LAS BROMAS NO ESTÁN REÑIDAS CON LA DISCIPLINA

El detalle de Luis Enrique con Diego Costa y otros gestos para ganarse al vestuario

Diego Costa comunicó a Luis Enrique que estaba a punto de ser padre y necesitaba estar cerca de su mujer. La respuesta fue que “la familia es lo primero” y lo liberó

Foto: Luis Enrique comprueba la presión del balón en uno de los entrenamientos de la Selección. (Efe)
Luis Enrique comprueba la presión del balón en uno de los entrenamientos de la Selección. (Efe)

La disciplina no está reñida con el colegueo, el buen rollo y la bondad. Igual que Luis Enrique ha prohibido el teléfono móvil en el comedor y otras normas que pueden interpretarse como las de un sargento de mano dura, hay una cara amable en el técnico asturiano. En la concentración se destaca y valora el detalle humano que ha tenido con Diego Costa. El delantero hispano-brasileño, convocado en esta primera lista, se puso en contacto con el seleccionador para comunicarle que estaba a punto de ser padre, por segunda vez, y que necesitaba estar pendiente y cerca de su mujer en el momento que se pusiera de parto. La respuesta de Luis Enrique fue: “La familia es lo primero”. Liberó a Costa, pese a que el jugador estaba dispuesto a ir a los entrenamientos matinales en Las Rozas. En su lugar, entró Iago Aspas.

Este gesto de dar prioridad a la persona y la familia por encima de lo profesional, en un momento en el que acaba de iniciar su etapa al frente de la Selección, habla bien de Luis Enrique dentro del grupo porque no todo lo que transmite es antipatía, brusquedad o respuestas bordes y secas. Este comportamiento lo manifiesta en la sala de prensa y parece no tener remedio porque a ‘Lucho’ le cuesta abrirse con los periodistas. Con los futbolistas es distinto. Ha demostrado en los pocos días de concentración que tiene empatía, es cercano y bromista.


Hemos visto los vídeos que facilita el departamento de comunicación de la Federación, el que por cierto está encantado con Luis Enrique por su colaboración para mostrar por dentro el día a día en la concentración, y en ellos se confirma la cara amable del asturiano. Ha sido muy comentado el vacile a Sergio Ramos en el recibimiento del primer día y la energía y positivismo con la que ha llegado después de un año sabático. Se pone como ejemplo de las ganas que tiene para comerse el mundo. Un tipo ambicioso que repite a los jugadores que España volverá a ganar.

Palmaditas a Isco

Se le ve sonreír continuamente por los pasillos, silbando, cuando sale al campo de entrenamiento a paso ligero y animando a todo el que se cruza en su camino. Cuando está dentro del césped se mete en los ejercicios de los futbolistas para dar consejos, pautas personalizadas y reparte elogios. Está encima de Isco, al que anima para que dispare a portería y da palmaditas en la espalda para ganarse su complicidad. Igual que con el resto de jugadores más jóvenes como Marcos Alonso, Ceballos y una de sus debilidades, Sergi Roberto. “Vamos a jugar bien y ser agresivos”, repite en cada momento de pausa en los entrenamientos y en las charlas grupales.

Llama la atención el nervio con el que se comporta y esas gafas de ciclista que se pone en los entrenamientos y se quita para mirar a los ojos a los jugadores cuando toca una charla colectiva. Con Lucho es difícil relajarse porque es todo intesidad y es muy insistente en no bajar la guardia ni la concentración en los entrenamientos. Algunos ya le conocen -Busquets y Sergi Roberto- de su etapa en el Barcelona y destacan esa energía que tiene en el día a día. Está pendiente de todo, no para y acaba los entrenamientos con una alabanza: “Buena actitud de todos". Igual está dando instrucciones, que recoge el material, pasa por delante de los seguidores, se para a firmar -como en el primer día de puertas abiertas- y les dice: “A ver si os damos una alegría”.

Luis Enrique da instrucciones. (Efe)
Luis Enrique da instrucciones. (Efe)

El marcaje de su psicólogo

Este es el modo de actuación con el que ha empezado su etapa como seleccionador Luis Enrique, asesorado en todo momento por el piscólogo -Joaquín Valdés- que le acompaña a todas partes. Incluso a pie de campo en los entrenamientos -vestido de corto- sigue de cerca cómo es el contacto del entrenador con los jugadores para recoger el feedback y comprobar si hay un grado de satisfacción.

No deja de sorprender a los futbolistas y los empleados. Lo último ha sido verle subido a una torreta donde se ponen las cámaras de televisión para seguir un entrenamiento. Algo que hizo habitualmente en su etapa de entrenador en el Celta y en alguna ocasión en el Barcelona. Tiene la admiración de su jefe, Luis Rubiales, que está encantado con la personalidad de perfil alto y la profesionalidad con la está iniciando su desembarco al frente del banquillo de la Selección. Queda por comprobar cuáles son los primeros resultados cuando eche el balón a rodar porque los rivales no son nada fáciles, como dice Luis Enrique, para enfrentarse a dos selecciones que hicieron un excelente Mundial: Inglaterra y Croacia.

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