El Barça recupera su abanico de problemas crónicos para decir adiós a la liga
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Una segunda parte para el olvido

El Barça recupera su abanico de problemas crónicos para decir adiós a la liga

El conjunto azulgrana ha perdido 10 de los últimos 15 puntos en juego en LaLiga. El Celta de Vigo remontó a los de Ronald Koeman para cerrar el desplome competitivo de la plantilla

placeholder Foto: Leo Messi enfila el túnel de vestuarios al final del encuentro. (Reuters)
Leo Messi enfila el túnel de vestuarios al final del encuentro. (Reuters)

El Barça se volvió a hundir en su propia miseria en la penúltima jornada de LaLiga en un partido que resumió a la perfección todos los problemas crónicos de este equipo. La caída concentró la debilidad mental en el momento clave que le ha llevado a perder 10 de los últimos 15 puntos en juego. También la falta de compromiso y de competitividad de una plantilla acomodada una vez conoció que el título era cosa de dos. Con Ronald Koeman mitad encolerizado y mitad petrificado desde la banda, sin saber cómo gestionar la segunda parte, con los graves errores defensivos de Piqué, ter Stegen y Lenglet dinamitando el encuentro y con los pesos pesados dejando al técnico neerlandés a los pies de los caballos.

placeholder Messi se lamenta tras el 1-2 del Celta. (Reuters)
Messi se lamenta tras el 1-2 del Celta. (Reuters)

El entrenador es leyenda azulgrana y ese fue el mayor reclamo para contratarlo, pero ni eso le va a salvar de la quema. Tampoco que se encontrara un páramo económico, institucional y deportivo junto a un equipo en descomposición tras el vergonzoso 2-8 que le propinó el Bayern de Múnich en la Copa de Europa y generase ilusión. La temporada nació muerta y tan hipotecada como la tesorería culé, pero eso ya forma parte del pasado. Como la Copa del Rey. La afición quiere guillotinar a Koeman y exhibir su cabeza sin saber que quizás le están utilizando como un chivo expiatorio. Un movimiento que servirá para desviar la atención y no afrontar el embolado principal: remodelar una plantilla que, maniatada por la lamentable (y heredada) situación de las arcas del club, no puede dejar de chapotear en el fango.

Del proyecto deportivo y económico de Joan Laporta no sabemos nada hasta el momento. Probablemente porque el nuevo jerarca azulgrana espera el final de este campeonato para comunicar decisiones importantes. Es comprensible. Aunque visto lo visto, podría hacerlo hoy. Pero sí que sabemos muchas cosas de este grupo de jugadores. La primera es que se han dejado llevar desde hace jornadas cuando la remontada inesperada del Granada en el Camp Nou (1-2) puso patas arriba la competición y el Barça ya no dependía de sí mismo para vencer. La segunda es que los disparatados sueldos de algunos de los teóricos líderes de este equipo no están a la altura de su anodino rendimiento. Y la tercera, que la torpeza de Koeman en las segundas partes no puede ejercer de pararrayos de este grupo. El Barça ha tirado por la borda una Liga que tuvo en su poder hasta desentenderse por completo de ella.

El papel de Messi

"Esperamos que no se vaya porque todavía es el jugador mejor del mundo y ha demostrado hoy que es imposible jugar sin él. Ha marcado ya 30 goles que han dado muchos puntos a este equipo. Esperamos que siga con nosotros porque si no vamos a tener a Leo, tenemos dudas a ver quién marca tantos goles", exclamó el preparador neerlandés tras la derrota ante el Celta de Vigo. La sinceridad que emanaba por los poros de Koeman se ajusta a la realidad de un frente de ataque que luce esmirriado si él no tira del carro. Epicentro de todo el fútbol ofensivo y creativo culé, si el '10' no aparece, sus compinches (Griezmann y Dembélé) están lejos de marcar la diferencia. Esta temporada (como Frenkie de Jong) se han revalorizado, pero sigue siendo insuficiente para un equipo que quiera aspirar a hacer algo importante.

