Por la improvisación y las rectificaciones

El caos interno del Gobierno le deja sin apoyos para aprobar el paquete social

Hacienda carece de margen presupuestario, Trabajo ha perdido el apoyo de los sindicatos y Presidencia no consigue el respaldo de la oposición para aprobar su última batería de medidas

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dialoga con la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio (Efe)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dialoga con la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio (Efe)

El Gobierno pretendía terminar la legislatura con una gran traca final de políticas sociales que sirvieran al PSOE como reclamo electoral de cara a la doble cita con las urnas de la primavera. Todo estaba encaminado para que se presentase un gran paquete de medidas este viernes en el Consejo de Ministros, pero en los últimos días todo se ha complicado. Tanto que el Ejecutivo ya no cuenta con el respaldo de los sindicatos y de Unidos Podemos de cara a la tramitación de este decreto-ley y ya duda si llegará a presentarlo.

Las conversaciones han naufragado y los agentes sociales ya dan por muertas las medidas que el Gobierno prometió durante las últimas semanas. A día de hoy nada parece indicar que puedan salir adelante las contrarreformas laboral y de pensiones. Este giro inesperado ha provocado un gran alivio dentro de la patronal. Fuentes de la CEOE reconocen que hasta hace unos días temían que el Ejecutivo fuese a sacar un paquete de medidas de gran calado por decreto-ley y “en los minutos de descuento de la legislatura”, pero ahora ya descartan que el Gobierno vaya a hacerlo.

La ruptura entre los sindicatos y el Gobierno empezó a complicarse el pasado viernes y desde entonces no ha hecho más que empeorar. Ese día, el Ministerio de Trabajo citó a los agentes sociales para intentar cerrar el acuerdo de pensiones, pero lejos de lograrlo, solo consiguió el rechazo de los sindicatos. ¿El problema? Que el Gobierno no está decidido a recuperar la indexación de las pensiones al IPC como había prometido durante tantos meses. La Seguridad Social trasladó que quería derogar el índice de revalorización de las pensiones introducido por el Gobierno de Mariano Rajoy, pero en su propuesta no había ni una palabra de volver al IPC.

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Los sindicatos se levantaron de la mesa sorprendidos por este giro del Gobierno que confirmó el martes la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. "Llevo con bastante dolor el que hayamos dejado por el camino la posibilidad de acuerdo en materia de pensiones", reconoció Valerio.

El Gobierno no está decidido a recuperar la indexación de las pensiones al IPC como había prometido durante tantos meses

Para ‘rematar’ el viernes de división entre el Gobierno y los sindicatos, se filtró a la prensa un supuesto plan de Vicepresidencia para igualar los permisos de paternidad a los de maternidad. Esta medida coincidía con la exigencia que venían realizando los sindicatos, por lo que parecía que finalmente habría acuerdo. Sin embargo, el Ejecutivo no tiene los recursos necesarios para financiarla, de modo que tuvo que desmentir la noticia en la reunión que celebraron el lunes.

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Este malentendido terminó por encrispar el ambiente entre el Gobierno y los sindicatos. La reunión se cerró sin acuerdo y al día siguiente, el martes, el Ministerio de Trabajo suspendió la Mesa de Empleo que había convocado la semana anterior sin previo aviso y alegando “problemas de agenda”. De esta forma, el diálogo social quedó definitivamente bloqueado. Poco después la ministra anunció que ha decidido retrasar ‘sine díe’ las reformas laboral y de pensiones.

La campaña electoral

El Gobierno quiere aprovechar los últimos Consejos de Ministros que quedan antes de las elecciones para hacer campaña electoral. Al día siguiente de adelantar las elecciones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que recuperaría el subsidio de desempleo para los mayores de 52 años o la cotización de los cuidadores no profesionales. Desde ese momento, los distintos responsables del Gobierno han lanzado todo tipo de promesas relativas a la contrarreforma laboral y de pensiones.

Ahora, este paquete social ha quedado en el aire después del choque del Gobierno con los sindicatos. De hecho, esta improvisación del Gobierno, con promesas electoralistas que eran, en muchas ocasiones, globos sonda, ha terminado por boicotear las negociaciones.

“En las últimas reuniones con diversos secretarios de Estado nos dicen que no pueden cerrar nada porque todo está en el aire pendiente de la decisión última del presidente”, explica un alto responsable de uno de los sindicatos. “Así no podemos negociar, porque no podemos cerrar nada, lo que acordamos un día se cae al siguiente”, lamenta.

Así no podemos negociar, porque no podemos cerrar nada, lo que acordamos un día se cae al siguiente

El descontento en los sindicatos por los continuos cambios de opinión del Gobierno es generalizado. “Unos días parece que quiere aprobarlo todo y otros, que prefiere esperar a que la CEOE cambie de opinión”, lamenta otro sindicalista, “pero para la CEOE esto es lo mejor, porque al final no se produce ningún avance”.

Por el contrario, la patronal considera que el Gobierno hace bien en no aprobar medidas de tanto calado a última hora y sin consenso. “Al principio quería sacar todas las medidas por decreto-ley sin acuerdo social y sin dejar que los partidos puedan introducir enmiendas”, lamenta un responsable de CEOE. “Por ejemplo, todas las reformas de pensiones se han hecho siempre con mayoría parlamentaria, cosa que ahora no ocurre”, señala.

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A día de hoy, miércoles, las negociaciones parece que han fracasado, pero para el Gobierno de Sánchez nada es definitivo mientras queda algún tipo de margen. Por el momento, Vicepresidencia sigue elaborando el real decreto-ley que pretende aprobar en el próximo Consejo de Ministros con las medidas de igualdad en el mercado laboral. Aunque ya no hay reuniones formales con los agentes sociales, el ministerio mantiene contactos informales con sindicatos y patronal para lograr que ambos apoyen el texto.

El último movimiento del Ejecutivo para lograr el respaldo de la CEOE pasa por permitir que las empresas de menor tamaño no tengan la obligación de realizar toda la burocracia que va incluida en ese decreto. Por ejemplo, el registro de las bandas salariales a través de un gestor podría encarecer los costes de estas compañías, lo que pondría en peligro su supervivencia. Este giro agrada a la patronal, pero podría complicar el respaldo con los sindicatos, por lo que todo sigue abierto y parece que estará así hasta última hora.

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