EL FÚTBOL Y EL 'BIG DATA' ENTRAN EN OTRA FASE

La reinvención de Monchi, el mago de los fichajes: "Obviar el 'big data' es anacrónico"

El Sevilla fue precursor en España al usar la estadística para encontrar los mejores futbolistas, comprarlos baratos y venderlos caros. Ahora que todos lo imitan, Monchi busca cómo ir más allá

Foto: Monchi, director general deportivo del Sevilla, durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Monchi, director general deportivo del Sevilla, durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

El Sevilla necesitaba un central.

Habitualmente los ojeadores del club peinan entre 40 y 45 ligas de todo el mundo. Cada una tiene 20 equipos, cada equipo entre 20 y 25 jugadores de los que cuatro o cinco son defensas centrales. Es decir, Monchi y su equipo comenzaron a escoger al próximo central de una base de datos con entre 3.600 y 4.500 futbolistas.

El entrenador quería a alguien que fuera bien por alto y capaz de sacar la pelota. Saben que la media de duelos aéreos ganados por los centrales de la Primera División española es actualmente del 62% y por tanto, seleccionaron solamente a aquellos futbolistas de todo el globo que superaban ese porcentaje. A continuación miraron la media de pases largos completados, 43% de acierto, y otros atributos más que el entrenador Julen Lopetegui priorizaba.

Mientras en el otro extremo del universo de la revolución de los datos, "Zidane sólo quiere a Pogba", en el Sevilla el entrenador únicamente dice qué cualidades busca en un jugador, no a qué jugador en concreto debe fichar el club.

Así, finalmente el universo de jugadores a seguir se reduce de 4.000 futbolistas a 800, luego a 200 y sigue acortándose en función de otros criterios, económicos o de personalidad. Finalmente el elegido para acompañar a Daniel Carriço en el eje de la zaga sevillista fue Diego Carlos, central brasileño de 26 años por el que pagaron 15 millones de euros al FC Nantes.

Le ha bastado disputar ocho partidos para ser considerado ya uno de los mejores centrales de La Liga.

Diego Carlos obstaculiza un disparo de Messi. (Reuters)
Diego Carlos obstaculiza un disparo de Messi. (Reuters)

Monchi (nacido Ramón Rodríguez Verdejo) es el precursor en España de esta nueva forma de contratar jugadores que, desde su debut en el año 2000, ha catapultado al Sevilla a la élite del fútbol mundial. De no ganar nada desde 1948 a levantar cinco veces la UEFA Europa League, dos la Copa del Rey, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa además de figurar, consistentemente, entre los primeros de la clasificación.

El ‘mago de los fichajes’ está en un auditorio madrileño asistiendo a la jornada Datecnoligencia, organizada por la agencia Zenith. Sobre el escenario, una experta en Decision Science venida de Chicago explica cómo usan el ‘big data’ en el mercado publicitario. Monchi, sentado en una esquina de la primera fila, observa con la mano en la barbilla cómo van cayendo conceptos como ‘e-mail tags’, ‘cookies’, observación de transacciones ‘online’ y ‘offline’, redes de clientes o ‘cross matching’.

Por la cara que pone, nada de lo que escucha es del todo ajeno a este ex-portero. En ambos casos, la inteligencia artificial ayuda a equivocarse menos al tomar la decisión, pero en última instancia ésta siempre corresponde tomarla a un ser humano.

Usando el 'big data' en el 87 me pregunté '¿qué han estudiado la mayoría de los que están en el Congreso? Y me matriculé en Derecho

Cuando una lesión indefinida de hombro le retiró prematuramente de la portería en el año 2000, fue designado secretario técnico de un equipo que acababa de bajar a Segunda. "No tenía ni idea", reconoce ahora Monchi. "Ni idea quizá es mucho, no tenía absolutamente ni idea, mi vocación frustrada era ser político, y usando el 'big data' en el año 87 me pregunté '¿qué es lo que han estudiado la mayoría de los que están en el Congreso de los Diputados?' así que me matriculé en Derecho".

Aquella fue la primera vez que Monchi usó la estadística para tomar una decisión.

PREGUNTA. Su primer fichaje, en el año 2000, fue un portero. Su último fichaje, el pasado 2 de septiembre, también. ¿Cómo ha cambiado en estos 19 años la forma de decidir que los elegidos fueron Antonio Notario y Bono?

