UN DURO TRABAJO POR DELANTE

El sufrimiento de Marco Asensio en el Real Madrid (si quiere dejar de ser 'Ausencio')

El trabajo que tiene por delante Marco Asensio es recuperar las buenas sensaciones que transmitía cuando se mostraba como un talento precoz capaz de desequilibrar los partidos

Foto: Marco Asensio, protestando una acción en el Bernabéu. (EFE)
Marco Asensio, protestando una acción en el Bernabéu. (EFE)

La lección que ha aprendido Marco Asensio en su peor temporada es que no puede desaprovechar ninguna oportunidad ni pretender vivir de las rentas. El madridista ha jugado los dos partidos enteros con la Selección española con una contusión en el gemelo que se produjo en el último encuentro de Liga. Un golpe contra el Celta le impidió estar en los primeros entrenamientos de la concentración de Luis Enrique, se hizo una ecografía para descartar que hubiera rotura de fibras y apretó los dientes. No está Asensio para quejarse ni desaprovechar la ocasión que se le presentaba con España después de un rendimiento irregular y sin apenas protagonismo en su equipo. Ha visto el peligro de un frenazo a su progresión y las críticas que le señalan como un futbolista sobrevalorado —las más malvadas le llaman 'Ausencio'—.

Se puede sentir un afortunado con la convocatoria de Luis Enrique en un momento de la temporada en que el seleccionador dejó fuera a otros futbolistas de relevancia como Isco, Koke y Saúl —reemplazó a Fabián Ruiz por un proceso febril—. El balear tiene la confianza de Luis Enrique y ha jugado todos los minutos en los partidos contra Noruega y Malta. Pero lo ha hecho con ese golpe en el gemelo al que no ha querido dar importancia. Con lo que demuestra otra implicación. Necesita recuperar el tiempo perdido. Estaba obligado a arriesgar y tirar para delante asumiendo las consecuencias. No ha tenido unas actuaciones sobresalientes en dos partidos en los que estaban enfrente rivales inferiores y se esperaba más de toda la Selección. Más en un futbolista que destaca por su calidad y facilidad para definir —falló una ocasión clara de gol en uno a uno contra el portero noruego—. Le falta esa chispa y frescura, pero el paso adelante es haber demostrado que tiene capacidad de sufrimiento. Decidió forzar para jugar y no perder más oportunidades.

El trabajo que tiene por delante Marco Asensio es recuperar las buenas sensaciones que transmitía cuando se mostraba como un talento precoz capaz de desequilibrar los partidos. Tenía la imagen de jugador que estaba llamado a marcar una época en el Real Madrid cuando tuvo apariciones deslumbrantes y decisivas en los tres últimos años que el Real Madrid logró dominar Europa con Zidane. Está el club blanco en un proceso de reconstrucción y análisis para planificar una nueva plantilla que recupere el pulso competitivo después de una temporada decepcionante. Habrá fichajes importantes en el ataque y la dificultad para jugar será mayor. Asensio está cuestionado desde el punto de vista del frenazo que ha experimentado cuando se le señalaba y exigía más personalidad después de la salida de Cristiano Ronaldo.

No ha aprovechado esas oportunidades en el Real Madrid por una incomprensible falta de liderazgo y carácter. Algo extraño para Zidane, que siempre ha tenido una percepción diferente. La de un futbolista con un talento fuera de lo normal y una personalidad especial para dar respuestas en situaciones límite del juego y la presión que supone jugar en el Real Madrid. Es lo que no comprende el entrenador francés, que veía a un jugador con facilidad y soltura para moverse en terrenos donde otros se bloquean. Con la marcha de Zidane se perdió la mejor versión de Asensio, y mucha de la culpa la tiene el propio jugador por sus despistes, por creerse que era fácil entrar en el once, no sentir la competencia y una lesión que se produjo en el Mundial de clubes.

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