el documental sobre el equipo durante 2019

La radiografía al Movistar de Netflix y lo 'peor' de ser un equipo con ADN español

El genial retrato del documental de Netflix sobre el Movistar es un aprendizaje sobre cómo se sufre en la bicicleta y lo complejo del día a día de un equipo ganador... y preocupado por su imagen

Foto: Movistar tirando del pelotón en el pasado Tour de Francia. (EFE)
Movistar tirando del pelotón en el pasado Tour de Francia. (EFE)

“Sé que algunas veces soy frío, pero os llevo a todos en el corazón y por esta ‘M’ lo he dado todo, más que si fuera mi madre”, y Nairo Quintana, mientras se quitaba las lágrimas de los ojos, dio las gracias a todo el Movistar con la voz entrecortada. Los aplausos y abrazos eran el último momento íntimo en el que las cámaras de Netflix se habían colado para filmar en un documental las tripas del equipo español y, con ello, abrir a la masa el funcionamiento de un equipo ciclista de la élite y cómo late, en este caso, el Movistar. Genuinamente español para lo bueno y lo malo.

Como en cualquier obra artística, existen diferentes conclusiones y análisis que se pueden realizar para descubrir los diferentes tipos de mensajes que ha querido lanzar al público el autor. Aquí, más allá de lo que haya querido o no enseñar Netflix, el desnudo de equipo y personajes es visceral e improvisado. Sin más guion que el marcado por la competición. Como aficionado, es de agradecer tanta naturalidad y realismo de los componentes del Movistar. Se aprende mucho de ciclismo. (Gracias).

Los seis capítulos de Netflix sobre Movistar en 2019 -‘El Día Menos Pensado’- dibujan la compleja convivencia de un equipo con cuatro estrellas -Alejandro Valverde, Nairo Quintana, Mikel Landa y Richard Carapaz- y su día a día en Giro, Tour y Vuelta.

Sin hacer spoiler sobre qué ocurre en cada uno de los episodios (el resultado deportivo es conocido), en los dirigentes sale a relucir la serenidad, mano izquierda y sabiduría en las decisiones del líder, Eusebio Unzué; la pasión y conocimiento de sus escuderos Chente García Acosta y Arrieta, y la sobriedad, pragmatismo y ‘brújula’ que tiene Pablo Lastras en su cabeza para discernir racionalmente cada toma de decisión. Y, aunque no sea dirigente, también deja claro el ‘marrón’ que tenía un día sí otro también Jacobo Díaz-Cares, responsable de comunicación que acompaña al equipo.

Nairo el introvertido, Richard el ambicioso

De los ciclistas brilla el desparpajo -con o sin bicicleta- de Valverde y su facilidad para hacer reír a los que tiene alrededor (además de dejar claro por qué no se retira: sigue disfrutando más que nadie); lo introvertido de Quintana y cómo esa carencia de comunicación con compañeros y equipo en ocasiones ha provocado algún malentendido; la gran ambición de Carapaz (en el INEOS se verá si en exceso o no); la coherencia de Erviti; y la presión con la que ha vivido Landa en su estancia con el Movistar. Ser líder español en un equipo español le ha creado una autoexigencia con la que parecía no disfrutar como debiera sobre la bicicleta. Y es con el caso del de Barrika con el que más se puede reflexionar para preguntarse por qué se ha marchado de su casa.

Una de las obras literarias que mejor reflejan la personalidad española es la lorquiana y maestra ‘La Casa de Bernarda Alba’, en la que la tradición, la religión y las apariencias son los mayores impedimentos para frenar el ansia de libertad de las protagonistas. El qué pensarán. Mikel Landa, tras una etapa del Tour en el que el Movistar no tuvo su mejor día, llegó a exclamar: “Los periodistas se estarán frotando las manos”, también hubo un “hemos quedado mal” de Chente y en dicho Tour se llegó a grabar un vídeo teatralizado para demostrar que Mikel y Nairo se llevaban mejor que bien. También, en la misma línea, parecía estar el “no hagas esos gestos” de Arrieta cuando Marc Soler no entendía por qué le hacían parar en una etapa de La Vuelta que tenía en la mano para ganarla… Los protagonistas dejan entrever que existe cierta preocupación por el qué dirán de ellos desde fuera.

