no JUGARÁ SI NO ESTÁ AL 100%

Zidane echa el freno a un Bale ya recuperado

El 26 de septiembre el Real Madrid contó por última vez con el fichaje más caro de su historia. Dos lesiones después, Zidane dispone de él, pero no tiene intención de forzar su regreso

Foto: Bale, entrenando junto a Achraf, Marcelo y Vallejo. (EFE)
Bale, entrenando junto a Achraf, Marcelo y Vallejo. (EFE)

Al Real Madrid han vuelto las sonrisas. Cómo de sencillo era esto. Solo hacía falta ganar un partido con mucha facilidad a un equipo netamente inferior para que la pesadumbre instalada en este largo otoño se metiera debajo de la alfombra y se mostrara al público la alegría que quiere ver. Le metes seis al Apoel y todo cambia. Hasta se obran los milagros que parecían tan lejanos, casi imposibles, como que Gareth Bale pueda entrenarse con el grupo. No solo él, sino también Keylor Navas y Mateo Kovacic. Todos ellos, tal y como confirmó Zinédine Zidane, están a punto para volver a los terrenos de juego. Solo el hueso de nariz de Ramos impide que se pueda hablar de enfermería vacía, aunque una máscara hará que el capitán pueda jugar más pronto que tarde.

Un 26 de septiembre se acabó el verano para Gareth Bale. Ese día, Bale volvía a jugar a su mejor nivel. Un detalle que habitualmente se le achaca, aparte de que le cuesta estar en plenitud física, es que no suele aparecer en los días importantes. Marcó en las dos finales que ganó el Madrid en su primera temporada, 2014, pero desde entonces no ha vuelto a ser determinante ante un rival de altura. Puntuar en Dortmund por lo visto este año está barato, lo cual no quita que a los blancos siempre les pareciera territorio comanche y nunca hubieran salido ganadores de allí.

Entonces Bale cogió el timón y guio a sus compañeros hacia la victoria con un gol excelente y una muy buena actuación personal. Después cayó al suelo con lo que se pensaba que solo se le subió el gemelo. Eso dijo Zidane en la rueda de prensa posterior a la victoria. Y así fue. Se perdió el encuentro de ese fin de semana contra el Espanyol y se fue con Gales. Allí se fastidió, otra vez, el sóleo. Mínimo un mes largo de baja. La de siempre de Bale. Unas semanas de parón justo cuando por fin estaba en proceso de encontrar su punto exacto de forma.

La mente tocada de Bale

Paciencia y desesperación se entremezclaron en la mente de Bale. Una vez más tenía que detenerse, aguantar los comentarios sobre su 'físico de cristal' y volver a tener que ganarse el puesto. Aun así, los plazos indicaban que iba a estar en perfectas condiciones para el derbi contra el Atlético. Era un fantástico escenario para reaparecer a lo grande. Un buen partido en el Wanda regeneraría la confianza en él, ya bastante dañada en el madridismo. La grada ya dictó sentencia en mayo, cuando prefería que Isco jugase la final de la Champions contra la Juventus en vez del galés, que justo se recuperaba para entonces. No hubo, sin embargo, opción a elegir ante el Atleti: Bale se rompió de nuevo. Esta vez, las fibras del abductor.

En Dortmund, su último partido, Bale anotó un gol sensacional. (EFE)
En Dortmund, su último partido, Bale anotó un gol sensacional. (EFE)

Esa dolencia anunciaba como mínimo dos semanas de baja, probablemente más. No ha sido así, ha tardado doce días exactamente en recuperarse. Si no hay otra sorpresa mayúscula, este jueves volverá a los entrenamientos junto con todos los demás, a la espera de ver si Sergio Ramos puede participar o no con su nariz rota. Zidane tiene por fin la plantilla al completo para encarar los meses finales de este 2017, que van bien cargados de partidos, ya que el Madrid, además de cerrar los dieciseisavos de Copa con la vuelta en el Bernabéu ante el Fuenlabrada, deberá viajar a los Emiratos para jugar el Mundial de clubes, donde defiende corona a partir del 13 de diciembre. Y luego, cerrará diciembre con el Clásico en casa contra el Barça.

Solo jugará si está al 100%

Eso sí, no va a jugar este sábado contra el Málaga, al menos seguro no de inicio. Zidane se caracteriza por ser muy cauto con las lesiones de sus futbolistas y prefiere asegurarse de que está totalmente bien antes de ponerlo a jugar. Una vez lo hizo y sabe que se equivocó, precisamente con Bale. Regresaba también de un problema contra el Barça en el último Clásico de Liga. Era muy apurado, apenas había empezado a entrenar de nuevo y entró en el once, pero tuvo que ser sustituido en el minuto 39, no aguantó más.

Según contó en 'El País', Bale había estado tomando calmantes para entrenar y jugar soportando el dolor que sufría en su tobillo después de la operación a la que se sometió en noviembre del pasado año. "Cuando has estado lesionado durante tres meses y ves a tus compañeros jugar, realmente quieres volver y es lo que hice. Tuve que tomar muchos calmantes para poder jugar. Y sí, ahora pienso que debí haberme tomado más tiempo para recuperarme y así poder haber vuelto jugando mucho mejor y ser capaz de hacer todas esas cosas que con ese dolor en el tobillo no era capaz de hacer. Y sí, si volviera atrás me habría tomado más tiempo para recuperarme mejor", afirmaba el galés. No quiere ni él ni el entrenador riesgos absurdos esta vez. Volverá cuando esté perfecto, si no, esperará. Calma.

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