las decisiones del nuevo técnico

La independencia de Robert Moreno en la Selección española y su medida impopular

El desconocido nuevo seleccionador quiere empezar a dejar su sello. Robert Moreno toma decisiones que empiezan a encontrar réplica y debate. Se quiere hacer fuerte con su método de trabajo

Foto: Robert Moreno acompañado de su equipo de colaboradores en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. (Efe)
Robert Moreno acompañado de su equipo de colaboradores en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. (Efe)

El nuevo seleccionador del fútbol español, Robert Moreno, está por descubrir. En poco más de tres meses desde su nombramiento empieza a marcar las distancias y una línea de trabajo exigente. Busca dejar su sello personal. Robert sigue siendo un desconocido para los aficionados que, únicamente, tienen como referencia que era uno de los técnicos de confianza de Luis Enrique. Una vez que el presidente de la Federación, Luis Rubiales, le ha dado las riendas se ha hecho fuerte. Tiene su particular forma de entender una función con enorme responsabilidad. Robert Moreno es joven (42 años) y carece de experiencia como primer entrenador en los banquillos. Quizás este 'inconveniente' puede que esté provocando que empiece a tener la piel más dura y se prepare mejor para las críticas.

La mano del joven Robert Moreno se deja notar con sus decisiones en la Federación y en la Selección. No se deja influenciar por el entorno o el ruido que genera la buena o mala racha de los futbolistas. En esta concentración ha tomado medidas que han sido en algunos casos impopulares. La primera fue la de dejar libertad a los jugadores para que se incorporaran en la noche del domingo o la mañana del lunes. Provocó debate. Menos del que afecta a los aficionados y la prensa por cerrar los entrenamientos. No ha querido que los medios de comunicación estuvieran en los primeros quince minutos de las sesiones preparatorias para los partidos contra Noruega (12 de octubre) y Suecia (15).

Reguilón en la rueda de prensa en concentración de la Selección en Las Rozas. (Efe)
Reguilón en la rueda de prensa en concentración de la Selección en Las Rozas. (Efe)

Tampoco ha concedido entrevistas personales durante la semana, como sí hizo en la anterior concentración para darse a conocer más a fondo. El técnico catalán necesita aprovechar todo el tiempo de esta nueva concentración para transmitir su idea de fútbol a los jugadores y tener el mayor tiempo posible de convivencia. Cada minuto es oro para un Robert Moreno que vuela solo y se le va a mirar con lupa qué capacidades tiene para mejorar el juego de España, si es una selección competitiva y capaz de ilusionar. Esa independencia de la que hace gala la quiere demostrar con este tipo de decisiones que no gustan a todos y con su criterio en la elección de jugadores. En esta convocatoria, por ejemplo, ha llamado a cuatro futbolistas del Villarreal (Pau Torres, Albiol, Cazorla y Gerard Moreno). El criterio lo tiene claro: convoca a los que están mejor en cada momento.

Las charlas con Ramos

Aunque este argumento tampoco convence a todo el mundo y hay quien no ve en su mejor momento, por ejemplo, a Busquets. Aquí entra en juego la fe que el seleccionador tiene en el centrocampista del Barcelona. Fijo y con el objetivo de recuperarle. Ha llegado a decir que si Sergio Ramos está mal o atraviesa un bache no es indiscutible. Pero con algunos veteranos hay más criterios en la toma de decisiones que tienen que ver con su jerarquía y liderazgo. Ramos y Busquets son dos casos. Esto no significa que tenga manga ancha porque Robert Moreno le ha dejado claro al capitán que todo pasa por él y es el que tiene la última palabra.

La decisión más importante que ha tomado se cocinó cuando todavía ocupaba el cargo de interino. Apostó por un cambio en la portería. Kepa Arrizabalaga por delante de David de Gea, pese a que manifieste que puede jugar cualquiera. Kepa le da más seguridad. Como también deposita su confianza en el delantero del Valencia, Rodrigo Moreno. Ha dejado fuera a Morata (no le ha sentado bien al atacante del Atlético de Madrid) y parece que no le encaja Diego Costa. El nuevo seleccionador está buscando cómo refrescar España y darle más energías y otra identidad. Las últimas presiones que ha recibido eran las de contar con Ansu Fati, la sensación en el Barcelona, y ha frenado los plazos al considerar que tiene que seguir cumpliendo etapas.

Gerard Moreno en la concentración de España. (Efe)
Gerard Moreno en la concentración de España. (Efe)

Puede extrañar que llame a un veterano como Carzorla, pero valora su buen momento y ese carácter para superar las dificultades. Busca caras nuevas (Pau Torres, Reguilón, Fabián, Ceballos, Oyarzabal...). Las charlas tácticas de Robert Moreno con los internacionales giran entorno a tener claro como ser un equipo con profundidad, acabar las jugadas y recuperar la pelota con una buena presión colectiva. Tiene facilidad para transmitir sus ideas, conceptos y estrategias. En los micrófonos, cuando atiende a los periodistas en los palcos de los estadios en los que va a ver jugadores, y en la sala de prensa ha dejado una sensación de fluidez en sus exposiciones.

Está ante un importante reto. No lo tiene nada fácil, pese a que desde que cogió el relevo de Luis Enrique (como interino y después como máxima autoridad) lleva cinco victorias en los cinco partidos que ha estado al frente de la Selección. Si España gana este sábado a Noruega en Oslo tendrá su primer éxito: la clasificación para la Eurocopa de 2020. Un punto de partida para este meticuloso y precoz seleccionador que pasará el verdadero examen en la fase final.

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