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El pozo de Monchi: cuando el Rey Midas del Sevilla ya no convierte en oro todo lo que ficha
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pasa por un momento delicado

El pozo de Monchi: cuando el Rey Midas del Sevilla ya no convierte en oro todo lo que ficha

Los daños colaterales del despido de Lopetegui salpican a Monchi por la planificación de la plantilla y porque al director deportivo se le ha visto abatido en la despedida del técnico vasco

Foto: Monchi, director deportivo del Sevilla. (Efe/Alejandro García)
Monchi, director deportivo del Sevilla. (Efe/Alejandro García)

Monchi ofreció la imagen de un director deportivo derrumbado en el césped del estadio Sánchez Pizjuán tras la derrota contra el Borussia Dortmund. Julen Lopetegui bajaba las escaleras para entrar en el vestuario y el director deportivo, su valedor, le sacó de vuelta. Le faltó subirlo a hombros y darle una vuelta de honor por el campo. La escena es surrealista. Monchi parecía más afectado que el despedido Lopetegui. La reacción es la de una persona que ha dejado de hacer milagros en el Sevilla y, compungido, quiso reflejar un acto de apoyo, amistad y agradecimiento con el entrenador vasco.

Las últimas semanas han sido duras para Ramón Rodríguez Verdejo, conocido como Monchi y también como el 'león de San Fernando'. El venerado director deportivo asume como una derrota la destitución de un entrenador por el que apostó contra una corriente de la directiva y de los aficionados que no le querían. Monchi no ha sabido anticiparse a la catástrofe de un Sevilla que está a un punto del descenso en la Liga y con muy pocas opciones de clasificarse para los octavos de la Champions. La gestión del despido de Lopetegui se le ha escapado de las manos a un profesional que tiene poder dentro y fuera del club, pero al que le han atropellado los acontecimientos. Estaba sentenciado por el binomio Pepe Castro y José María del Nido Carrasco. Presidente y vicepresidente han cortado de raíz lo que no supo hacer Monchi.

La escena de dolor en el césped con Lopetegui, los abrazos, la cara de afligido, en definitiva, la pena de Monchi se ha interpretado como un acto de populismo. El director deportivo no debería haber metido en el césped, de nuevo, a Lopetegui ni dejarse ver como un afectado más del despido. Le ha perjudicado. Monchi está para buscar soluciones y no para prolongar la agonía del sevillismo en una temporada en la que está señalado por la mala planificación. En el mercado de fichajes, su especialidad, no ha sido un visionario. Su trabajo ha arrastrado a Lopetegui al precipicio. No ha sido el Monchi que todo lo que tocaba lo convertía en oro. La excusa perfecta es que el club ha priorizado hacer caja y esto ha condicionado los refuerzos de baja calidad. Pero Monchi se ha visto en situaciones similares, de hacer más con menos, y tenía éxito. Por este trabajo le llamaron el 'Rey Midas' del fútbol mundial.

El hombre que hacía milagros

Hace 23 años que colgó los guantes y empezó la leyenda de Monchi. Un portero que era suplente y se convirtió en uno de los héroes del ascenso a Primera división en la eliminatoria entre el Sevilla y el Villarreal. Le quedaba un año de contrato y decidió que lo mejor era dejar paso. Unas molestias en el hombro influyeron en su decisión. Monchi era un hombre de la casa, uno de esos empleados de club que estaba dispuesto a hacer cualquier trabajo. Le dieron el cargo de delegado y en una época de crisis institucional, con diferentes cambios en el Consejo, la reconversión en sociedad anónima y un nuevo descenso a Segunda división, llevó al presidente Roberto Ales a apostar por Monchi como secretario técnico.

Foto: Fede Valverde se lamenta en el partido contra el Shakhtar. (Reuters/Susana Vera)

Empezó desde abajo, de la nada, con problemas financieros y con la misión de buscar refuerzos en el mercado a coste cero. Monchi trabajó a destajo y tenía el encargo de gastar lo menos posible en las contrataciones. El Sevilla era un club endeudado y Monchi tuvo la imaginación y la habilidad de impulsar la parcela deportiva y hacerla rentable con sus contrataciones. Así se creó el mito de Monchi, el del 'Rey Midas, y su fama, con fichajes que generaban importantes plusvalías, dieron músculo deportivo y financiero al Sevilla. El éxito del club no se puede entender sin el acierto de un director deportivo que se convirtió en uno de los más deseados por los grandes clubes. Probó una aventura de dos años en la Roma y regresó en otro momento delicado que atravesaba su querido Sevilla.

Monchi ha estado en el Sevilla en etapas más duras que la actual y con ingenio, trabajo y visión de mercado ha encontrado soluciones. De él se esperaba que sorprendiera con uno de esos jugadores talentosos que otros clubes no habían descubierto. De él se da por hecho que acertara con el entrenador idóneo. La exigencia a Monchi, como 'ser superior' en el Sevilla, está en que la plantilla fuera cada año más competitiva. Fuera cuáles fueran los recursos que manejaba. Si las cosas se ponían feas o torcidas, tendría la capacidad para enderezar el rumbo.

El desgaste pasa factura

No ha sucedido con Lopetegui. Desde la segunda parte de la temporada pasada, Monchi ha hecho más de coraza de Lopetegui que de director deportivo de club. Para él, criticar al entrenador vasco o ponerlo en duda era un asunto personal. El binomio Castro-Del Nido Carrasco, con el público dándose la vuelta al palco y pidiendo la dimisión del presidente, han dejado que Lopetegui tocara fondo. El daño colateral del despido del entrenador repercute en la imagen de un Monchi abatido en el césped y desconsolado, dando abrazos a Julen Lopetegui. Su cargo no peligra porque es intocable y el legado pesa más que los errores o falta de acierto.

Este puede ser uno de los peores momentos de Monchi desde que fue nombrado como secretario técnico el 29 de abril del 2000. El desgaste pasa factura a un hombre de club que tiene que volver a reinventarse. Monchi es un mito del sevillismo, un director deportivo afamado del que se han escrito libros para profundizar y explicar su método en los fichajes y las negociaciones. Manuel Pinilla autor del libro 'El método Monchi' habló de un icono de talla internacional y un director deportivo autodidacta.

De Monchi se ha dicho que es el rey del mercado, el mago de los traspasos, el gran artífice de convertir al Sevilla en un equipo ganador de títulos europeos y el mejor director deportivo de los últimos tiempos. El proyecto de esta temporada está metido en una profunda crisis deportiva. Le toca liderar una importante remontada y se pone en manos de Jorge Sampaoli. Un técnico argentino que tiene una segunda etapa en el club hispalense y en la primera, breve (temporada 2016-17), fue de más a menos.

Monchi ofreció la imagen de un director deportivo derrumbado en el césped del estadio Sánchez Pizjuán tras la derrota contra el Borussia Dortmund. Julen Lopetegui bajaba las escaleras para entrar en el vestuario y el director deportivo, su valedor, le sacó de vuelta. Le faltó subirlo a hombros y darle una vuelta de honor por el campo. La escena es surrealista. Monchi parecía más afectado que el despedido Lopetegui. La reacción es la de una persona que ha dejado de hacer milagros en el Sevilla y, compungido, quiso reflejar un acto de apoyo, amistad y agradecimiento con el entrenador vasco.

Julen Lopetegui
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