RESPUESTA. Hay similitudes claro, a través de los informes, pero en el primero hay mucho más de intuición que en el último, donde hay mucho más datos. Con Antonio hubo un seguimiento pero intuíamos que podía llegar a ser importante, mientras que con el tema de Bono pensamos ‘va a salir Sergio Rico al Paris Saint Germain, ¿qué perfil queremos?’ y ahí teníamos un abanico de posibilidades mucho más amplias. Al mister le gusta que tenga buena salida de balón… hemos hecho una selección y sobre ella hemos elegido.

P. Se basan principalmente en los datos, pero al haber sido usted portero, ¿no hay pequeños detalles que uno no pueda evitar a la hora de decantarse? ¿Cómo logra dar ese paso atrás para no tomar decisiones demasiado basadas en la experiencia?

R. No, no, a ver. El ojo clínico no hay que dejarlo. No podemos olvidar ir al campo, oler el césped y ver al jugador durante el partido. Eso es necesario. Lo que te aporta el dato es seleccionar el rango de jugadores que tienes que ver. Y te va a concretar mucho más, siempre que seas capaz de diferenciar la señal del humo. ¿Por qué? Porque datos hay un montón. A veces me llama un agente y me dice ‘tengo un central que ha hecho dos goles’, ¿y eso a mí para qué me sirve? Es un dato inocuo, tenemos que ser capaces de caracterizar bien las capacidades de cada posición, en función de tu sistema de juego, luego darle una métrica y luego medirlo bien. Esa es la clave, y a partir de ahí sacas conclusiones.

P. Sin embargo, a veces el Sevilla hace fichajes que parecen contraintuitivos. ¿Qué datos o estadísticas apoyarían contratar a Palop, por ejemplo, cuando tenía 32 años y era suplente en el Valencia? Y luego resultó estar durante años al nivel de Iker Casillas o Víctor Valdés.

R. En aquella época evidentemente hubo bastante de intuición, porque no usábamos tanto los datos. Hoy en día obviar el dato es un anacronismo y ahora estamos creando una herramienta que nos dice ‘este es el momento más álgido del jugador, si es tuyo véndelo y si no, espérate y no lo compres porque ahora te va a costar mucho’. Y también te dice cuándo hay jugadores que, por cualquier circunstancia, están en un momento bajo. Puede ser el caso de Andrés pero hay uno mucho más impactante: Kanouté. Venía de no hacer goles en el Tottenham y se ha convertido en uno de los mejores delanteros de la historia del Sevilla.

El Sevilla fue pionero en el uso del 'big data' en España. (Jorge Álvaro Manzano)
El Sevilla fue pionero en el uso del 'big data' en España. (Jorge Álvaro Manzano)

En aquella época era un poco de intuición pero ahora tenemos herramientas que pueden crear patrones de comportamiento y centrar tu punto de vista en ese jugador que puede estar pasando un momento malo pero que no es un mal jugador, e intentar traerlo.

P. O Ever Banega, por ejemplo. Un paso errático por el Valencia, con lesiones, altibajos… el Sevilla lo ficha y menudo rendimiento da.

R. Tremendo, tremendo. Se puede hacer. No solamente por el dato estadístico, sino también por el conocimiento humano. No decides por los datos, pero te ayudan a decidir.

P. En ese caso, a la hora de escoger a un entrenador tendrán en cuenta que pueda adaptarse a ese método de toma de decisiones y no sean de los de ‘quiero a ese futbolista’.

R. Pero eso lo hemos hecho en el Sevilla históricamente, otra cosa distinta es que cuando él nos dice qué cosas necesita y yo le traigo una lista de diez, de esos diez me diga él ‘me gusta este porque lo conozco’, entonces no te compliques la vida, firmo a ese. Es decir, Lopetegui no me dice 'yo quiero a Ocampos' sino que quiere a un jugador de banda, que sea potente, que pueda jugar en la izquierda y la derecha, que tenga buen golpeo... y yo, con el trabajo de mi gente, defino el nombre del jugador.

