La 'Revolución Simeone': así se construyó el Atlético de Madrid campeón de Liga
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La 'Revolución Simeone': así se construyó el Atlético de Madrid campeón de Liga

El conjunto colchonero desarrolló su versión más ofensiva, protagonista y agresiva de la década. Suárez se vengó del Barça y Llorente explotó con goles y profundidad en ataque

placeholder Foto: Jugadores y cuerpo técnico del Atlético celebran la victoria en Valladolid. (Reuters)
Jugadores y cuerpo técnico del Atlético celebran la victoria en Valladolid. (Reuters)

El Atlético de Madrid es el nuevo campeón de LaLiga 2020/21. Una temporada que inició con la pérdida del centrocampista titular del conjunto rojiblanco en el último día de mercado (Thomas Partey) y con la llegada de uno de los mayores goleadores del campeonato con sed de venganza (Luis Suárez). Ambos movimientos forzaron la evolución del Atlético más ofensivo, agresivo y protagonista de la década. Simeone, después de vivir una campaña pasada de transición, decidió acometer una transformación que ya había llevado a cabo en el pasado, pero que ante las dudas, siempre se había acabado disipando y refugiando en lo conocido. Hasta ahora. El técnico argentino desafió todos aquellos tópicos desfasados que le catalogaban de conservador, especulador y cobarde. Diseñó un conjunto perfectamente engrasado, protagonista con la pelota y mandón. Esta es la historia del flamante vencedor de LaLiga.

placeholder Simeone abraza a Correa tras el pitido final. (EFE)
Simeone abraza a Correa tras el pitido final. (EFE)

Las cartas eran diferentes y el Atleti ya no podía basar sus victorias en el dominio de las áreas. No si quería ganar el campeonato ante un Barça con dudas y un Real Madrid capaz de lo mejor y de lo peor (y que terminarían despertando) así que había que jugar de otra forma. Desprovisto de esa solidez defensiva anterior que le permitía vivir en el alambre cerca de Jan Oblak y de la velocidad ofensiva que ayudaba a castigar al contragolpe, el cuerpo técnico cambió su forma de comprender este deporte. "Tenemos muchos más goles a favor que el año pasado, pero también en contra. La diferencia son las características de los jugadores. Hemos mejorado mucho la fase anotadora, pero también sufrimos más atrás", confesaba Simeone. Ni se atacaría ni se defendería de la misma manera.

El conjunto colchonero ya no esperaba en el centro del campo, sino que viajaba hasta el área rival para presionar arriba y recuperar la pelota en terreno sensible. La línea defensiva en el centro del campo, amplitud por fuera, profundidad por dentro y jugadores de buen pie erigiéndose como protagonistas. Implicando a todos en la recuperación de la pelota. No cedía el mando del balón, sino que edificaba sus goles sobre él. Versátil y renovado, el Atleti sorprendió a todos con un cambio de registro sostenido en goles y resultados. Lo que le hizo imprimir un ritmo infernal, lograr una ventaja de hasta 11 puntos sobre el segundo clasificado en febrero y utilizar ese margen para sobrevivir cuando la cosecha escaseó.

La obra de Simeone

Cambio de dibujo y nacimiento de la defensa de tres (Savic-Felipe/Giménez-Hermoso). Dos carrileros profundos (Trippier y Carrasco). Un centro del campo diseñado específicamente para mantener el control del cuero y atacar (Koke, Lemar y Marcos Llorente). Un delantero centro mortífero que eleva el nivel goleador de un equipo que venía famélico de tantos tras tener a Morata y Diego Costa. Un enganche capaz de danzar entre defensas, girar como una peonza y tirar del carro en los momentos más difíciles (Ángel Correa). De 38 jornadas, el Atlético de Madrid se ha mantenido líder en 30 de ellas. Si alguna vez el título estuvo cerca de caer fue porque el mismo Atlético malgastó el colchón de puntos que ellos mismos habían logrado previamente.

placeholder Marcos Llorente ha sido uno de los mejores futbolistas de LaLiga. (EFE)
Marcos Llorente ha sido uno de los mejores futbolistas de LaLiga. (EFE)

