Zidane llega al final de Liga vivo, pero un soplón le está haciendo la cama
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la filtración que molesta al técnico

Zidane llega al final de Liga vivo, pero un soplón le está haciendo la cama

Zinédine Zidane tiene en el vestuario un soplón. Un jugador, al menos, que quiere airear lo débil que está el entrenador tras el mensaje que transmitió por la derrota en Londres

placeholder Foto: Zidane con gesto de preocupación en San Mamés. (EFE)
Zidane con gesto de preocupación en San Mamés. (EFE)

Gane o pierda esta Liga, lo que ha quedado claro en el Real Madrid es que Zidane llega a la última jornada con más ganas de marcharse que de cumplir el año de contrato. La gota que colma el vaso es una filtración que sale del vestuario y señala que el entrenador ha dicho a los jugadores que lo va a dejar. Zidane no aguanta a los soplones, a los que hacen llegar a través de intermediarios lo que se cuece en las interioridades y airean asuntos que considera confidenciales.

Este tipo de comentarios le hacen daño y le dan más argumentos a su idea de que el segundo ciclo en el banquillo está terminado. Si ya estaba desgastado con una temporada complicada con la cantidad de lesiones, el coronavirus, sin fichajes, rebajas de sueldo y por estar cuestionado cuando peligraba la clasificación para la fase de grupos de la Champions, que aparezca en diferentes medios de comunicación que ya ha comunicado a los jugadores su salida es un mazazo. Zidane tiene en el vestuario un soplón. Un jugador, al menos, que quiere transmitir lo débil que está el entrenador. Alguien que quiere empujar al técnico fuera porque tendrá sus motivos o directamente porque conoce perfectamente la personalidad de un entrenador que está quemado.

Foto: Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Nacho en San Mamés. (Efe)

Las filtraciones son como el veneno para un entrenador que pide discreción y lealtad al grupo. No ha conseguido que todos crean en él e, incluso, que le respeten. Después de la eliminación contra el Chelsea, en Londres, los jugadores comprobaron que Zidane estaba resignado. Está en su final. Agradeció a todos su esfuerzo por haber llegado a las semifinales, por el sacrifico y el sufrimiento que habían puesto para competir y caer con dignidad en la Champions. Zidane dio por cerrada una gran temporada, a pesar de que quedaba la pelea por la Liga.

El golpe de Londres

El entrenador dejó la sensación de haber tirado la toalla con un equipo fatigado y las recaídas de Sergio Ramos y Mendy. No salió nada de lo esperado. Tampoco funcionó la apuesta de Vinícius como carrilero con una defensa de tres centrales, ni otra decisión precipitada de hacer jugar a Eden Hazard desde el inicio. La decepción de Zidane tras caer en la Champions llevó al entrenador a transmitir una imagen de agradecimiento por el trabajo hecho hasta ese día. Estos jugadores que escrutan sus palabras, lenguaje gestual y estado de ánimo sacaron una conclusión: Zidane había anunciado el adiós. Uno de ellos, al menos, no ha tenido el inconveniente de sacarlo a la luz.

Esto es lo que molesta a Zidane. Que haya un soplón que se dedique a sacar conclusiones y airee cómo está él y cuál va a ser su futuro. Los jugadores, como Florentino Pérez y todos los que escuchamos las ruedas de prensa de Zidane, tenemos claro que Zidane no está cómodo. Que tiene dudas sobre su futuro y sus declaraciones, ambiguas, no hacen otra cosa que alimentar el runrún de una salida. Pero Zidane niega que le dijera textualmente a los jugadores que no va a seguir porque falta una reunión con Florentino Pérez.

placeholder Zidane en el partido contra el Athletic en San Mamés. (EFE)
Zidane en el partido contra el Athletic en San Mamés. (EFE)

Las decisiones que ha ido tomando después de la eliminación contra el Chelsea también han sido interpretadas como contradictorias dentro del vestuario. Zidane ha dejado de contar en el once con Hazard. Marcelo ha pasado de ser titular con el Sevilla a que el canterano Miguel Gutiérrez entrara por el brasileño en la segunda parte y le haya quitado el puesto. Marco Asensio ha desaparecido del once e Isco, entre otros, a penas ha tenido minutos. Hay mucho ruido dentro del vestuario del Madrid en torno a las decisiones que está tomando el entrenador. Una de las más extrañas ha sido la de que Marcelo no viajara a Granada y se justificara como unas molestias cuando había entrenado con normalidad. A Bilbao sí fue convocado, pero no jugó ni un solo minuto. Todo lo que hace Zidane, desde la alineación contra el Chelsea, hasta Bilbao es llamativo para un vestuario que le ve fuera.

Sigue siendo ambiguo

El hartazgo de Zidane, que ha conseguido que el Real Madrid llegue vivo a la pelea por el título de Liga en la última jornada, es comprobar cómo los medios de comunicación aseguran que en el vestuario saben que no va a continuar. Antes de jugar contra el Athletic era la noticia del día. Y después faltaba saber qué explicación daría el francés. Pues se limitó a desmentir la noticia, pero desaprovechó la ocasión para confirmar que va a seguir. “¿Cómo voy a decir a mis jugadores que me marcho ahora si nos jugamos la vida? Es mentira”, dijo en tono de mosqueo. “Contar cosas fuera se puede contar todo lo que quieras. No voy a decirle nunca eso a mis jugadores. Al final de temporada veremos, pero ahora estoy con esto y a por el último partido”. En definitiva, que a Zidane le ha traicionado alguien de dentro del vestuario y él sigue sin aclarar si va a cumplir el contrato.

Ya lo avisó antes de jugar en Bilbao. Fue más claro que ambiguo en la rueda de prensa: “Hay momentos en los que tienes que estar y otros en los que te tienes que ir por el bien de todos”. Zidane no miente cuando tiene que responder a las preguntas de los periodistas que insisten en querer saber qué será de su futuro. Está incómodo y lo que necesita es acabar cuanto antes la temporada para decirle a Florentino que lo mejor es cerrar la segunda etapa. Otra cosa es que el presidente consiga convencerlo porque si en sus planes sigue la idea de hacer un esfuerzo por Mbappé, lo conveniente sería tener a Zidane en el banquillo.

Foto: Zinédine Zidane con gesto pensativo.

No hay muchos sustitutos para dar el relevo a Zidane. Se manejan los nombres del italiano Massimiliano Allegri y la posibilidad de darle el primer equipo a Raúl, que está dispuesto a coger el cargo porque se considera un hombre de club. Queda la última semana para que acabe la temporada y haya más certezas sobre el futuro de Zidane, pero el francés se fue de Bilbao con un enorme enfado por creer que tiene un soplón que le está haciendo la cama.

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