Qué tienen en común Ferrari y Movistar

Parece normal que se preocupen de su imagen, pero ¿condiciona demasiado? “A veces pueden crear tensiones, puede haber situaciones en las que ciertos juicios u opiniones [del exterior] impactan en el equipo. Si sucede algo negativo, lleva algo de tiempo sacarlo de la mente de las personas”. La temporada pasada, Sebastian Vettel reconoció en una entrevista un punto débil de la pasión latina en Ferrari y cómo lo que se decía desde fuera podía influir en el comportamiento de los de dentro, atenazando y presionando a algunos trabajadores. A la vista de una mentalidad anglosajona llamaba la atención esa influencia del exterior (Vettel dejó claro que a él no le pasaba). De hecho, cuando Ross Brawn llevaba las riendas de la Scuderia en tiempos de Michael Schumacher prohibió la distribución de prensa entre sus trabajadores italianos.

La diferencia de un mecánico en Ferrari con respecto a otro de cualquier otro equipo inglés en Fórmula 1 es que si su equipo hace una mala carrera, el inglés puede salir a comer tranquilamente a un restaurante, y el italiano no tanto… por el qué le dirán o cómo le mirarán por la calle. Bernie Ecclestone, en 2017, fue más allá: “No tengo nada contra Italia, pero deberían tener una política firme dentro de Ferrari y saber que no funciona con ADN italiano”. La época más brillante de los monoplazas rojos llegó con un piloto alemán (Schumacher) cuando dirigía el equipo un francés (Jean Todt), un inglés (Ross Brawn) y un sudafricano (Rory Byrne)). Tal vez fuese el equipo más exitoso, pero también el que tenía menos alma italiana.

Una formación irrepetible: Valverde, Nairo y Landa. (EFE)
Una formación irrepetible: Valverde, Nairo y Landa. (EFE)

Ferrari y Movistar son equipos ganadores, formada por los mejores profesionales en su campo y son referentes de sus respectivos países. Salvando las diferencias entre la presión en F1 y en ciclismo, ambos tienen el ‘honor’ latino de compartir que el peso por una crítica quizás pese más que en sus equipos rivales. Y si eres protagonista y del propio país, más, como el caso de Landa. Desde Alberto Ascari (hace más de medio siglo) ningún italiano ha triunfado en Ferrari y el último transalpino que corrió con Ferrari fue Luca Badoer en 2009 y la presión provocó que hiciera el ridículo y pareciera no ser piloto de F1. “Si yo perdiera dos o tres segundos por vuelta, me quedaría en mi casa”, llegó a indicar Robert Kubica. Evidentemente, Luca era mejor de lo que demostró ser aquel día, cuando cruzó la meta en la posición número 17 y fue doblado. ¿Hace cuánto no gana un español un Tour con Movistar? (Desde 2006, el de Óscar Pereiro cuando el equipo se llamaba Caisse d'Epargne).

Ojalá el fichaje de Movistar Enric Mas -próxima joya española que debería explotar (con permiso de Marc Soler)- se distancie mentalmente de las críticas como un anglosajón y disfrute de cada éxito con la pasión de un latino. “El principal truco para cometer buenos errores es no esconderlos, especialmente de uno mismo” o “la libertad no vale la pena, si no conlleva la libertad de errar”, son frases del filósofo Daniel Dennet y de Mahatma Gandhi, respectivamente, que naturalizan un fallo y lo sitúan como algo normal del ser humano. A ojos de Dennet, si alguien ajeno a Movistar se lleva las manos a la cabeza por un fallo del equipo, parece que ese ‘alguien’ debería preocuparse más de sí mismo que de los chicos del Movistar. A ojos de Gandhi, en Movistar de lo único que deberían preocuparse es del aprendizaje de dicho error.

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