probamos bkool y zwift

La diferencia de los dos grandes simuladores de bicicleta: cuál te conviene más

Cualquier ciclista mantiene con el sufrido rodillo una relación de amor y odio, pero con la ayuda de la tecnología han llegado simuladores que cumplen a la perfección lo que se espera de ellos

Foto: El simulador español Bkool.
El simulador español Bkool.

Hace pocas fechas Mikel Landa subía un vídeo a las redes sociales en tono humorístico. En sus manos empuñaba un hacha, que descargaba con toda su furia sobre… un rodillo. Esa sufrida herramienta a la que se están sometiendo todos los profesionales y aficionados de la bicicleta para poder mantener la forma, o simplemente hacer ejercicio en estos días de confinamiento.

Cualquier ciclista que encierra con el sufrido rodillo una relación de amor y odio, quizás más de lo segundo que de lo primero. Como mal menor que se acepta para poder seguir pedaleando, pero pugnado contra la monotonía mental que implica su uso en el mismo espacio y habitualmente en interiores. Pero el panorama ha cambiado en los últimos tiempos.

Los nuevos rodillos

Y todo gracias a la combinación de los rodillos ‘smart’ o conectables con las aplicaciones online surgidas en los últimos años para diferentes plataformas (ordenador, móvil o tableta). Aplicaciones que, básicamente, permiten entrenamientos con numerosas opciones y con conectividad social. De entre las numerosas aparecidas en el mercado, El Confidencial se centra en la pareja más popular, como representantes de dos diferentes enfoques: Bkool y Zwift.

Requisito indispensable es disponer de un rodillo conectable, generalmente a través del protocolo de comunicación Ant+ o de Bluetooth. Por ello, antes de adquirir un aparato o si ya se cuenta con uno, conviene revisar el listado de modelos compatibles con cada aplicación entre la amplia oferta del mercado. Que, por cierto, prácticamente ha agotado sus existencias en tiendas físicas y plataformas de venta en Internet en estos tiempos de confinamiento. Antes de analizar las características de las aplicaciones mencionadas, también conviene valorar el precio de cada una. La descarga es gratis y cuenta con períodos de prueba, pero su uso completo requiere una suscripción. Bkool cuesta 10 euros mensuales, por los casi 14 de Zwift, con diferentes precios según períodos de contratación.

Un rodillo ‘smart’ reproduce con su resistencia modulable las condiciones de la ruta y el terreno, aportando gran cantidad de datos (potencia, velocidad, cadencia, diferentes medias…) visualizados en la pantalla. Entonces ¿En qué se diferencian ambas aplicaciones? ¿Cuál es la más apropiada para nuestras necesidades? Porque sus respectivas filosofías son diferentes según los objetivos del usuario. Ambas pueden considerarse simuladores de ciclismo en términos genéricos, aunque diferentes opciones para el entrenamiento y posibilidad de interactuar con otros usuarios. Simplicando, Zwift se enfoca más hacia el concepto de juego competitivo con alta interactividad social, mientras que Bkool se acerca al concepto más específico de lo que se entiende por simulación.

Así se ve el simulador Bkool.
Así se ve el simulador Bkool.

Las diferencias entre ambas

La primera se desenvuelve solo con gráficos y cuenta con un reducido número de circuitos virtuales -a diferencia de Bkool- que no reproducen ningún recorrido real, pero aún así ofrecen todo tipo de condiciones. Zwift cuenta con numerosos eventos y actividades en funcionamiento constante a los que el usuario se puede incorporar en cualquier momento, entrando en competición con jugadores de todo el mundo. Se puede así incorporarn a pelotones de diferentes niveles con el avatar propio y de los participantes y cuyos datos (potencia, por ejemplo) se pueden visualizar por el resto para comparar diferentes rendimientos. Como si se entrara en un carril bici el domingo por la mañana y comenzara uno a picarse con quienes ruedan en esos momentos.

La vertiente de juego tradicional es más acusada en Zwift, aunque sin descartar su gran potencial para el entrenamiento individualizado. Como en aplicaciones de otras especialidades, permite ir ganando diferentes niveles y opciones (maillots, por ejemplo) a medida que se progresa. Su calidad gráfica es atractiva, pero condicionada por la potencia de los servidores ante la gran cantidad de jugadores que simultáneamente están presentes en esta plataforma. Por sus diferentes características, Zwift podría asemejarse a una suerte de Strava, aunque en versión simulador. El factor de interactividad y capacidad de competir intensamente aportan grandes alicientes a las limitaciones tradicionales del entrenamiento con rodillo.

Bkool apuesta más hacia el realismo y una gran variedad de recorridos y, por tanto, de entrenamientos, sin desdeñar la vertiente social, cada día más activa , aunque en diferente escala que Zwift. Cómo gran virtud, esta aplicación española ofrece una inmensa cantidad de recorridos reales de todo el mundo, visualizados en la pantalla bien a través de vídeos grabados o de recorridos de 3D (con el avatar personal visualizado) de gran calidad. Si se desea, es posible subir al Tourmalet o los Lagos de Covandonga con el recorrido real en la imagen o también recorrer, por ejemplo, etapas de la Vuelta Ciclista en cada una de las diferentes opciones de visualización. Incluso pueden incorporarse rutas propias diseñadas con ‘track GPS’ que permiten personalizar los recorridos a gusto del consumidor, lo que habilita para preparar y entrenar rutas reales de cualquier carretera o pista.

Aunque no con la intensidad de Zwift, Bkool ofrece también interactividad en competición con amigos u otros usuarios, a los que se puede visualizar. En los últimos tiempos la plataforma española ha ampliado su oferta con recorridos reales en 3D de diferentes pruebas ciclistas en las que los usuarios pueden competir. Por ejemplo, el pasado fin de semana los organizadores del Tour de Flandes sustituyeron la carrera real por otra virtual en la que participaron varias figuras internacionales, y que contó con la tecnología de la plataforma española. Bkool -a diferencia de Zwift- cuenta igualmente con velódromos y sesiones de ‘workout’ con entrenamientos específicamente diseñados por profesionales, o por el propio usuario. En definitiva, se trata de aplicaciones que se distinguen por una mayor interactividad social, o un mayor realismo. Muchos aficionados se están volcando por ambas.

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