Multiplicaría hasta por 30 su factura fiscal

El Ibex reclama que las 'tech' de EEUU paguen impuestos más allá de la tasa del 3%

Las grandes empresas españolas estiman que gigantes tecnológicos como Google pagan una parte marginal en impuestos respecto a sus ventas.

Foto: Algunas de las multinacionales tecnológicas de EEUU más importantes. (Reuters)
Algunas de las multinacionales tecnológicas de EEUU más importantes. (Reuters)

El Gobierno ha preferido ir por lo seguro. Habrá tasa del 3% sobre las multinacionales que prestan determinados servicios digitales, pero renuncia a ir más allá del guión recomendado por Bruselas. El acuerdo de Presupuestos firmado por el presidente Pedro Sánchez y el líder morado Pablo Iglesias el pasado jueves recoge, entre otros puntos, un gravamen para las compañías globales que hacen negocio con publicidad, datos o intermediación online y facturen más de 3 millones en nuestro país.

De esta manera, la decisión del Gobierno deja en saco roto la reclamación que las grandes firmas del Ibex habían trasladado a Moncloa para que el esfuerzo impositivo exigido de cara a los nuevos Presupuestos recaiga antes en empresas como Google, Amazon, Facebook o Apple (GAFA), cuyas 'tretas fiscales' empleando resquicios legales (e ilegales) les viene permitiendo reducir su tributación con Hacienda hasta facturas mínimas, en lugar de a las corporaciones españolas.

La titular de Hacienda, María Jesús Montero, ya dejó ver hace una semana en el Senado por donde irían las líneas básicas vinculadas al pacto de Presupuestos, en las que viene trabajando su ministerio desde la vuelta del verano. En ese sentido, se han confirmado los dos ejes de actuación más cuestionados por los integrantes del Ibex, como son la tributación al 5% de las ganancias en el extranjero (estaban exentas al 100%) y la reducción del tipo mínimo del impuesto de sociedades al 15%.

Pese a la nueva tasa, el marco de tributación digital de las principales tecnológicas sigue estando muy alejado del que tienen las empresas vinculadas a la vieja economía. De esta manera, y según las propuestas trasladadas al Ejecutivo para su consideración, se ha desaprovechado una oportunidad para que la reforma de la fiscalidad de las compañías digitales fuera "una medida adecuada para resolver los problemas fiscales derivados de la propia economía digital".

Los grandes del Ibex habían tratado de hacer ver al Gobierno que un aumento de la recaudación -destinado a "reducir el déficit presupuestario estructural"- tendría más sentido hacerlo con cargo a las tecnológicas globales en lugar de a las grandes corporaciones nacionales. En la misma línea, consideraban que la modificación del impuesto sobre sociedades (o el pago por los benficios en el extranjero) representa un factor de competencia desleal a corregir.

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Hace más de tres semanas, la propia presidenta del Banco Santander, Ana Botín, afirmó de manera genérica en un evento público que "todas las empresas deben pagar impuestos donde generan sus beneficios y tienen su actividad económica; aplicar este principio en la economía digital es algo fundamental". Tal afirmación está en línea con el tema de fondo que el Gobierno ha preferido evitar, ajustándose a la tasa del 3% prescrita desde Bruselas.

Dos ejemplos de cómo "las empresas norteamericanas han aprovechado las oportunidades que les brindaba el marco fiscal transfronterizo para conseguir una tributación efectiva muy reducida (casi nula) en relación con las ventas de bienes y servicios en mercados fuera de EEUU" serían Amazon y Google. Según las estimaciones realizadas, la firma de Bezos logró unos ingresos en España de entre 2.500 y 2.800 millones de euros, mientras que la compañía del buscador alcanzó una facturación de entre 900-1.100 millones.

Sin embargo, la factura impositiva fue muy liviana. En el caso de Google, fue de 6,5 millones de euros en 2016, esto es, una presión fiscal sobre sus ventas del 0,65%. Empresas con una facturación similar como Mediaset (1.000 millones) o Red Eléctrica (1.900 millones) tuvieron una factura fiscal equivalente al 5% y al 11% de su facturación. "Incluso HP", continúa el informe, "con una estructura similar a Google España, tiene un gasto por impuesto equivalente al 5% de sus ventas". Muy lejos del 0,65% que abona Google.

Primero lo urgente, después lo importante

Las grandes tecnológicas se benefician de dos argucias legales que permite la Unión Europea conocidas como el 'doble irlandés' y el 'sándwich holandés'. El 'doble irlandés' consiste, en esencia, en enviar los ingresos generados por propiedad intelectual a un paraíso fiscal a través de una sociedad en Irlanda, que es la que recibe los beneficios generados en el resto de la Unión Europea. El 'sándwich holandés' sirve para evitar la tributación por los beneficios de las filiales europeas que sean distribuidos a través de Holanda a otro paraíso fiscal.

Esta doble estructura permite a las grandes digitales sacar su dinero de Europa sin apenas pagar impuestos. Una situación que denuncian las grandes firmas del Ibex, ya que supone competencia desleal y atenta contra el principio constitucional de igualdad en la contribución para el sostenimiento del Estado de bienestar. Además, algunos países europeos alcanzan acuerdos impositivos especiales con estas multinacionales, los 'tax ruling', con los que ofrecen beneficios tributarios para reducir aun más su factura fiscal.

Las empresas norteamericanas han aprovechado las oportunidades del marco fiscal para conseguir una tributación muy reducida (casi nula)

La gran empresa española sigue considerando como prioritario abordar la reforma de la tributación de estas multinacionales digitales antes que reformar el impuesto sobre sociedades, ya que existe una clara desigualdad en el esfuerzo fiscal. Es la medida más urgente, aunque no es la solución final al problema. Según las estimaciones realizadas, la factura fiscal de Google o Amazon multiplicaría por 20 o por 30 su tributación actual, hasta situarse en una horquilla entre 105 y 175 millones de euros.

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La gran empresa española demanda un análisis más profundo de la fiscalidad de las empresas digitales. Sería necesario redefinir el cálculo del "nexo y las reglas de atribución" para determinar el lugar en el que las empresas generan el beneficio para que sea ahí donde paguen los impuestos. "Es la opción más adecuada desde un punto de vista técnico fiscal, ya que evitaría situaciones de doble imposición en empresas que ya estén establecidas en los países en los que operan".

El resultado de esa reforma en profundidad que se reclama desde el núcleo duro del Ibex sería que las empresas digitales tributaran de forma ordinaria en el impuesto sobre sociedades como el resto de compañías, lo que dejaría de generar situaciones de competencia desleal y permitiría una mayor recaudación por parte de Hacienda. Sin embargo, solo ha salido adelante la tasa Google, vista como una mera "medida transitoria".

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