La historia de 'Maixabel' más allá de la película: así fue el atentado de ETA y su encuentro con Ibon
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en el año 2000

La historia de 'Maixabel' más allá de la película: así fue el atentado de ETA y su encuentro con Ibon

El comando 'Buruntza' perpetró en julio del 2000 su primer atentado mortal en Tolosa, donde asesinaron en un bar al exgobernador civil de Guipúzcoa, Juan Mari Jáuregui, encajándole dos tiros por la espalda

Foto: Maixabel Lasa e Ibon Etxezarreta, juntos en el documental de 'El fin de ETA'
Maixabel Lasa e Ibon Etxezarreta, juntos en el documental de 'El fin de ETA'

Las fechas clave son tres: el 29 de julio del año 2000, el comando 'Buruntza' de Euskadi Ta Askatasuna (ETA), conformado por Ibon Etxezarreta, Luis María (Koldo) Carrasco y Patxi Xabier Makazaga, comete su primer atentado mortal; 2011, el año en el que a propuesta de los presos etarras arrepentidos de la cárcel alavesa de Nanclares de la Oca, la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco forma parte de los llamados "encuentros restaurativos" entre victimarios y víctimas de ETA y se encuentran, por primera vez, Carrasco y Maixabel Lasa; y, por último, el 2014, concretamente el mes de mayo, momento en el que Etxezarreta, otro de los autores materiales del asesinato de Juan Mari Jáuregui, exgobernador civil de Guipúzcoa y marido de Lasa, pide conocer a Maixabel para pedirle perdón.

"El primer contacto fue por carta", explica el propio Etxezarreta en el documental de 2016 'El fin de ETA', de Justin Webster, donde el preso aparece hablando junto a Maixabel Lasa y visitan el monolito erigido por la familia de Jáuregui en su honor, que aparece también en la película de reciente estreno filmada por Iciar Bollaín y en el que se puede leer en euskera "los que te quisimos te recordaremos". Un monolito que, como bien se muestra 'Maixabel', fue destrozado en varias ocasiones. Antes precisamente de que Blanca Portillo se pusiese en la piel de la viuda del que fuera gobernador civil de Guipúzcoa —una figura que representa al Gobierno central en un territorio concreto— durante el último Ejecutivo de Felipe González, entre 1994 y 1996, la figura de Maixabel Lasa, directora de la Oficina de Víctimas del Terrorismo vasca desde el año 2000 hasta el 2012, ya era un rostro mediático, especialmente tras participar en los encuentros restaurativos de la vía Nanclares para verse con dos de los exmilitantes de ETA que mataron a su marido: Etxezarreta y Carrasco.

placeholder Monolito en honor a Juan Mari Jáuregui
Monolito en honor a Juan Mari Jáuregui

Al contrario de la cronología que se sigue en el largometraje de Bollaín para favorecer el relato ficcionado, la relación entre Maixabel Lasa e Ibon Etxezarreta no se inicia hasta tres años después de que ETA anunciase el cese definitivo de la actividad armada el 20 de octubre de 2011, tras acabar con la vida de 829 personas en los ataques terroristas que se sucedieron desde 1968. En realidad, fue únicamente el encuentro con Carrasco el que tuvo lugar en 2011, cuando se organizan una decena de encuentros restaurativos, unas entrevistas que con el cambio de Gobierno y la victoria del PP a finales de ese año desaparecen prácticamente. De ahí el hecho de que, tal y como se pone de manifiesto en la producción de Bollaín, Etxezarreta tenga que recurrir a un permiso penitenciario para hablar con Maixabel Lasa.

Para Carrasco, el asesinato de Juan Mari Jáuregui a los 49 años, mientras pasaba una estancia temporal en su pueblo natal de Legorreta (Guipúzcoa) dado el cargo que ejercía como secretario general en Latinoamérica de Aldeasa, cadenas de tiendas 'duty free' de aeropuertos, fue también el primer atentado mortal que cometía. "Esto es darle una segunda oportunidad a la persona que más daño te ha hecho", explica Maixabel Lasa acerca de la relación que ha construido desde esos años con ambos presos en un coloquio posterior a la proyección de 'Maixabel' que se celebró en los cines madrileños Embajadores. "Yo siempre he creído que la política penitenciaria tiene que ser la reinserción de los presos, bien sea de delitos de terrorismo o de otro tipo de delitos. Estas personas han hecho un recorrido de autocrítica, de reconocer el daño causado y todo lo que conlleva eso. Ante esa situación, tengo que poner en práctica aquello en lo que pienso: todos nos merecemos una segunda oportunidad. El perdón creo que ya entra en algo íntimo, que tampoco al público en general le debe de interesar demasiado, es una cosa personal", añade en este sentido.

