"Lo que diga Kubo": en el Real Madrid hacen todo lo posible para contentar al japonés
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la gestión de un fichaje mediático

"Lo que diga Kubo": en el Real Madrid hacen todo lo posible para contentar al japonés

A Kubo le molestaron unas palabras de Unai Emery, cansado por la presión mediática que genera el japonés, en las que el técnico se sinceró demasiado. Cambió el Villarreal por el Getafe

Foto: Kubo, tumbado en el césped, en un partido con el Villarreal. (EFE)
Kubo, tumbado en el césped, en un partido con el Villarreal. (EFE)

El japonés, que prefiere que le llamen Take, no es un jugador cualquiera. En el Real Madrid se le hace mucho caso a lo que diga Kubo. Takefusa Kubo (19 años) requiere de más atención que otros cedidos que tiene el club en diferentes equipos y países. Es un chico especial. Para todo. Porque, como confirman en el club, tiene un potencial interesante en lo deportivo y en lo comercial. Para que se hagan una idea, la temporada pasada, cuando estuvo a préstamo en el Mallorca, disparó las audiencias en el país nipón. “El efecto Kubo ha situado a LaLiga por delante de la Premier League en Japón. De los 10 partidos más vistos, ocho son del Mallorca. Lo más visto ha sido un Mallorca-Villarreal con un golazo de Kubo”, afirmó Iván Codina, director de la oficina de LaLiga en Asia.

El dato sirve para imaginar la preocupación que tienen en el Real Madrid cuando Kubo está en el banquillo y se queda sin jugar un solo minuto. En el Mallorca la cosa empezó regular y acabó bien. El chico consiguió ir remontando hasta entrar habitualmente en los planes del entrenador Vicente Moreno. Esta segunda temporada en la Primera división, era clave el salto a un equipo más competitivo como el Villarreal. Kubo tiene que jugar y en el Real Madrid no lo puede hacer porque ocupa plaza de extranjero y las tres fichas están adjudicadas para Vinicius, Rodrygo y Militao. Vinicius está en proceso de obtener la doble nacionalidad.

Foto: Toni Kroos, durante el partido entre el Real Madrid y el Borussia Mönchengladbach. (EFE)

Kubo eligió el Villarreal tras una conversación con Unai Emery en la que el técnico le comentó que tendría sus oportunidades y lo consideraba un futbolista que podía entrar en sus planes para una temporada con un calendario comprimido de partidos. Al japonés y al Madrid le encajaron el destino porque se trata de un equipo que juega al ataque, con una plantilla de alta calidad y un entrenador con experiencia. Había interés de otros equipos del extranjero por Take, pero se decidió que lo mejor era quedarse en España. Fue al Villarreal y cuando subió la competencia en la plantilla llegaron los primeros problemas entre Kubo y Emery. Take ya no estaba a gusto con los minutos que tenía y lo hizo llegar al entrenador, a los dirigentes del Villarreal y a los del Real Madrid.

El enfado con Emery

A Kubo le molestaron unas palabras de Unai Emery, cansado por la presión mediática que examinaba su gestión con el japonés, en las que el técnico se sinceró demasiado. “Es una estrella fuera del campo, pero debe serlo dentro”, soltó el guipuzcoano. También dijo que “es un buen chaval y tiene muchas ganas de crecer, pero hay mucha gente que quiere acelerar los pasos. Esa aceleración no es buena. Debe adaptarse y crecer en todas las posiciones”. Emery miraba por el interés colectivo y la competencia interna. Kubo, jugador que puede moverse por ambas bandas, tenía por la derecha a Chukwueze y por la izquierda a Moi Gómez. La irrupción del canterano Yeremi Pino, una de las joyas del Villarreal, es la gota que ha colmado la impaciencia del japonés.

placeholder Kubo en el debut con el Getafe contra el Elche. (EFE)
Kubo en el debut con el Getafe contra el Elche. (EFE)

Take pidió al Madrid que rompiera la cesión con el Villarreal y apareció el Getafe, un club siempre amigo y dispuesto a disponer de los descartes de otros equipos si se cumplen las condiciones económicas del presidente Ángel Torres. Con Kubo, lo que se tiene que cumplir es que un entrenador mantenga su confianza en el japonés y juegue con regularidad. No es precisamente el ejemplo de jugador que encaja en la filosofía de juego de Bordalás, que monta estructuras sólidas y aguerridas para contrarrestar las virtudes del rival e imponerse por la alta intensidad y un bloque defensivamente compacto. Pero el entrenador del Getafe, que esta temporada no vive en la parte cómoda de la clasificación, necesitaba refuerzos y se agarra a Kubo y Aleñá, también cedido por el Barcelona.

