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A Monchi se le muere el Sevilla de Lopetegui en las manos... y se le cae el aura de genio
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Crisis en el Sánchez-Pizjuán

A Monchi se le muere el Sevilla de Lopetegui en las manos... y se le cae el aura de genio

El máximo responsable de la parcela deportiva no acertó con los fichajes tras una pésima planificación y ahora el Sevilla está a un punto del descenso. El club tiene pérdidas de hasta 60 millones de euros

Foto: Monchi se lamenta durante un encuentro. (EFE/Alejandro García)
Monchi se lamenta durante un encuentro. (EFE/Alejandro García)
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Monchi (Ramón Rodríguez Verdejo) es el arquitecto del Sevilla más exitoso de la historia. Alguien capaz de desarrollar un modelo puntero a imitar en Europa, reinventarse, ganar títulos y presumir de un porcentaje de acierto extraordinario a la hora de vender, fichar y dar con el sustituto ideal... hasta esta temporada. El Sevilla está sumido en una profunda crisis desde la campaña pasada, pero ha sido en este curso cuando la situación se ha vuelto insostenible y ha desembocado en un terremoto institucional. El entrenador (Julen Lopetegui) espera sentado en la silla eléctrica, el máximo responsable de la parcela deportiva, Monchi, está señalado por no cortar la cabeza del técnico vasco este verano y la afición pide la dimisión del presidente del club, Pepe Castro. Jorge Sampaoli suena con fuerza como sustituto en el banquillo.

"¿Cómo hemos llegado hasta aquí?", se preguntan en la ciudad hispalense. El petardazo en la pasada Champions League, al no superar la primera fase en uno de los grupos más asequibles de la competición (Lille, Wolfsburgo y Red Bull Salzburg) cuando la directiva presupuestó llegar a cuartos de final, supuso un misil directo a la línea de flotación del club. Una entidad que había apostado por vivir por encima de sus posibilidades para romper el techo de cristal en el torneo. Lo explicaba Monchi el 1 de septiembre en la víspera del cierre de mercado. "En los últimos dos años y medio, en parte por la pandemia y en parte porque en el club, siendo más atrevidos u osados que otras veces, nos hemos separado de nuestro modelo de negocio y hemos arriesgado rechazando ofertas y apostando por una posibilidad que nos permitiera en un futuro éxitos deportivos y económicos".

placeholder Monchi, durante un entrenamiento del Sevilla. (Reuters/Marcelo Del Pozo)
Monchi, durante un entrenamiento del Sevilla. (Reuters/Marcelo Del Pozo)

La apuesta, como ya pueden intuir, ha salido rematadamente mal. Julen Lopetegui siguió al mando, pero el equipo empezó a ir en caída libre después de la eliminación copera contra el Real Betis Balompié. Desde entonces, el equipo sevillista solo ganaría siete partidos de 22 encuentros y quedaría eliminado de la Europa League por el West Ham inglés tras no disparar ni una sola vez entre los tres palos en la segunda parte ni en la prórroga de la vuelta en la eliminatoria. El proyecto empezaba a torcerse, pero el equipo cumplió a duras penas el objetivo de clasificarse para la Champions League. A la vuelta de la esquina estaba otro mercado de verano para que Monchi frotase la lámpara y Lopetegui revitalizase el equipo.

La sangría en las arcas sevillistas

Los fichajes, sin embargo, han desvelado una planificación deportiva desastrosa que ha agravado los problemas del equipo. El Sevilla vendió a su pareja de centrales, Diego Carlos y Jules Koundé, y a una de sus piezas clave en ataque, Lucas Ocampos. La venta del primero amortiguó las pérdidas del ejercicio, pero no las impidió. El Sevilla acumula 60 millones de euros en pérdidas en los últimos dos ejercicios. Además, seccionar la columna vertebral le ha salido caro a un Sevilla que en la actualidad todavía no ha ganado ni un solo partido en casa, está a un punto del descenso con solo 5/21 puntos, es último de su grupo en Champions con un punto y va cojo en muchas posiciones vitales. Al equipo le faltan casta, coraje y personalidad.

