"Es como una religión": el cuajo que necesitan Charles Leclerc y Carlos Sainz en Ferrari
  1. Deportes
  2. Fórmula 1
LA PAREJA MÁS JOVEN DESDE 1968

"Es como una religión": el cuajo que necesitan Charles Leclerc y Carlos Sainz en Ferrari

Salvo algunas excepciones, Ferrari ha apostado por personalidades maduras y consagradas que pudieran afrontar el peso de su carisma. Sainz y Leclerc es una de las parejas más jóvenes de su historia.

placeholder Foto: Carlos Sainz y Charles Leclerc rompen con la política de Ferrari en las últimas décadas
Carlos Sainz y Charles Leclerc rompen con la política de Ferrari en las últimas décadas

Cuando Carlos Sainz fichaba por Ferrari en 2020 su edad coincidía con la del debut de Ayrton Senna en 1984. Más singular es Charles Leclerc, aupado al equipo con 21 años y solo una temporada de experiencia en Alfa Romeo. Como ha destacado repetidamente el propio Mattia Binotto, desde 1968 no existía una pareja tan joven y de tal edad media en el equipo italiano. Razones habría.

Semejante elección responde a la evolución generacional del automovilismo en las dos últimas décadas. Pero con Leclerc primero y Sainz después, sus responsables han roto una política generalizada de elección de grandes campeones o figuras ya consagradas. Se trata de talento, pero también de anchas espaldas para soportar la inmensa presión que recae sobre sus figuras desde muy distintos frentes.

“La Fórmula 1 es un deporte particular, un deporte de equipo que se concretiza en el individuo, en dos personas: nuestros pilotos, son ellos quienes manejan el volante, aceleran y frenan…”.. El privilegio de formar parte del mito, pero con la losa que le acompaña. Un desafío que no todos son capaces de mantener a pulso. De aquí la bola del Atlas que soportan ahora Charles Leclerc y Carlos Sainz. “Pilotar en Ferrari es completamente diferente”, explicaba Felipe Massa, protegido por Jean Todt y a la estela de Schumacher. “No en la manera en que trabajas, que es similar en los mejores equipos. Pero es diferente porque es casi una religión”. Sainz recordaba en la presentación cómo llama su atención los nervios de los tifosi cada vez que se encuentran personalmente con él. Pero la atención mediática y de los aficionados pugna a brazo partido con la deportiva, peor cuando los resultados no acompañan, como Vettel ha ilustrado estas últimas temporadas.

Dos 'pipiolos' en los 60

“Aunque tengamos la pareja más joven desde 1968, Charles y Carlos son muy fuertes, con mucho talento, y aún así ya tienen experiencia en la Fórmula 1”. Ferrari ha analizado profusamente la trayectoria y perfil de sus pilotos. A Leclerc, en el nido de la Ferrari Driver Academy. A Sainz le han escaneado profusamente desde su llegada a Toro Rosso, y se considera que su talento y personalidad aguantarán el envite. Pero los años de experiencia acumulados entre ambos ni se acercan a la mochila de Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Kimi Raikkonen, Sebastian Vettel o Daniel Ricciardo. Un bagaje aparentemente exiguo para Ferrari, “un equipo único, el único que ha participado en todas las temporadas de Fórmula 1 desde 1950”, como recordaba Binotto en la presentación. Y cuando la presión actual no se asemeja ni de lejos a la afrontada por Chris Amon y Jackie Icks, la pareja que sirve de referencia a los actuales pilotos de Ferrari.

Amon contaba con veinticinco años cuando fichó por Ferrari en 1967. Para Jochen Rindt, era junto con Jackie Stewart su gran rival. Un talento que nunca cuajó su potencial, pero que al llegar a Ferrari apuntaba a un futuro deslumbrante. Mauro Forghieri, el director técnico de Maranello, le consideró a la altura de Jim Clark. Las circunstancias forzaron su precoz paso a Ferrari. Lorenzo Bandini había fallecido en Mónaco, Mike Parkes no volvería a correr tras su accidente en Spa, y Ludovico Scarfiotti se retiraba de Ferrari ante el accidente de Parkes. El piloto neozelandés no tuvo suerte mecánica en 1968 a pesar de salir ocho veces en primera línea en doce grandes premios. Dejó el equipo para fichar por el recién llegado March, una decisión que arruinaría su carrera.

