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'From': ya puedes matar a un niño en una serie aterradora e impactante
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la serie del fin de semana

'From': ya puedes matar a un niño en una serie aterradora e impactante

La producción de HBO rompe el tabú en relación con la muerte de infantes en la ficción

Foto: 'From'. (HBO)
'From'. (HBO)

Malos tiempos para los actores infantiles: pueden ser asesinados en las películas y series, como todo el mundo. Al menos si From (HBO) empieza a marcar tendencia con su decidida irrespetuosidad por los cuerpos menudos y encantadores. En el primer episodio, vemos a una niña descuartizada. En el segundo, seguimos la agonía insoportable de un chaval con una estaca clavada en la pierna.

Fue P.D. James, la escritora clásica de novela criminal, la que en su libro Todo lo que sé sobre novela negra (RBA) confesó que solo tenía un límite en su imaginación negrísima: nunca matar a un niño. Esto es comprensible para todos los que tenemos hijos, y quizá también para todos los que quieren hacer un producto que puedan ver o leer los que tienen hijos, que son bastantes. No sé cuántos padres pueden sentirse a gusto ante una serie donde los niños son explícitamente torturados, como sucedía con la alemana Dark (Netflix, 2017-2020).

Sin embargo, From resulta adictiva, con las necesarias miradas al techo en las escenas que les digo, pues presenta una producción impecable, un elenco más que solvente y un planteamiento, no por medianamente visto, menos disfrutable.

En un pueblo de la América profunda con casitas de madera un tanto decaídas, viven unas 100 personas que tampoco parecen tan rurales. Cada atardecer, el sheriff, interpretado por Harold Perrineau (ojo, el de Lost), pasea por las calles haciendo sonar una campanilla como aviso de que todo el mundo debe refugiarse en sus casas, cerrar bien las puertas y asegurarse de que un peculiar trozo de piedra con inscripciones cuelga del marco. Si todos cumplen con este encierro ritual, nada malo pasará, y el sheriff apuntará en su pizarra que llevan ya 94 días sin incidentes.

Pero en el primer capítulo de From, por eso de que ahora hay millones de suscriptores de HBO mirando, pasa algo, en efecto. Un padre se emborracha, su familia (madre e hija) llevan a cabo ellas solas las obligaciones de autodefensa. La madre no puede impedir que la hija cometa un error, y ahí acaba la vida de las dos.

De noche, unos "monstruos" con pinta normal, salvo por su sonrisa siniestra, tratan de que los lugareños les inviten a sus casas

Por las noches, unos “monstruos” (así denominados en la serie) con pinta totalmente normal, salvo por su sonrisa congelada y siniestra, tratan de que los lugareños les inviten a entrar en sus casas. Para ello, suelen hacerse pasar por alguien que esa persona conoció alguna vez en su vida. Si consiguen entrar en alguna casa, o encontrarse a alguien por la calle, se transforman en dentadas bestias que se regocijarán en provocarle sufrimiento.

Todo esto lo explica el personaje de Donna, extraordinariamente interpretado por Elizabeth Saunders, actriz recurrente de este género, en una escena compuesta únicamente por diálogos, pero igual de escalofriante que las más explícitas.

Enganche macabro

From (que algunos traducen por Origen) engancha, como suele decirse, a pesar incluso del macabro modo de mostrar los asesinatos, pues este que escribe no es nada fan del terror, sobre todo si parece buscar lecciones de anatomía blanda, y, sin embargo, cada final de capítulo obliga a poner enseguida el siguiente, en apabullante dominio de lo que las plataformas de streaming le piden a un creador para producirle la serie.

Resuena como fondo inspiracional, aunque sea solo por los titulares de otros medios sobre la serie, y por la presencia de Perrineau, Lost (2004-2010), pero también Déjame entrar (Thomas Alfredson, 2008) o incluso Solaris (Tarkovski, 1972), por esa confusión entre lo aterrador y lo emotivo que plantea, como si los monstruos tuvieran más posibilidades de acabar contigo, no por su maldad o envergadura, sino por su cariño.

Foto: Casa Museo del Ratoncito Pérez.

Del pueblo nadie puede escapar, pues está circulatoriamente imbuido del espíritu de una cinta de Moebius, y al tratar de salir solo consigues entrar de nuevo. Capítulo a capítulo, se establece que lo que uno enfrenta es el mal absoluto, y no en vano el listón se pone en el asesinato inmisericorde de los infantes. La canción que suena en los créditos de apertura es Qué será, será, en una versión grabada al efecto por el mítico grupo The Pixies, de resonancias desconcertantes.

La mala suerte o un desvío mal tomado hacen que acabes en este pueblo de pesadilla, metido de lleno en una neorruralidad obligatoria y condenado a sobrevivir.

From da un miedo verdaderamente sensacional.

Malos tiempos para los actores infantiles: pueden ser asesinados en las películas y series, como todo el mundo. Al menos si From (HBO) empieza a marcar tendencia con su decidida irrespetuosidad por los cuerpos menudos y encantadores. En el primer episodio, vemos a una niña descuartizada. En el segundo, seguimos la agonía insoportable de un chaval con una estaca clavada en la pierna.

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