Año 2000: el atentado de Juan Mari Jáuregui

En una época en la que ETA establece la “socialización del sufrimiento”, un concepto al que alude Jesús Eguiguren, presidente del PSOE en el País Vasco del 2002 al 2014, en el documental 'El fin de ETA' al explicar que pretendían que la lucha armada afectase a todos los colectivos, el comando 'Buruntza' mata en julio del 2000 a Juan Mari Jáuregui, que había militado durante el régimen franquista, tras manifestarse contra el llamado proceso de Burgos —un juicio militar celebrado en diciembre de 1970 en el que se pidió la pena de muerte para varios militantes de la ETA que existía por aquel entonces y que movilizó a parte de la sociedad para manifestarse en contra de la represión franquista—, en la banda hasta 1972, pasando por ello un año y medio en la cárcel de Basauri, donde hizo contactos con el Partido Comunista de España (PCE). A propuesta de Eguiguren, a Jáuregui le llega la oferta de ser gobernador civil de Guipúzcoa en 1994, un cargo que acepta dando un discurso en euskera y castellano, perfilándose ya como una persona dispuesta a tender puentes.

Se trata de uno de los atentado mortales, entre muchos otros, que se suceden tras una tregua temporal y la negociación que entabla el PP con la organización a finales de los 90, una época que en palabras del desaparecido exministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aprovechó ETA para llenar España de comandos. "De Juan Mari no conocía más que lo de que era gobernador civil. Era nuestro primer atentado mortal. Teníamos una imagen de la organización bastante dogmática, de lucha por el país. Y el recuerdo de muchos vecinos presos", cuenta Etxezarreta en 'El fin de ETA'. Por aquel entonces, tenía 28 años, manejaba excavadoras y dada su militancia en ETA, acabaría participando en una veintena de atentados, cuatro de ellos mortales. Los otros tres acabaron con la vida de Santiago Oleaga, director financieron de 'El diario vasco'; José María Korta, presidente de la Asociación de Empresarios de Guipúzcoa; y Miguel Uribe, jefe de la Unidad Disciplinaria de la Ertzaintza.

placeholder Jáuregui (izq.), declara en el juicio por el caso Lasa y Zabala; Aznar saluda a María Jáuregui en el entierro de su padre (dcha)
Jáuregui (izq.), declara en el juicio por el caso Lasa y Zabala; Aznar saluda a María Jáuregui en el entierro de su padre (dcha)

Ese 29 de julio, antes del atentado, Maixabel Lasa había hablado con su marido por teléfono para ver quién compraba los periódicos del día, un detalle que no aparece reflejado en 'Maixabel', y más tarde recibiría una llamada de su hermana que le haría enterarse, sin especificar lo sucedido, de que algo pasaba al llegar a sus oídos este mensaje: "Maixabel, no salgas de casa". En el popular bar Frontón de Tolosa, ubicado en calle San Francisco, Juan Mari Jáuregui había recibido dos tiros por la espalda mientras conversaba con su amigo y director de informativos de la televisión vasca EITB, Jaime Otamendi.

Los autores del asesinato, Carrasco y Makazaga, entraron en el bar sobre las 11:00 horas de la mañana, pidieron una consumición en la barra y charlaron con tranquilidad. Esperaron hasta terminar sus bebidas y después, perpretaron el encargo recibido. Salieron del restaurante en un vehículo robado conducido por Etxezarreta, justo detrás de "una patrulla de la Ertzaintza que ya estaba informada de todo, pero que no sabía qué coche tenía que buscar y hablaba de dos personas", apunta el propio Etxezarreta en los totales que da al periodista Jon Sistiaga en el primer episodio de la serie documental 'ETA: el final del silencio', que se presentó en el Festival de San Sebastián en 2019.

“No fuimos conscientes del error que estábamos cometiendo”, expresa en ese mismo documental Otamendi, en relación con el hecho de que era el tercer sábado que quedaban su amigo y él en el mismo lugar y por no haberse sentado Jáuregui de cara a la entrada, una norma de seguridad que tomaban por aquel entonces quienes estaban amenazados por ETA. Antes de consumar el comando 'Buruntza' el atentado, el exgobernador civil ya había estado en peligro por un coche bomba cuando iba de camino a Intxaurrondo en una ocasión y unos días antes le habían pintado, tras el asesinato de su amigo y periodista José Luis López de Lacalle, la fachada de su casa en Legorreta con amenazas como "PSOE asesino".

Foto: Aitana Agirre, Gabriel Arrúe e Iñaki García Calvo, los tres jóvenes que han participado en el reportaje.

La diana que ETA había pintado sobre la figura de Jáuregui no solo era paradójica por el hecho de que el político hubiera militado en la organización en su temprana andadura durante el franquismo, rechazando la vía de la violencia una vez desapareciera el régimen, tal y como explica un miembro del PCE que coincidió con él en la cárcel de Basauri en sus declaraciones a Sistiaga, sino porque se trataba de una persona que había ayudado a esclarecer el caso de Lasa y Zabala, del que también hay una película española, apretando las tuercas al general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, implicado en las torturas y posterior asesinato de dos jóvenes militantes de ETA, presuntamente: José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala. Este crimen perpretado por los GAL ocurrió, en parte, en el palacio de La Cumbre de Guipúzcoa, a donde podía acceder con facilicidad el antecesor en el cargo de Jáuregi, cuenta la exministra de Asuntos Exteriores y por aquel entonces secretaria de Estado de Interior, Margarita Robles, en el mencionado documental.