El centrocampista argentino Éver Banega se dispone a lanzar una falta ante el Apoel Nicosia. (EFE)
El centrocampista argentino Éver Banega se dispone a lanzar una falta ante el Apoel Nicosia. (EFE)

O pongo el caso de Banega. Aquel verano me reuno con Unai y me dice ‘estamos buscando un perfil Banega’ entonces llegó un momento en que dijimos ‘pues tráete a Banega’. O ese verano también firmamos a Nico Pareja, que es un central que él tuvo en el Spartak de Moscú. Si estamos buscando un central rápido que tenga buena salida de balón y Nico aparece en la lista, le digo ‘míster tenemos a éste, ¿te gusta?’ En los cursos que doy siempre digo que cuando se coincide con el entrenador en un jugador hay que firmarlo, porque ya sois dos para defenderlo y no solo uno.

El club de fútbol como empresa

Muchos de los asistentes a la charla de Monchi no saben nada de fútbol, pero no importa. Se quedan igualmente boquiabiertos al escuchar los 600 millones de euros en plusvalías por ventas de jugadores. "Compramos a Dani Alves siendo semidesconocido por 800.000 euros del Bahía y siete años más tarde se lo vendimos al Barcelona por 42 millones de euros", dice entre comentarios. Los ejemplos en este sentido son abundantes: Sergio Ramos, José Antonio Reyes o Jesús Navas, canteranos, se fueron a Real Madrid, Arsenal y Manchester City por 27, 30 y 20 millones de euros respectivamente. "Si tienes músculo económico como el City, ¿para qué vas a ir a buscar a Daniel Alves? Espero su evolución y después lo compro. Eso, evidentemente, los clubes como el Sevilla no lo podemos hacer, tenemos que adelantarnos".

Compramos a Dani Alves por 800.000 euros del Bahía y seis años más tarde se lo vendimos al Barcelona por 42 millones

Por eso, además de rentabilizar su cantera, el club hispalense se ha convertido también en una máquina de comprar muy barato a jugadores desconocidos, habitualmente europeos o sudamericanos con poca experiencia en Europa, y venderlos caros a clubes punteros. Rakitic vino por 2,5 millones y se fue al Barcelona por 18. Krychowiak fue fichado por 5 millones del Stade de Reims francés y dos años más tarde, cuando fichó por el PSG, dejó 30 'kilos' en las arcas. Y así muchos ejemplos más.

Ahora, Monchi trabaja en nuevas formas, más sutiles, de incrementar los beneficios. El coste de la plantilla del Sevilla es de unos 140 millones de euros, equivale a un 70% del presupuesto total del club —la ratio que recomienda La Liga o la UEFA— por tanto, cada vez que un jugador importante se lesiona supone no solo una merma deportiva, sino un activo económico al que no se le saca rendimiento.

Dani Alves llegó al Sevilla por 800.000 euros y se fue al Barcelona por 42 millones. (EFE)
Dani Alves llegó al Sevilla por 800.000 euros y se fue al Barcelona por 42 millones. (EFE)

"Cuando he vuelto de la Roma, o más bien, cuando me han echado, para qué vamos a contar otra cosa, empecé a escuchar que la temporada había sido muy complicada y con muchos lesionados, así que hice un estudio", explica Monchi. Descubrió que los jugadores de la primera plantilla habían estado lesionados aproximadamente un 15% del tiempo. "Deportivamente tiene un coste, pero también tiene un coste bestial en la cuenta de resultados no utilizar tus activos durante un 15% de la temporada, echando rápidamente las cuentas me salen en torno a veinte millones de euros".

Por eso, ahora utilizan programas de análisis para evaluar todos los hechos que influyen en una lesión: carga de partidos, entrenamientos, alimentación, horas de sueño, tipo de entrenamiento, campo donde entrenó, enfermedades, problemas personales... "igual somos capaces de descubrir que cada vez que viajamos más de dos horas y entrenamos tres horas después, hay una lesión". Ha leído en un estudio que, gracias a ese esfuerzo, podrían llegar a reducir en un 10% las lesiones. Es decir, más jugadores disponibles en el campo, pero también dos millones de euros más en la cuenta de resultados del club.

P. El balance del Sevilla en los últimos años es llamativo también en lo económico, todos los equipos de arriba gastan más de lo que ingresan con dos excepciones. El propio Sevilla… y el Villarreal, ¿qué le parece este proyecto?