Jackie Icks fichó por Ferrari con tan solo 22 años, una juventud inusual para aquellos tiempos. En poco más de dos pasó de competir en carreras de club en Bélgica a Maranello. Dejaría el equipo por propia voluntad en 1969, pero volvió un año más tarde a otra llamada del jefe. Ferrari vivía una profunda crisis y quedaba rezagado progresivamente ante los equipos ingleses. El talento de Icks, uno de los pilotos más polivalentes de la historia, quedaría confirmado por sus seis victorias en Le Mans y el triunfo en el Dakar y un subcampeonato del mundo de F1.

Pilotos de pelo en pecho

La posicion de Leclerc y Sainz refleja la tendencia hacia la mayor precocidad en las carreras, cuando desde los noventa decenas de talentos iniciaban su andadura mientras les caían sus primeros dientes. La eclosión de programas como el Red Bull Junior o figuras como Flavio Briatore, Ron Dennis y una legión de 'mecenas´ echaban sus redes a las mejores piezas de semejante caladero para financiar sus carreras hasta la Fórmula 1. Sainz procede del programa austríaco y Leclerc fue captado casi en su infancia por la Ferrari Driver Academy. Ambos llegaron a la Fórmula 1 prácticamente con la misma edad.

Pero la tónica general desde 1968 marcó una edad media muy superior. La personalidad de Enzo Ferrari, el entorno politizado de la Scuderia y la presión de la opinión pública exigían personalidades fuertes y de experiencia en la pista, cuando el riesgo físico era además extraordinario. Clay Regazzoni, Niki Lauda, Carlos Reutemann... Ferrari apostaría por el inexperto pero increíble talento de Gilles Villeneuve (con 27 años) tras solo cinco carreras en la Fórmula . El italiano Alboreto llegó con 28 años, Arnoux, Berger…todos compartían generación. Nigel Mansell, Alain Prost…Después Ferrari jugaría la baza más bisoña de Jean Alesi y Adrian Capelli, que no soportaron la presión de Ferrari. El italiano fue el último en llevar a cabo una temporada completa en el equipo italiano.

Desde entonces, la Scuderia buscó veteranía y pilotos consagrados. Michael Schumacher ejerció como líder indiscutible durante una década. El segundo piloto tendría oficio y madurez, pero ejercería siempre como secundario. Kimi Raikkonen, Fernando Alonso, Sebastian Vettel… Las tribulaciones de estos dos últimos desde 2009 confirman la complejidad de manejar y gestionar la responsabilidad de Ferrari tanto dentro como fuera de la pista.

placeholder Sainz afronta el desafío de competir con un piloto ya consagrado y asentado en Ferrari
Sainz afronta el desafío de competir con un piloto ya consagrado y asentado en Ferrari

Institución nacional absoluta

“Si ganas, la presión es enorme, porque tienes que seguir ganando y dando resultados”, explicaba Felipe Massa. "Pero si no ganas, también lo es porque los medios se inventan muchas cosas, cosas que no están sucediendo. El equipo tiene más presión que ningún otro porque, por cualquiera que sea la razón, lo medios participan más con Ferrari. Y no solo los medios, los aficionados esperan muchísimo”. Ross Brawn recordaba cómo tuvo que suprimir los resúmenes de prensa diarios entre la plantilla por su influencia en el espíritu y mentalidad.

Vivir sometido a la hipervigilancia del mínimo detalle en el rendimiento requiere una enorme fortaleza psicológica y emocional. Rob Smedley, ingeniero del brasileño, también conoció tan singular ambiente. “Está también el hecho de que es una institución nacional. No hay ningún equipo de futbol en Italia ni en todo el mundo que sea visto así, ni equipos de Fórmula 1 tampoco en Gran Bretaña. Ferrari es una institución nacional absoluta, es una religión”.

Fue Sergio Marchionne quién decidió romper el corsé de los últimos tiempos al subir a Charles Leclerc a Ferrari con solo 21 años. En su segundo año terminó con Sebastian Vettel. El pasado, junto con algunos errores, dejó muestra de su descomunal talento, respondiendo a las expectativas a pesar de su extrema juventud para los cánones de Maranello. Ahora es el turno a Carlos Sainz.

Ferrari Fórmula 1 Carlos Sainz Charles Leclerc Fernando Alonso
El redactor recomienda