El día que ocurrió todo Maixabel Lasa llegó a Tolosa en el coche de una amiga y, tras comprobar que en el Frontón no había nadie, paró un coche y le pidió que le llevase al hospital en el que su marido se debatía entre la vida y la muerte. "Todavía no sé quién es esa persona", explica Maixabel en el capítulo 'Zubiak' de la serie, disponible en Movistar+. "Me dejaron verle y la verdad que en el aspecto parecía como si estuviese dormido porque no se le notaba nada. Tenía la cabeza vendada y además intuí que tenía una sonrisa, una sonrisa de victoria, de decir me han matado, pero intuyo que esto va a servir para algo'”, indica por otra parte Lasa en 'El fin de ETA', que se puede visionar en Filmin.

En el lado opuesto de la situación, se encontraba Etxezarreta: “Recuerdo ir al bar, estaba Juan Mari y Maixabel me ha comentado que ella también estaba, pero yo no recuerdo verla. Ese atentado no se pudo hacer porque la persona que tenía que venir con el coche no vino. Y al sábado siguiente vamos de nuevo al bar, entro con Xabier Makazaga, identificamos a Juan Mari y vuelvo al coche donde me esperaba Koldo [Carrasco] y estaciono el coche en el sitio donde tienen que venir los compañeros para sacarlos de Tolosa", cuenta Etxezarreta sobre el primer intento de asesinato a Jáuregui y su culminación en la serie documental. "Ibon, que nos vamos para Tolosa. Coge la pistola, coge el Loctite, que nos vamos", fueron las palabras que escuchó el joven por aquel entonces antes de enterarse, ya en el coche, de que el objetivo era Jáuregi.

2011 y 2014: los encuentros restaurativos

"Alguien ha pedido encontrarse con una víctima" es la frase con la que se introduce en 'Maixabel' los encuentros restaurativos gestionados entre Instituciones Penitenciarias y la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco. Tanto en la vida real como en la ficción, los presos de la vía Nanclares piden tener un acercamiento con víctimas de ETA, y es entonces cuando en 2011 se diseña, tal y como explica a Sistiaga la mediadora real que intervino en el proceso, "unos talleres en los que se iban a hacer debates entre los presos y personas que, de alguna manera, habían tenido contacto con el terrorismo". A esos talleres acudieron personalidades como el periodista Gorka Landaburu [víctima del comando 'Buruntza'], el filósofo Reyes Mate, Jaime Arrese o Iñaki García Arrizabalaga.

"Yo iba a preguntar y a escuchar también lo que me decían. Fui bastante tranquila al encuentro porque pensaba que me iba a encontrar con la persona que más daño me ha hecho en mi vida, pues yo no me tenía que avergonzar de nada, todo lo contrario: le tenía que pedir explicaciones a él, sobre si conocía a Juan Mari, y hacerle todas las preguntas que, a lo largo de las tres horas que estuvimos hablando, le fui haciendo", recordó acerca de aquellos encuentros Maixabel Lasa en el coloquio de cines Embajadores. "Lo que más me impresionó del primer encuentro [el que tiene con Luis Carrasco] era la desazón que tenía este hombre. Estaba totalmente abatido, el personaje que en la película interpreta a Luis es una persona que mira hacia abajo y está encogido... A mí me insistía una y otra vez que era una persona mala, que no había nada bueno en él y en un momento determinado de la entrevista le tuve que decir: 'Hombre, si estoy aquí contigo es porque algo bueno tienes. En primer lugar, eres un hombre muy valiente porque te has enfrentado a la organización, con lo que eso supone allí'", agrega.

Tres años después del encuentro con Carrasco, Ibon Etxezarreta le escribe una carta a Maixabel Lasa para encontrarse con ella durante un permiso penintenciario, un 'cara a cara' que finalmente tuvo lugar en el mes de mayo de 2014. "Recuerdo muchos nervios, pero sí sales con una sensación de paz. Algo me ha aportado. Me pongo en el lado de Maixabel sin ninguna duda, siento cómo lo ha vivido”, relata el exmilitante de ETA en el documental de Webster. “Para que Maixabel esté conmigo yo he tenido que dar unos pasos, he reconocido que lo que le hicimos a Juan Mari fue una barbaridad. Me parece hoy en día de sentido común reconocer eso", hace hincapié. Por su parte, la mediadora señala acerca de ese día en 'ETA: el final del silencio' la cercanía, sinceridad y cariño con los que habló a la viuda de Jáuregi: "Me pareció otra persona".

Poco más tarde, en julio de 2014, Etxezarreta envía una carta de perdón al grupo Noticias, en el que se integran los diarios de la prensa local vasca y también el de Navarra, reconociendo "el irreparable dolor generado" a la familia de Jáuregi por el "injustificable" atentado de su comando. En la misiva también agradece a Maixabel Lasa su "generosidad", y un día después de que se haga pública esa carta la prensa se hace eco de la presencia del etarra en el monte Burdinkurutzeta durante el homenaje a Juan Mari Jáuregui de 2014, una escena que replica la película llegado el final.

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