R. Es un club que ha trabajado muy bien en temas de captación y de cantera. ¿Cuál es la diferencia con el Sevilla, qué le ha faltado? El éxito deportivo. Sin eso, cualquier política económica fructífera no tiene un seguimiento ni tiene una aceptación importante, porque se queda una pata coja en esa doble cuenta de resultados que tiene un equipo de fútbol: el del balance económico y el de la clasificación. ¿Por qué el Sevilla ha sido reconocido y utilizado como un ejemplo? Por ese doble éxito, económico pero también deportivo.

P. Hubo un análisis interesante en ese sentido con el Arsenal de Wenger en Inglaterra. Durante su última etapa no logró ganar la Premier como al principio, pero demostró unos resultados muy buenos, entrando siempre entre los cuatro primeros, pese a unos recursos moderados y donde además el club siempre daba beneficios. Para mucha gente fueron los mejores años de Wenger.

R. Evidentemente, el problema del fútbol es que todo es muy resultadista, pero hay proyectos que van consolidando su futuro en el presente con buenas políticas de venta, de retención de talento, de cantera… y a veces no llaman tanto la atención hasta que dan el resultado, pero no se valoran durante el momento.

Wenger, una leyenda en el Arsenal tanto en lo deportivo como en lo económico. (Reuters)
Wenger, una leyenda en el Arsenal tanto en lo deportivo como en lo económico. (Reuters)

El del Arsenal es un ejemplo muy bueno, es un club pionero que invirtió en el dato, compró su propia ‘app’ hace cinco o seis años y la está desarrollando.

P. Y es un club muy parecido al Sevilla en el sentido de que ha vendido bien y al mismo tiempo ha sabido reconstruir equipos compactos una y otra vez.

R. Eso es lo más difícil, evidentemente. Cuando se van los buenos y tienes que traer otros por menos dinero del que has vendido. Y ahora la exigencia en el Sevilla ha subido. Nosotros a Daniel Alves lo esperamos un año y medio, no pasaba nada. Ahora no se puede. Llevamos mes y medio de competición y la gente dice ‘joé, Koundé no juega…’ ¡Y tiene 20 años, misma edad que cuando vino Daniel! Y sin embargo ya no se espera. Y eso en el Sevilla; en el Madrid o el Barcelona la adaptación tiene que ser automática porque si no se empieza a hablar de fracaso.

P. ¿Y la cantera? Ahí no hay factor económico pero sí más incertidumbre. ¿Cómo se lucha contra Madrid o Barcelona a ese nivel?

R. Ahí sí que estamos intentando hacer estudios de comportamiento en jugadores que han sido exitosos en la cantera, y tenemos muchos ejemplos. Qué hicimos para que Sergio Ramos, Jesús Navas, Reyes, Puerta, Sergio Rico, Luis Alberto, Alberto Moreno o Marchena surgieran, cómo llegaron, qué necesitaron… para intentar buscar un patrón común.

A partir de ahí lo aplicamos a un universo de jugadores que tenemos en la cantera para saber sobre cuáles tenemos que aplicar más recursos. Tenemos un proyecto ahora mismo de Desarrollo del Talento en el que, a través de ese estudio del dato, hemos seleccionado a 15 jugadores de 15 años para abajo que reúnen factores para ser importantes en un futuro.

La revolución del 'big data'

Cuando el apodado como León de San Fernando colgó los guantes y comenzó su carrera como director deportivo, cada fin de semana enviaba a Madrid a cuatro ojeadores metidos en un coche. ¿Por qué a Madrid? Porque la densidad de clubes que hay en esta zona de España les permitía maximizar el trabajo. Cada uno de ellos se veía un partido el sábado por la mañana, otro por la tarde, otro el domingo por la mañana y otro el domingo por la tarde antes de volverse a Sevilla. En total, dieciséis partidos. A la semana siguiente Monchi tenía sobre su mesa informes sucintos de, por ejemplo, un lateral del Leganés. 'Mucha velocidad. Golpea bien el balón. Va bien de cabeza'. Aquellos eran los datos entonces.

