tiene el cartel de transferible

La 'droga' de Gareth Bale con el golf y el ruido de su futuro en el Real Madrid

A Gareth Bale, encerrado en casa, se le tiene que estar haciendo duro no poder practicar su hobby en el verde de los hoyos. Lo realiza en el salón. Una manera más de quitarse la ansiedad

Foto: Gareth Bale con su bolsa de palos de golf. (@GarethBale11)
Gareth Bale con su bolsa de palos de golf. (@GarethBale11)

No lo puede evitar. Es su ‘droga’. Gareth Bale tiene querencia a jugar al golf. En su caso puede ser hasta una fuerte dependencia. Encerrado en casa, en cuarentena, se le tiene que estar haciendo duro no poder practicar su hobby en el verde de los hoyos. Ya sea en un campo al aire libre o en el salón de su casa, el jugador del Real Madrid necesita coger los palos y quitarse la ansiedad que produce estos días de parón de la competición. En este tiempo de confinamiento aparece, como otros tantos futbolistas y deportistas, con un vídeo en el que lanza un desafío con un rollo de papel higiénico. La gran mayoría se apuntó a dar toques con el pie. Otros, como Piqué, fueron algo más originales. El barcelonista utiliza una raqueta de tenis. A Bale le pueden las ganas con los palos de golf. En calcetines y pantalones de deporte, en la alfombra de su casa, asesta de un golpe directo la bola de golf en el agujero del rollo. De eta forma se deja ver Bale en el periodo de reclusión domiciliaria.

Hace cuatro meses del lío de la bandera ‘Gales. Golf. Madrid’. Era un día especial para Gareth Bale. Su Selección ganó a Hungría y se acababa de clasificar para la Eurocopa 2020 (hoy aplazada un año). La euforia se desató entre los aficionados y los jugadores que eligieron burlarse de los que critican a la estrella de Gales por su afición al golf. Por esas fechas de noviembre se sospechaba que Bale estaba dando prioridad a su Selección antes que forzar para jugar con el Real Madrid. Estuvo un mes sin entrenar y sin poder contar para Zidane. Se marchó a Londres a pasar una revisión médica particular, viajó a su país, se concentró y jugó con Gales. Llegó la mofa. La falta de respeto para muchos aficionados del Real Madrid que se sintieron ofendidos por ver cómo cogía una bandera en la que, por este orden, señalaba sus prioridades: la Selección de Gales, el golf y por último el Real Madrid.

Gareth Bale, desde entonces, no ha remontado en el Real Madrid. Le persigue el ruido, la polémica y la incertidumbre de su futuro. El rechazo de los que no entienden cómo se puede marchar del Bernabéu (cuando no está convocado), pasado el minuto 80, sin ver cómo acaban los partidos de su equipo. Esa sensación de desinterés y vivir en su burbuja le genera problemas. Por su apatía, desconexión y mofas como las de la bandera sigue sin ganarse la condición de líder.

Vuelve a estar en venta

Cuatro meses después de la exhibición de la famosa bandera no puede estar tranquilo ni en esta situación extraordinaria generada por la pandemia del cononavirus. Su futuro en el Real Madrid pende de un hilo. Sigue en la cuerda floja, pese a que él no lo pondrá nada fácil. Una vez más se pone al galés en la puerta de salida por todos los motivos que son de sobra conocidos (no le quiere Zidane, carece de liderazgo, sigue sin dar un paso adelante, desaparece de la alineación en los partidos importantes…) y ahora se le suma el daño económico que va a provocar en la economía de los clubes la crisis sanitaria.

El incierto futuro de Bale tiene que ver con la planificación que haga el Real Madrid para el próximo proyecto en el que, al día de hoy, se sigue contando con Zidane en el banquillo. Se harán recortes. Hay que ajustarse a las pérdidas que provoque esta pandemia. El ‘tijeretazo’ a las cuentas que realice Florentino Pérez tiene un orden de prioridades. Bale es el que más cobra (17 millones de euros netos) y, por lo tanto, tiene que darse por aludido de los nuevos tiempos que vienen en el fútbol. Las informaciones que llegan son las de la necesidad de dar una salida a un jugador que carga con un porcentaje elevado en la escala salarial del Madrid y no juega.

Gareth Bale y sus compañeros de Selección con la bandera 'Gales. Golf. Madrid'. (Efe)
Gareth Bale y sus compañeros de Selección con la bandera 'Gales. Golf. Madrid'. (Efe)

Bale, conociendo lo tranquilo y desconectado que se muestra cuando llegan este tipo de informaciones, no se habrá dado por aludido. Tiene contrato hasta 2022. Pero esta situación es diferente. Extraordinaria. Su salida sería necesaria para el Madrid y sus cuentas. Se le da por amortizado desde hace más de un año. Habría que encontrar ese club que lo quiera y en el que él esté dispuesto a marcharse. Evidentemente, si se le abren las puertas se le tiene que facilitar la salida.

Pocos clubes pueden asumir la ficha de 17 millones de euros que tiene el galés, pero en Inglaterra siguen señalando al Tottenham de Mourinho como la mejor opción. Eso sí, el precio de venta puede ser bastante inferior a lo que el Real Madrid podría tener programado. Bale cumple en julio los 31 años. No se ha revalorizado en lo que va de temporada con la llegada de Zidane. Queda por delante saber cuándo se reanudará la competición y si le dará tiempo a ganarse un puesto en el once. Todo lo que le rodea es una incógnita. Pero lo que ha quedado claro, antes de esta crisis sanitaria, es que no tiene la confianza de Zinédine Zidane. El entrenador ha dado prioridad a Vinicius cuando se lesionó Eden Hazard. Incluso ha utilizado más a jugadores como Lucas Vázquez.

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