placeholder Messi, decepcionado al final del encuentro. (Reuters)
Messi, decepcionado al final del encuentro. (Reuters)

La despedida de Messi (quién sabe si ayer jugó su último encuentro como culé en un Camp Nou vacío) puede ser un alivio económico y solucionar la ilógica y absurda escala salarial azulgrana, pero también un desastre deportivo. No se intuye liderazgo en ninguno de los dos franceses, más bien timidez y un perfil bajo, y si bien el club y parte de la afición les enseñaría gustosamente la puerta de salida, para colocarlos van a sudar tinta china. De Philippe Coutinho es mejor no hablar, ni está ni se le espera. Quien más muestras ha dado de exhibir músculo goleador es Ansu Fati, pero la grave lesión de rodilla ha truncado sus planes.

Expertos en pegarse tiros en el pie

Ninguno de los cinco primeros clasificados ha encajado tantos goles en contra en esta Liga como el Barça. Muchos nacieron de errores propios e individuales (Sergiño Dest y Sergi Roberto vs. Levante, Óscar Mingueza y Gerard Piqué vs.Granada, Clément Lenglet vs.cualquier equipo) y otros de la incapacidad de su entrenador de saber gestionar los momentos difíciles en las segundas partes. Koeman ha perpetrado una inoperancia continuada a la hora de modificar el guion de los encuentros. Siempre yendo por detrás de su homólogo en el banquillo adversario. Reaccionado y no obligando al otro a dar respuesta a sus novedades tácticas y realizando los cambios tarde y mal. Su lectura ha sido deficiente y el Barça lo ha pagado caro. Ayer no fue diferente.

placeholder Koeman protesta una acción al árbitro. (Reuters)
Koeman protesta una acción al árbitro. (Reuters)

Para muestra, un botón. Ante Celta, Levante, Atlético, Valencia, Granada y Villarreal, el conjunto azulgrana tan solo disparó 12 veces entre los tres palos en los segundos 45 minutos sumando los seis partidos. En algunos casos, quedándose a cero (Villarreal y Granada). En cambio, ha recibió 16. Ayer, sin embargo, la cuenta ascendió a un raquítico disparo. Un bagaje funesto y que evidencia la desconexión y posterior desplome competitivo del grupo en este tramo final. Así como la inexplicable renuncia a dormir los partidos desde la posesión del balón y defenderse desde la circulación del mismo.

En el otro lado de la balanza, el Celta llegó una vez en la primera parte. Suficiente para sacar a relucir todas las dudas de Marc-André ter Stegen, antes parte imprescindible de la columna vertebral culé, y el fantasmagórico nivel de Gerard Piqué desde que se recuperase de su última lesión. El segundo flotó a Santi Mina cuando el vigués cargaba su pierna y el primero tiró de vista (cansada) ante su golpeo en el 1-1. La pelota terminó entrando. Luego, Lenglet se pegó un tiro en el pie con la expulsión (como lleva haciendo toda la temporada) con una entrada absurda y Mina se embolsó un doblete en el 89 para colocar el resultado final. El Barça cavó su propia tumba.

placeholder Lenglet, expulsado por De Burgos Bengoetxea. (Reuters)
Lenglet, expulsado por De Burgos Bengoetxea. (Reuters)

"Si hablamos de la primera parte es un reflejo de los que nos ha pasado en más de un partido. Jugamos bien, con oportunidades y el contrario llega una vez y entras al vestuario con 1-1 y esto mentalmente cuesta mucho. La segunda parte no ha sido tan buena, pero hasta con uno menos tuvimos el 2-1. Y al final es 1-2 y esto pasa siempre en momentos cuando no tienes esta suerte", confesaba Koeman en los micrófonos de Movistar tras barruntar las causas del naufragio. Llámalo suerte, llámalo competir los 90 minutos. El Barça se despide de una Liga para la que no estaba preparado y ya piensa en cómo solucionar el aluvión de problemas económicos y deportivos que se le viene encima a corto plazo.

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