Monchi, director general deportivo del Sevilla, durante la entrevista (Jorge Álvaro Manzano)
Monchi, director general deportivo del Sevilla, durante la entrevista (Jorge Álvaro Manzano)

"La capacidad de gasto era limitada y la estructura de la dirección deportiva era pequeña", recuerda. "Había una empresa, comandada por Julio Maldonado, el comentarista, que se llamaba Maldinisport, entonces yo le llamaba y le decía 'oye Julio, cúchame, mándame los últimos cuatro partidos del Barcelona y tres del Deportivo de la Coruña. ¿Has podido grabar algo de Francia? Pues mándame cinco partidos del Lyon'. Me llegaba dos semanas después un paquetón de vídeos y él a veces se confundía y en vez del Lyon me enviaba el Saint-Étienne. Bueno, pues en vez de buscar jugadores del Lyon voy a buscar alguno del Saint-Étienne".

19 años más tarde, el escenario es abismalmente diferente.

Los ojeadores de Monchi descubrieron a Daniel Alves durante un Sudamericano Sub-20 que se jugó en enero de 2003 en Punta del Este, Uruguay. Aquella 'canarinha', donde estaban también jugadores que llegaron a estrellas como Felipe Melo o Willian, fue eliminada en semifinales por una Argentina donde jugaban Zabaleta, Mascherano y Tévez. "El único equipo acreditado para aquel torneo era el Sevilla", recuerda el director deportivo. "Dentro de 20 días va a empezar el Mundial Sub-17 en Brasil y hay 243 equipos acreditados. Ya ahí no vas a descubrir nada porque hay otros 243 y no son ciegos, se dedican a eso".

Otra vez, toca adelantarse.

P. El Sevilla se subió pronto a la revolución del ‘big data’ pero también es cierto que el fútbol sigue siendo de los deportes más reacios a hacerlo.

R. Porque es un comportamiento menos objetivizable. En el baloncesto la cancha es más pequeña, es más individual… o el béisbol, que es el paradigma con ‘Moneyball’. El fútbol, al ser un campo más grande y con más gente dentro, es más difícil centrarse en los datos. Si tú dices ‘oye, Fulanito tiene un porcentaje de pase acertado de un 60%’. A lo mejor te parece poco, pero si lo miras colectivamente te parece mucho porque el equipo tiene un 50% nada más. Si le das el balón a un compañero y la pierde es difícil que tengas el balón.

P. En baloncesto también tienen esta estadística de cómo mejora un equipo cuando un jugador está en la cancha. Pero en fútbol es difícil aún justificar que Luuk De Jong beneficia a un equipo con extremos a pierna cambiada y laterales largos si luego no mete goles.

R. Pero en el baloncesto eso se puede medir porque el marcador es muy variable, en fútbol es muy difícil medir eso.

P. Los ‘scouts’ del Midtjylland, equipo danés que se ha caracterizado por basarse en el análisis estadístico y ahora dominan la Superliga de su país, tienen un mantra: "No te fíes de tus ojos", es decir, no te dejes engañar por lo vistoso que sea un futbolista, mira sus números.

R. Yo soy incluso más exagerado. Intento que veamos al jugador en distintas situaciones y enfoques de partido. Siempre digo a mi gente que hay que verlo cuando juega de local, de visitante, cuando juega un partido importante, uno fácil. ¿Por qué? Porque si no al final, cuando ya lo tienes firmado, ves que en los partidos importantes se quita de en medio, o juega bien los partidos de casa y no los de fuera. Pues haz una cosa, vete a mirarlo antes y así tienes todos los elementos para tomar una decisión.

Monchi, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Monchi, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

Eso al final también es un dato. Se trata de dejar el menor margen posible a la improvisación en la toma de decisiones.

P. Además del Midtjylland últimamente han salido muchos otros equipos que pregonan mucho ese uso del 'big data' como el Tottenham o el Leicester… ¿hay alguno que le haya llamado especialmente la atención?

R. El Barcelona es un equipo muy adelantado, está trabajando muy bien, tiene recursos, capacidad, medios… el Liverpool está trabajando muy bien, mi anterior club, la Roma… pero si lo sitúo aquí en España el pionero en el uso del dato, de la inteligencia artificial, en intentar sacar conclusiones de presente y de futuro para mí es el Barcelona. Tiene de hecho un laboratorio de I+D+i que lleva tiempo trabajando y va un escalón por delante del resto.

