El primer ingrediente de su receta

Ganarse a los 'tifosi': el secreto de Carlos Sainz para plantar cara a Leclerc en Ferrari

La marca italiana cuenta con un intangible único en la F1: su afición. El piloto que es capaz de movilizar sus corazones y hacerse querer cuenta con un gran capital emocional a sus espaldas

Foto: Carlos Sainz entrará en la órbita de la apasionada y emotiva afición italiana. (Reuters)
Carlos Sainz entrará en la órbita de la apasionada y emotiva afición italiana. (Reuters)

Carlos Sainz llegará a Ferrari en 2021 en un particular escenario. El piloto más joven en la historia de la Scuderia, Charles Leclerc, es ahora su líder natural tras desbancar a un tetracampeón del mundo como Vettel. Para sustituirle, otro joven de gran proyección, aunque virgen de experiencia en Maranello, obligado a medirse en condición inicialmente subordinada, según cierta percepción general. Su cúpula quiere a un Sainz capaz de presionar al monegasco, aunque previniéndole de una lucha deportiva y de egos que desestabilice al equipo. La marca italiana no quiere ni puede permitirse otro 2019 a la gresca entre sus pilotos. Sainz, tampoco quiere quedar reducido a una posición de comparsa y renunciando por lealtad empresarial a sus legítimas ambiciones. Al menos, el primer año.

Pero el español podría jugar la carta de un comodín especial en el particular enfrentamiento con Leclerc: cultivar ese intangible emocional y psicológico que a ningún otro equipo de Fórmula 1 rodea: los 'tifosi' italianos ¿Cómo decantar a su favor ese singular activo? Bebiendo sorbos de ese jugo alquímico que antes ya probaron otras leyendas del pasado en Maranello.

"Farci sognare"

“Mi padre daba todo lo que tenía, no era una calculadora. Se subió al coche y siempre intentó dar lo mejor de sí mismo, incluso si era el último, siempre intentaba ir más allá del límite. La gente sabía que daba todo y, por lo tanto, hacía soñar". Así explicaba Jacques Villeneuve la razón del éxito emocional de su padre Gilles, el mayor icono de la historia de Ferrari. Muchos años después de su fallecimiento en 1982, las pancartas en su memoria seguian presentes en Monza o Imola, en cada gran premio italiano. Jacques Villeneuve aludía certeramente a esa formula alquímica que transmutaba a los 'tifosi': "hacía soñar".

Jean Alesi y Nigel Mansell ('Il Leone') también calaron muy hondo en la afición italiana. Como en algunos momentos Fernando Alonso, aunque su turbulenta salida dividió el corazón colectivo. Todos ellos se distinguieron por su personalidad combativa en la pista, por un temperamento ardoroso. Quien se gana ese corazón latino colectivo entra en la leyenda de Ferrari. ‘Grinta’, passione’ ‘sognare’, ‘emozioni’.. Cuando estás palabras rodean a un piloto has entrado en ese cogollo emocional de los aficionados. Una pancarta como la tantas veces vista en Monza que rece: ‘farci sognare’ (Haznos soñar) te ha consagrado en Italia. Y no nos engañemos, con Ferrari lo primero es Italia y luego el resto del mundo.

Otros tiempos

Por supuesto, la victoria otorga de inmediato la llave maestra para entrar en esos corazones. En Italia, si ganas, eres un héroe inmediato. Como Michael Schumacher. Aunque en su caso, podría abrirse el debate ¿Caló el piloto alemán verdaderamente entre los 'tifosi' a pesar de ofrecerles la mayor racha de éxitos en Maranello? No hablaba italiano y siempre mantuvo cierta distancia mediática. Cordial y amable, pero con un punto lejano, solo suscitaba la ‘emozioni’ de la victoria. Sin embargo, Alesi únicamente ganó una vez con Ferrari. Ni Villeneuve ni Mansell lograron títulos con la Scuderia. Pero fueron idolatrados por su personalidad en pista, por su ‘grinta’, por su ‘pasione’ al volante y por su inyección emocional.

La Fórmula 1 actual ya no es la de los setenta, ochenta y noventa. Los pilotos no estaban entonces tan mediatizados por una sofisticación tecnológica que resta frescura, ni sometidos al control mediático y corporativo actuales. Villeneuve era conocido en pista como el 'Príncipe de la Destrucción'. Lo que el propio Enzo Ferrari le permitía no lo haría una cúpula directiva del presente. A pesar de todo ello, siempre es crucial ganarse el corazón de los 'tifosi'. ¿Tiene Carlos Sainz atributos para ello?

Carlos Sainz tendrá una dura rivalidad con Charles Leclerc en Ferrari. (EFE)
Carlos Sainz tendrá una dura rivalidad con Charles Leclerc en Ferrari. (EFE)

El gladiador

Charles Leclerc es sereno, maduro y curtido por duras experiencias personales, la clave de su elección por Ferrari, rompiendo así la necesidad de veteranos capaces de gestionar la enorme presión de Maranello. De ahí quizás su lenguaje exterior aún plano, poco expresivo, ciertamente introvertido. Aún tiene recorrido por delante para exteriorizar una personalidad menos reservada, que ganará presencia con la edad. Su capacidad para dar victorias a los 'tifosi' conquistará sus corazones. Su comportamiento y personalidad en pista y fuera de ella harán el resto.

La volubilidad emocional de los 'tifosi' -con la prensa italiana en paralelo- también suele mostrarse cruel con el débil o el perdedor. En Italia, un día eres Dios y al siguiente el diablo. Carlos Sainz entrará en esa órbita inevitable para cualquier piloto de Maranello. Por ello, conquistar el corazón del aficionado medio debería ser uno de sus primeros objetivos. Mientras descubre las interioridades del equipo, deberá demostrar que sabe ‘meterle el cuerno’ a Leclerc en el asfalto y mantener su aliento en el cogote del monegasco. Mientras tanto, le ayudará ganar capital deportivo y personal seduciendo a los aficionados.

Sainz lleva sangre latina, habla italiano y conoce bien el país por su pasado deportivo. Es un ‘curtis’ para las ‘donnas’ y también un ‘cara pulita’ (cara limpia, noble) como le definía recientemente un periodista italiano. ¿Por qué Daniel Ricciardo o Lando Norris son tan populares para el aficionado medio? Desde su personalidad natural, sus gestos y sus palabras, Sainz debería intentar llegar al corazón de los 'tifosi'. En pista, mostrando esa ‘grinta’ que tanto hace ‘sognare’ al aficionado italiano. En 2021, por ejemplo, Sainz volverá a verse las caras en muchas ocasiones con Max Verstappen, en duelos directos y mano a mano. Le tomarán la medida. No podrá jugarse su monoplaza tan alegremente como Gilles Villeneuve, pero tendrá que sacar esa faceta de gladiador tan querida al aficionado italiano. Y si Carlos Sainz es capaz de conmover sus emociones, si es capaz de beber ese jugo que antes probaron el canadiense, Jean Alesi o Nigel Mansell, ya tendrá mucho ganado frente a Charles Leclerc.

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