Es su tercera victoria de etapa en el Tour

El tiro en el pie de Movistar el día en el que Nairo Quintana aplacó las críticas

Nairo ataca a 26 kilómetros de meta y ganó la durísima etapa del Galibier. Movistar pudo colocarle aún mejor en la general, pero tiró para un Mikel Landa que finalmente no se movió

Foto: Nairo Quintana celebra su victoria en Valloire. (EFE)
Nairo Quintana celebra su victoria en Valloire. (EFE)

Tras las críticas recibidas por su pasotismo en carrera y un bochornoso vídeo corporativo para intentar limar asperezas con Mikel Landa y Alejandro Valverde, Nairo Quintana por fin ha sacado a relucir su mejor versión en este Tour de Francia. El menudo colombiano se metió en la fuga de la jornada, que costó que cuajara, y venció en solitario en la durísima etapa con final en Valloire y tres puertos por encima de los 2.000 metros. El bocayense, en su terreno alpino, demarró a 26 kilómetros en la subida al mítico Galibier para alegría suya y de sus paisanos, que no le dejaron de alentar durante el ascenso: "Esto es el reflejo de todo el trabajo, las cosas no se han dado como hemos querido pero no hemos dejado de insistir. Sabía que podía ser un gran día para mí”. Quintana fue la cara, la cruz fue esta vez su equipo, Movistar.

Porque la estrategia del conjunto telefónico no se entiende de ninguna de las maneras. Los pupilos de Unzué tomaron posiciones en el Izoard, el segundo puerto montañoso del día. Se pusieron al frente y empezaron a impartir un fuerte ritmo militar en el pelotón, que poco a poco se fue despedazando. Marc Soler echó el resto por su líder, Mikel Landa. Se esperaba un ataque del vasco, él mismo había avisado en los días previos, pero finalmente no fue así. Landa se pegó a la rueda de los líderes de la carrera durante toda la subida al Galibier, pero no se movió. De hecho, cuando Bernal puso pies en polvorosa y abrió hueco Alejando Valverde intentó cerrarlo a la espera de una reacción del vitoriano, que no llegó. Valverde acabó explotando por el calentón y no pudo protegerle durante el resto de la subida.

Así las cosas, Movistar malgastó fuerzas para nada y se pegó un tiro en el pie. Fue sin duda una de las peores estrategias del conjunto español en mucho tiempo, aunque seguramente ellos también se vieron sorprendidos por su propio error. Cuando se quisieron dar cuenta, ya era tarde. En el Izoard aceleraron tanto la carrera que redujeron las diferencias con los escapados de forma notable, en más de dos minutos. Tiraron para nada y acabaron perjudicando a Quintana, que a su victoria podía haberle sumado un botín más goloso: recortar aún más tiempo en la general. Nairo recuperó más de cinco minutos y vuelve a meterse en la pelea (es séptimo a 3:54), pero la realidad es que podía estar en el podio o rozándolo. Sus compañeros, desgraciadamente, se lo impidieron.

Alaphilippe cruza la línea de meta escoltado por Thomas y Mikel Landa. (Reuters)
Alaphilippe cruza la línea de meta escoltado por Thomas y Mikel Landa. (Reuters)

Las tres balas de Movistar

Con su huida hacia delante, Quintana vuelve a convertirse, a priori, en la supuesta primera baza del equipo (le saca un minuto a Landa, octavo). No obstante, sería un tanto extraño a ojos del aficionado que el equipo se jugara el cajón en los Campos Elíseos con él, un corredor que se ha mostrado débil en jornadas montañosas anteriores y que el viernes puede pagar caro el tremendo desgaste. Mikel pasó un muy mal rato esta tarde y aún así aguantó con los candidatos a París cuando Geraint Thomas y Thibout Pinot decidieron agitar el avispero. El alavés apretó los dientes y no se soltó.

Por lo tanto, lo único que le podría privar de conseguir su ansiado objetivo sería verse ahora obligado a trabajar para el cafetero. Movistar debe escoger bien porque tiene tres corredores entre los diez primeros, un lujazo, y dos tienen que sacrificarse para mayor gloria del que resta. Lo que parece claro es que ninguna formación tiene la solidez suficiente como para controlar todos los ataques y los navarros tienen tres balas que disparar. Deben saber gestionarlo.

Alaphilippe, a todo esto, sigue líder. Al del Deceuninck lo soltaron en el Galibier -Enric Mas no pudo hacer más por él- pero volvió al grupo en el descenso. Quedan solo dos jornadas importantes por delante y, aunque parece difícil que retenga el amarillo, nadie osa asestarle la puntilla final. Bernal fue el único de los elegidos que arriesgó y obtuvo su recompensa. El de Ineos está más cerca que nunca. La gran esperanza colombiana es él...a menos que Quintana quiera entrometerse (estaría en su derecho).

Así va la clasificación tras la etapa del Galibier
Así va la clasificación tras la etapa del Galibier

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