están en 2017—, pero es que en 2007 el número ascendía a 4.598 convenios. Es cierto que la crisis se ha llevado por delante a muchas empresas, pero no de una forma tan pronunciada como recogen los datos oficiales del Ministerio de Empleo.

La mayor potencia que se ha dado a los convenios de empresa desde la reforma laboral tampoco ha influido sobre los salarios. De hecho, la diferencia entre lo que suben los sueldos en las empresas con convenio propio y los de ámbito superior permanece prácticamente igual. Mientras que los salarios han subido en lo que va de año un 1,1% en los convenios de empresa, en el resto el incremento ha sido del 1,3%. Es decir, una diferencia de dos décimas, que en términos relativos es prácticamente la misma distancia que existía antes de la reforma, cuando la inflación era mayor.

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