Toni Kroos, la voz discordante de una plantilla que pide un goleador y rechaza la Superliga
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el alemán habla demasiado claro

Toni Kroos, la voz discordante de una plantilla que pide un goleador y rechaza la Superliga

El futbolista alemán tiene personalidad y atrevimiento cuando hace análisis y da opiniones contundentes que van en contra de los intereses del club

Foto: Toni Kroos, durante el partido entre el Real Madrid y el Borussia Mönchengladbach. (EFE)
Toni Kroos, durante el partido entre el Real Madrid y el Borussia Mönchengladbach. (EFE)

Uno de los futbolistas del Real Madrid más correctos es una china en el zapato para el club. Toni Kroos tiene una edad (31 años) y una trayectoria (contra el equipo navarro, llegó a los 300 partidos) como para sentirse libre y decir lo que piensa de cualquier tema. No le gusta la creación de una Superliga ni tampoco quejarse por un empate en Pamplona. Kroos, en una concentración de la selección de Alemania en el mes de noviembre del año pasado, rechazó el proyecto de Florentino Pérez en el 'podcast' ‘Einfach mal Luppen’ con contundencia: “Desde un punto de vista deportivo, sin duda sería interesante porque solo habría partidos de alto nivel. Pero la brecha entre los clubes grandes y pequeños se ampliaría aún más. No siempre todo tiene que ser más, más rápido y más dinero”. El sábado, en El Sadar, manifestó públicamente la preocupación que existe en la plantilla con la ausencia de un goleador.

Los jugadores del Real Madrid y Zidane acabaron el partido contra Osasuna con la misma sensación de frustración que el partido disputado en Donetsk. Irse del campo sin ser capaces de hacer un gol produce desesperación. No es solo una responsabilidad de los que están en el césped ni en el banquillo. Kroos apunta más alto.

Foto: Llegada de la expedición del Real Madrid al aeropuerto de Pamplona. (EFE)

De las tres noches que pasó la expedición en el hotel Alma de Pamplona, hay dos, la del sábado y el domingo, en las que la larga convivencia es propicia para hacer minuciosos análisis sobre la ineficacia goleadora. El equipo tuvo el control del partido contra Osasuna, buscó entrar por dentro con Hazard, la conexión del belga con Benzema, los desmarques de Marco Asensio, jugar al espacio para Mendy, poner centros, llegar desde atrás con Modric, incorporar a Sergio Ramos en los minutos finales, hasta con Casemiro (en una jugada en la que el Madrid se siente perjudicado por el derribo de Oier). Solo fue capaz de disparar en una ocasión a portería con un remate de Marco Asensio en el segundo tiempo.

Fin de la tregua

La estadística de cero remates en el primer tiempo deja en muy mal lugar al entrenador y su apuesta por un ataque con Hazard, Marco Asensio y Benzema. El Real Madrid no se puede permitir esta falta de efectividad en partidos en los que, como comentó Courtois, hay que ser infalibles porque aquí se ganan las Ligas. No es algo nuevo. En Donetsk, el encuentro que peor recuerdan en la plantilla en lo que llevamos de temporada, sucedió algo similar. Zidane y los jugadores están obligados a mejorar y perfeccionar los mecanismos con los que finalizar las jugadas. Pero, escuchando a Kroos, el más atrevido, la solución es más compleja de lo que parece.

Un mes y medio ha durado el buen rollo en el Real Madrid y la estabilidad que necesitaban Zidane y los jugadores para enderezar una temporada que estaba torciéndose con las derrotas consecutivas contra el Alavés (28 de noviembre) y el Shakhtar (1 de diciembre). Una en la Liga y otra, la más peligrosa, en la Champions, obligaron a una reacción para recuperar la regularidad y evitar el descalabro de caer en la Europa League. La plantilla del Madrid y el entrenador hicieron de pegamento en una de las situaciones más delicadas en la etapa de Zidane. La posible eliminación en la Champions era una humillación. Aumentaron el compromiso y subieron el rendimiento cuando conocieron que una nueva debacle dejaba al técnico en una posición de fragilidad.

El equipo reaccionó con tres victorias consecutivas (Sevilla, Borussia Mönchengladbach y Atlético de Madrid) y en el Real Madrid empezó la tregua. Nueve partidos después de la peligrosa derrota en Ucrania, el Madrid sigue sin perder. No es suficiente para que aparezca la discrepancia de Kroos. El alemán pone el foco en la necesidad de tener un goleador y obvia escudarse en Filomena, culpar a la Liga por tener que jugar un partido y las condiciones en las que estaba el césped de El Sadar.

placeholder Kroos compite con Luis Suárez por un balón en el derbi. (EFE)
Kroos compite con Luis Suárez por un balón en el derbi. (EFE)

El Madrid vuelve a perder en la semana de la Supercopa la calma que tanto había costado recuperar tras la derrota en Ucrania. Diferentes episodios alteran la estabilidad. El 1 de diciembre, en Donetsk, peligraba Zidane. Metidos en el nuevo año, Florentino y Sergio Ramos están distanciados con el asunto de la renovación. En todo este tiempo, hay una imagen que resulta llamativa. Es frecuente ver a Florentino Pérez en el túnel de vestuarios del estadio Alfredo Di Stéfano antes del inicio de cada partido. El presidente es uno más para apoyar a los jugadores que salen del vestuario tras la última charla y las instrucciones del entrenador. El presidente no es uno más cuando tiene que resolver cómo hay que afrontar otra rebaja salarial por la bajada de ingresos que produce la ausencia de los aficionados.

Sergio Ramos, en silencio

Kroos tomó la palabra en otro día en que Sergio Ramos no se pone delante de las cámaras. El capitán no lo hizo ni en el empate en Elche ni tampoco en Pamplona. En ambos, jugó todo el partido. Entre medias, contra el Celta, causó baja por una gastroenteritis. Habló Kroos, poco habitual, tras el partido en El Sadar, para trasladar un asunto que preocupa, desde hace mucho tiempo, al resto de la plantilla. Cuando dijo “nos ha faltado algo arriba”, no apuntó a Zidane ni a sus compañeros. El mensaje es para los que planifican el equipo. El alemán deja en evidencia el déficit futbolístico con las carencias de un goleador contrastado. De tenerlo, este tipo de partidos cerrados, contra rivales que no dejan espacios y sistemas defensivos de hormigón, sería diferente.

Hay que seguir insistiendo en mejorar el gol en la semana en que está en juego el primer título de la temporada. El Real Madrid ganó la Supercopa de España hace un año en Arabia Saudí sin Benzema ni Bale, lesionados. Zidane tuvo que improvisar un equipo y un once en el que abundaron los centrocampistas y recurrió, sin éxito, a Jovic y Mariano. La semifinal contra el Valencia se puso de cara con un gol olímpico, desde el córner, de Kroos. En la final, el derbi contra el Atlético de Madrid, resultó clave la patada por detrás de Fede Valverde a Morata para irse a los penaltis. En la tanda sobresalieron Courtois parando un penalti a Thomas y Sergio Ramos marcando el gol del triunfo. Un año después, en la plantilla del Real Madrid siguen echando de menos un goleador.

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