P. Lo que pasa es que Messi lo tapa todo.

R. Sí, porque solamente pensamos en el final, pero todo esto tiene muchas aplicaciones, para prevención de lesiones, para mejorar el rendimiento físico, para el talento joven, análisis y visionado de partido… hay muchas aplicaciones.

P. Aparte de Opta, el proveedor de datos, he leído que en el Sevilla usan programas como Wyscout para el visionado, ISF para los flujos de análisis de los ojeadores… pero eso ya lo tienen todos los equipos importantes. ¿Hacia dónde van ahora, ha llegado la hora de que cada club desarrolle su tecnología?

R. Wyscout va a seguir siendo necesario porque es una herramienta de visionado de partidos, que es fundamental. En ISF estamos con nuestra propia base de datos donde volcamos nuestra información, ¿pero hacia dónde vamos? A crear nuestra propia ‘app’ y desarrollar nuestro propio modelo que, alimentado por Opta, Wyscout o ISF, podamos sacar nuestras propias conclusiones.

Su época en el Sevilla es conocida como 'La era de Monchi' por los éxitos deportivos y económicos.
Su época en el Sevilla es conocida como 'La era de Monchi' por los éxitos deportivos y económicos.

Lo que yo digo es… ¿por qué voy a tener yo que juzgar a un jugador por lo que otro me dice que es una asistencia? Porque a lo mejor para usted una asistencia es que yo se la doy y usted la mete, pero si usted no la mete no es por mi culpa, yo lo he hecho bien. Entonces deme usted el dato en bruto, no tratado —cada partido genera más de ocho millones de datos en bruto— y déjeme que yo establezca mis propios criterios para definirla. ¿Un centro bueno es aquel que se remata? No, a lo mejor yo he centrado bien pero el delantero no se ha movido bien. Déjeme que yo decida cuáles son las características para cada acción de juego, y en eso vamos a ser distintos porque vamos a poder ajustar mucho más el perfil.

Pase corto es aquel pase que yo doy de forma horizontal a cinco metros, el pase vertical es el que doy en un ángulo de 180º a 20 metros... empezamos a definir todo, y luego con los datos brutos que nos llegan empezamos a medir.

P. Hay otras aplicaciones, ‘Match Insight’, ‘OptimEye’ o ‘Catapult’ que sirven para evitar lesiones, medir el rendimiento… ¿se cuenta con ellas ya a la hora de apostar por un fichaje ‘modesto’ pero que pueda mejorar gracias a estas herramientas?

R. A ver, estamos hablando de personas, no de máquinas. Una vez tienes una persona dentro de tu equipo no te puedes parar ahí, tienes que tratar de buscarle el máximo resultado y hacerle un seguimiento exhaustivo a esa evolución.

P. Usando la tecnología se reduce el margen de error a la hora de fichar, ¿pero hasta qué punto? Porque al final siempre va a haber un factor humano.

R. Margen de error va a existir, pero ganas en tiempo, en recursos y en margen de error. Si tú quieres tener un seguimiento total de los campeonatos que hay en el mundo tienes que tener muchas más personas. Si tú eres capaz de reducir el radio de acción de seguimiento, necesitas menos recursos humanos, menos tiempo y tienes mayor porcentaje de acierto, eso es seguro. Acierto total no existe porque hablamos de personas, que van a tener un comportamiento X en un sitio, las extrapolas a otro sitio y no sabes qué rendimiento van a tener por esa palabra tan usada, que es ‘adaptación’. A veces necesitan un tiempo y otras veces no se produce porque la mujer no se ha adaptado, porque al jugador no le gusta el clima o porque el club no le ha dado el cariño necesario y él dice ‘aquí no quiero jugar’.

P. En ‘Moneyball’ había una escena en la que se reunía el entrenador con los ‘scouts’ y éstos, al oír las sugerencias de jugadores guiadas por las estadísticas, protestaban y decían ‘bah, ese no vale nada’. ¿En el Sevilla han pasado por este mismo trance, tener que enseñar a los ojeadores a mirar de otra forma?

R. No, lo que pasa es que intento que mi grupo de trabajo esté formado por gente de distintos perfiles, que puedan hacer un enfoque del jugador muy plural, meter todo en la coctelera. No me baso en un solo informe sino en la conclusión de muchos.

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