barra libre para las promesas a los jubilados

Las pensiones entran en la campaña electoral tras el estallido del Pacto de Toledo

El partido que rompió las negociaciones es precisamente el que más promesas ha hecho a los jubilados: Podemos. El Gobierno maniobró para evitar que rompiesen el preacuerdo alcanzado

Foto: Manifestación por unas pensiones dignas en Vizcaya. (EFE)
Manifestación por unas pensiones dignas en Vizcaya. (EFE)

El Pacto de Toledo se creó en el año 1995 con la intención de sacar las pensiones del debate político. La decisión, que fue muy aplaudida entonces, se puede dar ya por muerta y enterrada. En los últimos años, los partidos han utilizado el Pacto de Toledo como un escenario más de su ‘guerra de trincheras’ para ganar el voto del colectivo de jubilados, que no es precisamente pequeño. La última posibilidad para despolitizar el debate se perdió el martes cuando Unidos Podemos rompió las conversaciones.

En los últimos días, el Gobierno había presionado a los grupos para cerrar un gran acuerdo antes del 28-A para así sacar las pensiones de la campaña electoral, pero sus planes fracasaron cuando el objetivo parecía conseguido. Quien se encargó de romper las negociaciones fue, precisamente, el partido que más derechos ha reivindicado para los pensionistas (y socio del Gobierno): Unidos Podemos.

A estas alturas de la legislatura, con la cuenta atrás para la disolución de las Cortes activada, los grupos políticos ya dan por muerto el Pacto de Toledo. La tarea queda pendiente para la próxima legislatura y, lo que es más importante, los partidos utilizarán las pensiones (y a los pensionistas) como arma arrojadiza durante la campaña de las elecciones generales del 28-A. Justo lo contrario a despolitizar el debate.

La ruptura de las negociaciones significa que la reforma de las pensiones que introdujo el Partido Popular sin consenso en el año 2013 sigue en vigor. Esto es, todavía no se han derogado ni el índice de revalorización ni el factor de sostenibilidad. Gracias al fracaso de las conversaciones, los diferentes partidos políticos podrán realizar todas las promesas que quieran a los pensionistas durante la campaña. Barra libre.

Los partidos políticos podrán realizar todas las promesas que quieran a los pensionistas durante la campaña. Barra libre

El partido más ambicioso en sus promesas y que más se ha manifestado junto a los pensionistas ha sido Podemos. Entre sus exigencias, se encuentra elevar la pensión mínima hasta 1.080 euros al mes, en línea con la recomendación de la Carta Social Europea. Esto significaría disparar la cuantía de las pensiones en más de un 70%. Por ejemplo, la pensión mínima contributiva de viudedad sin cónyuge a cargo es de 607 euros al mes.

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El movimiento de Podemos permite al partido seguir prometiendo un gran incremento de las pensiones a todos los jubilados. Pero no solo eso, también impide que el PSOE pueda colgarse la medalla de haber conseguido cerrar el acuerdo para volver a vincular las pensiones al IPC. Ahora que los partidos están en campaña, ya no hay socios sino que todos son rivales.

El acuerdo del Pacto de Toledo habría garantizado, por ejemplo, la derogación del índice de revalorización, ya que encomendaba al Gobierno y al Parlamento a volver a vincular las pensiones al “IPC real”. También habría garantizado un calendario para acabar con el déficit estructural del sistema con una fecha límite: el año 2025. Ahora, todas estas medidas quedan en el aire a la espera de conocer el reparto de mayorías tras las próximas elecciones del 28 de abril.

El trabajo estaba hecho en materia de IPC, de sostenibilidad e incluso de brecha de género, pero no hay voluntad política

“El trabajo estaba hecho en materia de IPC, de sostenibilidad en 2025 e incluso de brecha de género, pero no se puede aprobar porque no hay voluntad; Podemos ha roto el pacto y el PP ha aprovechado la estela”, ha señalado la portavoz del PSOE en la comisión, Mercè Perea. De esta forma, el PSOE también comenzaba a construir el relato que utilizará durante la campaña electoral.

Negociar con Vox

Los portavoces de algunos grupos parlamentarios de izquierdas no comprenden el giro de última hora de Unidos Podemos para bloquear un acuerdo que consideran muy positivo para recuperar y apuntalar los derechos de los pensionistas. El próximo Parlamento podría tener una mayoría de derechas tras la irrupción de Vox, lo que complicaría la recuperación de derechos del colectivo. De ahí que consideren que “se ha perdido una gran oportunidad de hacer algo útil por los pensionistas”, explica un diputado, “no entiendo que Podemos haya optado por arriesgarse así”.

No solo eso; las promesas electorales de los partidos pueden dificultar posteriormente la negociación en el Pacto de Toledo. Esto es, las formaciones que vayan más lejos en sus afirmaciones se verán obligadas a incumplirlas para llegar a un gran acuerdo. Precisamente para evitar esta situación se optó en 1995 por sacar las pensiones del debate político.

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El PP rompió la tradición de los consensos con su reforma de 2013 y desde entonces el Pacto de Toledo no ha vuelto a funcionar. El Gobierno de Rajoy sacó adelante su reforma empleando su mayoría absoluta y la oposición utilizó esta medida como arma política. Unos y otros rompieron el espíritu del Pacto de Toledo, que esta semana ha quedado hecho trizas.

Los grupos del Pacto de Toledo tenían un principio de acuerdo, ya con un borrador redactado, y querían cerrarlo este mismo martes. Sin embargo, la portavoz de Unidos Podemos en la comisión, Yolanda Díaz, anunció que introduciría votos particulares a todas las recomendaciones salvo una, en vez de las tres que habían pactado en un primer momento.

El PP rompió la tradición de los consensos con su reforma unilateral de 2013 y, desde entonces, el Pacto de Toledo no ha vuelto a funcionar

Esta postura de Unidos Podemos dio la excusa perfecta al Partido Popular para dar ‘la puntilla’ al Pacto de Toledo. Los populares, que no tenían muchas ganas de dar una victoria al Gobierno en este tema a falta de dos meses para las elecciones, encontraron el pretexto ideal para levantarse de la mesa.

El Gobierno no quiere tirar la toalla y ha lanzado un último movimiento a la desesperada. Si bien es consciente de que tiene pocas probabilidades de reconducir las conversaciones, sí podría conseguir que los grupos se retraten públicamente. Lo que quiere lograr es que la comisión del Pacto de Toledo vote sobre el principio de acuerdo que habían alcanzado. Para ello, el martes por la tarde, PSOE, Compromís, PDeCAT y PNV firmaron una petición conjunta, dirigida a la presidenta de la Comisión, Celia Villalobos, para que someta a votación el borrador.

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De esta forma, el Gobierno intenta conseguir que Unidos Podemos rechace públicamente un acuerdo que incluye la revalorización de las pensiones con el IPC. Todo para construir el relato de cara a la campaña electoral. Sin embargo, no será fácil que esta votación llegue a producirse nunca. La mesa de la comisión tiene que dar el visto bueno a esta iniciativa y está controlada por PP y Ciudadanos, que son quienes tienen la última palabra.

El PP ya ha mostrado sus cartas: no quiere que el Pacto de Toledo fructifique con un acuerdo justo antes de las elecciones, ya que supondría una gran victoria para el PSOE. Por su parte, Ciudadanos considera que este ambiente no es el óptimo para llegar a un acuerdo tan importante como este. De ahí que su predisposición sea a rechazar la votación. Pero esto es política y hasta el último segundo hay opciones a todo.

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