El Atlético remonta en un final de infarto y depende de sí mismo para ganar LaLiga (2-1)
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Victoria agónica

El Atlético remonta en un final de infarto y depende de sí mismo para ganar LaLiga (2-1)

El conjunto rojiblanco le dio la vuelta al partido en diez minutos de locura tras el gol de Budimir. Dominaron el partido, pero fallaron tanto que estuvieron a punto de pagarlo

placeholder Foto: Los jugadores colchoneros celebran el 2-1 de Luis Suárez. (Reuters)
Los jugadores colchoneros celebran el 2-1 de Luis Suárez. (Reuters)

El guion de esta Liga la ha escrito un maníaco. Alguien a quien no le importa jugar con las emociones del público. Alguien que busca infartar a los presentes y sorprender al resto de protagonistas cuando parece que no existe lugar para un nuevo giro dramático. El gol de Budimir a 15 minutos del final volaba LaLiga por los aires y comprometía al Atlético hasta límites insospechados, pero entonces, cuando las aspiraciones de los de Simeone parecían derrumbarse como un castillo de naipes tras perdonar lo inenarrable en la primera parte, los colchoneros sacaron fuerzas de flaqueza para remontar el partido en diez minutos caóticos mediante Renan Lodi y Luis Suárez y amarrar el liderato. Si los rojiblancos no fallan en la última jornada, esta Liga será suya.

placeholder Luis Suárez anota el 2-1. (Reuters)
Luis Suárez anota el 2-1. (Reuters)

El Atlético de Madrid salió decidido a ganar LaLiga al Wanda Metropolitano. Por derecha, por izquierda, con diagonales, con juego directo, combinando y a balón parado. Las ocasiones rojiblancas venían de todas partes y de todas formas mientras los futbolistas de Osasuna, rodeados por enjambres de piernas, sobrevivían en el alambre. El conjunto rojiblanco tensó la cuerda defensiva visitante y Sergio Herrera se encargaba de que no se rompiera.

Desde el inicio quedó claro que el Atlético gozaba de la convicción necesaria para no fallar en lo que resta de Liga. Como en el Camp Nou o en el último partido frente a la Real Sociedad en casa, los pupilos de Diego Pablo Simeone salieron en tromba. No cocinaron el partido a fuego lento. No querían ni un solo despiste. Ganar, ganar y ganar. Es lo único que pasaba por la mente de los jugadores y en ello se empeñaron. Como un guiño al pasado y una mirada al futuro. Osasuna se refugiaba en su área, tratando de huir de la lluvia de fútbol ofensivo con la que los de Simeone regaron el césped. Y así avanzaban los minutos.

placeholder Luis Suárez estuvo muy fallón. (EFE)
Luis Suárez estuvo muy fallón. (EFE)

Las ocasiones fueron constantes

La superioridad era enorme hasta el punto de hundir al cuadro visitante. Hermoso, Correa, Carrasco, Luis Suárez, Saúl Ñíguez, Marcos Llorente y vuelta a empezar. Los estiletes ofensivos rojiblancos se repartían las ocasiones, pero ninguno de ellos gozaba del acierto suficiente para adelantar al líder de LaLiga. El uruguayo, atascado en sus 19 goles, fallaba lo que nunca fallaba en la primera vuelta. Perdonando demasiado, desesperándose consigo mismo y sabedor que su equipo necesitaba su determinación anotadora en el área. En esas, los colchoneros hacían internacional a Sergio Herrera. El guardameta de Osasuna no paraba de dar vidas extras a los suyos con una actuación colosal y, junto a la inestimable colaboración de los dos postes atléticos, llevó el 0-0 al descanso.

Foto: Luis Suárez falla una ocasión clara de gol ante la Real Sociedad y se desespera. (Reuters)

En la segunda mitad, el Atlético se enfrentó a sus fantasmas. Esos que le susurraban que el campeonato se le podía escapar ante su evidente falta de gol. Fallaba Marcos Llorente desde la frontal, Suárez se escurría y dudaba cuando debía empujarla y Correa se hacía un ovillo en el interior del área. El derroche de energía era comparable al premio que esperaba en la meta. Savic se encaraba con Budimir y saltaban las chispas en el Metropolitano. Acto seguido, Trippier ejecutaba la falta con un envío preciso, Saúl la peinaba y el montenegrino la mandaba a guardar, pero estaba en fuera de juego.

placeholder Correa fue uno de los más activos en ataque. (EFE)
Correa fue uno de los más activos en ataque. (EFE)

La sequía goleadora se tradujo en ansiedad y en una mochila rebosante de responsabilidad. Las piernas se tensaban, el oxígeno escaseaba en el último tercio del campo y llegaba el momento de la verdad. Otra vez, Correa hacía diabluras entre líneas, giraba el sistema defensivo navarro y asistía a Yannick Carrrasco. El belga fusiló a Herrera sin piedad y el fuera de juego volvió a hacer acto de presencia. Pero el fútbol es imprevisible y Osasuna convirtió LaLiga en un polvorín. En el minuto 75, el recién ingresado Renan Lodi falló en su marca y Ante Budimir marcó el 0-1 a 15 minutos del final.

El Atlético veía como LaLiga se le escapaba de entre los dedos. Y empezó el plan para evitarlo. Joao Félix, que quería dejar su marca en el partido, asistió de forma maravillosa a Renan Lodi. El brasileño reventó la pelota en el interior del área, solucionó su error anterior y colocó el empate. El conjunto rojiblanco apretaba los dientes y exhalaba prisa. Carrasco, una de las figuras del partido, se sacó una jugada desequilibrante de la chistera, encontró al ansioso Luis Suárez y el charrúa, entonces sí, ya no falló. Con el 2-1 aún hubo más tiempo para el drama, pero Jan Oblak se mostró salvador en la última acción del encuentro y abortó el disparo del Chimy Ávila.

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