Hay muchos nombres propios. El de Simeone por encima de todos. Savic creciendo en la salida de balón con una seguridad nunca antes vista. Trippier desarrollando una sociedad inagotable con Marcos Llorente para aportar un atajo hacia el gol; el primero con un golpeo de la pelota privilegiado y el segundo con una intuición, determinación y un físico único en LaLiga. Koke, líder en el centro del campo y del vestuario en un rol, como centrocampista de base, que le alejaba de su zona fetiche y le apartaba de dar el último pase, pero le daba más sentido al juego del equipo. Había necesidades básicas que cubrir tras la salida de Thomas. Herrera, Torreira y Kondogbia no convencieron. Él respondió recorriendo más kilómetros que nadie, dando visión en los primeros pases y capitaneando el cambio rojiblanco.

La resurrección de Lemar, con dinamismo entre líneas y por dentro al conectar los diversos puntos del ataque. Lo explicaba el propio futbolista en una entrevista concedida a France Football "Hubo falta de adaptación por mi parte al principio. He necesitado tiempo y ahora siento que tengo este ADN dentro. Hablé mucho con Simeone; él me preguntó que podía hacer para mejorar mi situación y le dije que yo era un jugador para moverme por dentro. Este cambio de posición me permite estar más libre, tocar la pelota más a menudo y no una vez cada 15 minutos en un costado. Luchar todos los balones, presionar, jugar hacia adelante...eso es el Atlético". La de Carrasco, con un compromiso defensivo y una electricidad ofensiva vertiginosa que pilotó al Atlético en los momentos de poca iluminación.

Luis Suárez: colmillo en el área

"Me menospreciaron en Barcelona. El Atlético me abrió sus puertas y por eso siempre voy a estar agradecísimo a este club toda mi vida" afirmaba Luis Suárez en Movistar mientras lloraba a lágrima viva en el césped de Pucela. El desembarco del uruguayo en el Wanda Metropolitano sacudió los cimientos de la institución. Las expectativas, el potencial goleador, la ambición, las necesidades del '9' colchonero. Estaba justificado. El club se acababa de hacer con los servicios de una garantía goleadora después de una temporada anterior donde Álvaro Morata y Diego Costa se quedaron lejos del mínimo nivel exigible. El sudamericano, en su papel de 'ganaligas', pagó el respaldo del Cholo al acercar a su equipo al área y no jugar a 40 metros del arco de la única manera que sabía: con 21 goles.

placeholder Luis Suárez ha anotado dos goles en los dos últimos partidos del curso. (EFE)
Luis Suárez ha anotado dos goles en los dos últimos partidos del curso. (EFE)

21 tantos que llegaron de 41 remates a puerta. Dos goles clave en las dos últimas jornadas para responder a la llamada de su técnico cuando hablaba de 'La Zona Suárez'. Un dato que explica su redención y venganza. Una cifra que supera los 17 goles de Morata y Diego Costa juntos la pasada campaña a pesar de tener 34 años y que se erige como uno de los grandes argumentos ganadores del Atlético durante esta Liga. "Vino con una rebeldía extraordinaria. Siempre ha estado ahí. Vino aquí queriendo demostrar que la gente estaba equivocada, queriendo demostrar que era un delantero que todavía estaba en la cima de su juego", Simeone zanjaba el tema tras vital la remontada contra Osasuna.

Foto: Ángel Correa felicita a Luis Suárez por su doblete ante el Eibar. (Reuters)

"Hace cuatro o cinco fechas me reuní con los fisios y con la gente que está en el vestuario para decirles que de ahí en adelante en lugar de saludar a los jugadores con un 'buenos días' lo hiciera con un 'vamos a salir campeones'", confesaba el técnico albiceleste sobre el césped de Pucela. El Atlético de Madrid cierra el curso como el segundo equipo más goleador del campeonato (67 tantos) y el menos goleado (25), con tan solo cuatro derrotas (nadie perdió menos). Lo cierra, en definitiva, siendo el mejor conjunto de LaLiga.

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