La exigencia de Bordalás en el Getafe

El debut de Kubo con el Getafe, en el partido del martes en Elche, ha superado las expectativas. Salió en el minuto 65, con empate a uno en el marcador, y a los cinco minutos removió el ataque con una jugada individual que finalizó Mata. Desequilibró y cambió el partido un chico que todavía no ha realizado un entrenamiento completo con José Bordalás y sus nuevos compañeros.

En el Madrid le llaman la jugada perfecta si Kubo tiene continuidad en el Getafe y absorbe la capacidad de trabajo que impone un técnico tan exigente como Bordalás. A los jóvenes que tienen un talento diferente y necesitan crecer en lo físico y adquirir conceptos tácticos colectivos les vienen bien este tipo de entrenadores que llevan hasta el límite el esfuerzo y el sacrificio. Lo que se llama trabajar sin la pelota: presionar, robar y dar equilibrio. Un caso parecido sucede con Bryan Gil, cedido por el Sevilla al Eibar, y los resultados con Mendilibar están siendo destacables. Kubo tiene talento, puede marcar las diferencias en el ataque del Getafe, pero tendrá que bregar para jugar con Bordalás.

Foto: Take Kubo, la 'perla' japonesa a la que se rifa media Europa. (FOTO: Yokohama Marinos).

En Getafe tampoco le garantizan más minutos que en el Villarreal. Pero el camino está más despejado y la predisposición que ha encontrado de Bordalás y Ángel Torres hace pensar que irá a mejor. En el Real Madrid también eran partidarios del cambio. No podían tirar la temporada porque es un futbolista que debe jugar, necesita la confianza del entrenador y la exigencia para sacar el mejor rendimiento. La operación a tres bandas quedó cerrada el pasado viernes entre el Real Madrid, el Villarreal y el Getafe. Al Madrid le pagan la cesión de 2,5 millones de euros el club castellonense y el getafense. Comparten el gasto. Una porcentaje de la ficha (1,2 millones de euros netos) corre a cargo del club de Ángel Torres. Kubo seguirá cedido, sin opción de compra, en el Getafe hasta final de temporada. Con Unai Emery había disputado 688 minutos repartidos en 19 partidos, contó con siete titularidades (dos en Liga y cinco en la Europa League). Ha sido en la competición europea donde ha marcado un gol y ha dado tres asistencias.

Ha quedado claro que Kubo no es un jugador más en los planes del Real Madrid. Requiere de vigilancia y atención para que esté motivado, juegue los minutos suficientes para mejorar su aprendizaje y pueda dar el gran salto al Real Madrid cuando esté más maduro. Para el Madrid es un futbolista con enorme potencial, que tiene hambre, personalidad, descaro y un talento diferente. Pero que cayó en la desmotivación con Emery. Había que buscar otro tipo de soluciones y encajarlo en los planes de un Getafe que necesitaba fichajes en el mercado de invierno. Ahora Kubo y Bordalás se necesitan. Veremos cómo transcurre la temporada para hacer un balance final.

Las condiciones que pone el japonés

Takefusa Kubo no es un fichaje más cuando el Real Madrid consiguió convencerle para que se olvidara de su regreso al Barcelona. También estaba interesado el Paris Saint-Germain. Significó un golpe de efecto de Florentino Pérez para ampliar la lista de jóvenes jugadores con talento que tienen una dimisión internacional. Para ir al Real Madrid, Kubo puso sus condiciones. Pidió un contrato largo, empezar ganando dos millones de euros brutos anuales y no jugar en el filial. Declinó la oferta del Barcelona, equipo en el que estuvo en las cantera y que abandonó en 2015 por la sanción de la FIFA al Barça en la transferencia de jugadores menores de edad. Bartomeu pidió que volviera cuando hubiera cumplido los 18 años. La oferta que le presentó el club azulgana no llegaba a los 300.000 euros anuales y era para jugar en el segundo equipo.

El Real Madrid superó sobradamente las cantidades, incluso la que pagó al Tokyo FC por derechos de formación, para convencer al futbolista. Imaginar que Kubo pueda llegar a convertirse en un jugador aprovechable con la camiseta del Real Madrid supone muchos beneficios para el club. No digamos ya si rompe a estrella.

En la pretemporada de hace dos años, por Estados Unidos y Europa, era el jugador que más expectación mediática provocaba. Fuera del campo tenía periodistas y aficionados pendientes de sus primeros entrenamientos y partidos. Dentro, a Zidane y los compañeros, les llamaba la atención las habilidades de un chico que técnicamente es sobresaliente en la conducción y el regate, pero que, según el entrenador francés, necesita competir y él no le podía dar los partidos que solicitaba.

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