¿Los encargados de hacer olvidar a los tres futbolistas que se fueron en verano? Marcao, que todavía no ha debutado por lesión, el delantero cedido Kasper Dolberg, que marcó siete goles en 30 partidos el curso anterior, un joven central de 20 años llamado Nianzou, Álex Telles (cedido), Isco y Januzaj, ambos libres y sin haber hecho pretemporada. El diseño de la plantilla no es digno de un equipo que aspire a llegar lejos en la Champions ni a seguir clasificándose para la competición más prestigiosa del continente.

Un equipo sin gol

El mejor, con una asistencia y cero goles, está siendo Isco Alarcón, ojito derecho de Lopetegui, pero el equipo no tiene creatividad, electricidad, desborde, peligro ni pólvora. Es más, entre sus delanteros solo suman un gol entre todas las competiciones (Rafa Mir: 349 minutos, un gol; En-Nesyri: 328 minutos, cero goles; Dolberg: 180 minutos, cero goles). La sensación de 'inofensividad' e impotencia se extiende por el Ramón Sánchez-Pizjuán. El Sevilla ha disputado nueve partidos esta temporada y en tan solo cuatro ocasiones ha disparado más de una vez entre los tres palos al descanso.

Monchi explicaba el cambio de rumbo: "Los ingresos ordinarios de este club son más o menos 180 millones. La mayoría de los estamentos del fútbol recomiendan que el coste, y esto es importante, salario más amortización [el coste del jugador dividido entre los años de contrato, más su salario, más si hay comisión], sea del 70% para los costes de plantilla. Si os vais a la junta de accionistas y veis la cuenta de pérdidas y ganancias, los costes del club son sobre 230-240 millones de euros". El modelo de negocio del Sevilla obliga a obtener jugosas plusvalías por venta de jugadores cada temporada para ser sostenible. Este año ni así, y el futuro pinta muy negro porque el proyecto está tocado de muerte.

placeholder Isco protesta una acción en Champions. (EFE/Liselotte Sabroe)
Isco protesta una acción en Champions. (EFE/Liselotte Sabroe)

Monchi pide tiempo, como lleva haciendo desde que se cerrase el mercado de fichajes, porque cree que la plantilla crecerá con el paso de las jornadas. El mismo tiempo que ha perdido el Sevilla al mantener a Lopetegui en pleno parón de selecciones. El problema es que a Lopetegui se le acaba el tiempo. "A medida que avance la competición, el Papu nos parecerá más alto, Navas más guapo y En-Nesyri con más pelo", dijo Monchi en la comparecencia en el cierre de mercado. Pero las carencias en la planificación deportiva son tantas que cada encuentro de altos vuelos acaba con el Sevilla en la UCI.

Ahora ya se mira hacia arriba cada vez que el Sevilla pincha contra un rival que le señala todos sus vicios en las dos áreas, la falta de ritmo en el centro del campo o la ausencia de vértigo en transición ofensiva. Lopetegui no ha sido capaz de cortar la inercia negativa y ha tenido que ver cómo Monchi y el consejo ejecutivo del club le pedían su opinión a los pesos pesados del vestuario sobre el futuro del técnico vasco. Lopetegui sigue en la cuerda floja porque Monchi confía en él. Monchi, cara visible del Sevilla y escudo de la directiva, reúne en su figura tanto poder y sentimiento sevillista que parece extraño reconocer que ha fallado a lo grande este verano. Pero lo ha hecho y su planificación deportiva tiene al equipo al borde del colapso.

Monchi (Ramón Rodríguez Verdejo) es el arquitecto del Sevilla más exitoso de la historia. Alguien capaz de desarrollar un modelo puntero a imitar en Europa, reinventarse, ganar títulos y presumir de un porcentaje de acierto extraordinario a la hora de vender, fichar y dar con el sustituto ideal... hasta esta temporada. El Sevilla está sumido en una profunda crisis desde la campaña pasada, pero ha sido en este curso cuando la situación se ha vuelto insostenible y ha desembocado en un terremoto institucional. El entrenador (Julen Lopetegui) espera sentado en la silla eléctrica, el máximo responsable de la parcela deportiva, Monchi, está señalado por no cortar la cabeza del técnico vasco este verano y la afición pide la dimisión del presidente del club, Pepe Castro. Jorge Sampaoli suena con fuerza como sustituto en el banquillo.

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