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'1899', el gran éxito de Netflix, acusada de plagio: comparamos la serie y el cómic
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ZANJAMOS LA POLÉMICA

'1899', el gran éxito de Netflix, acusada de plagio: comparamos la serie y el cómic

Repasamos hasta dónde llega verdaderamente el parecido entre el 'hit' de Netflix y el tebeo de la autora brasileña que ha vertido las acusaciones

Foto: Una imagen de '1899'. (Netflix)
Una imagen de '1899'. (Netflix)

Este era el momento de 1899. El de la serie, que ha alcanzado la cumbre de los rankings de lo más visto en Netflix en varios países, y el de sus creadores, los alemanes responsables de Dark, que han refrendado su idilio con la plataforma gracias a este nuevo hit. Sin embargo, estos primeros días dorados del título en el catálogo del servicio se han enturbiado por las acusaciones vertidas en redes sociales por una autora de cómic brasileña, que asegura que la serie ha plagiado un tebeo suyo publicado en 2016.

“Estoy en shock”, dice la guionista y dibujante Mary Cagnin al comienzo de un hilo de Twitter del que, en el momento de escribir estas líneas, solo puede consultarse ya el primer mensaje. En el comunicado, Cagnin aseguraba haber descubierto que 1899 era “idéntica” a Black Silence, un cómic de su autoría, publicado de forma independiente y con apoyo de un crowdfunding hace unos seis años.

Hemos leído el cómic para contrastar las acusaciones y el veredicto es claro

Ese primer mensaje de la autora de cómic iba acompañado de una comparación entre dos imágenes de dos pirámides oscuras ubicadas en lugares desérticos y rocosos. Una, perteneciente a su tebeo. La otra, sacada de uno de los ocho episodios de los que consta la primera temporada de 1899. Esa coincidencia entre los imaginarios de las dos ficciones debió de prender la mecha para Cagnin, que procedió a enumerar, en forma de hilo, otras similitudes entre las tramas y la estética de Black Silence y la serie de Netflix que, en su opinión, probaban el plagio.

“Está todo ahí: la Pirámide Negra”, comenzaba el listado, escrito enteramente en portugués. “Las muertes dentro de la nave. La tripulación multinacional. Las cosas aparentemente extrañas e inexplicables. Los símbolos de los ojos y cuándo aparecen. Códigos escritos. Las voces que los llaman [a los personajes]. Detalles sutiles de la trama, como los dramas personales de los personajes, incluidas sus misteriosas muertes”.

En El Confi TV, la sección de televisión de El Confidencial, hemos accedido al cómic de Cagnin para constatar, después de leerlo completo y ver todos los episodios de la primera temporada de 1899, el verdadero alcance de ese presunto parecido entre el hit de Netflix y el tebeo de la autora brasileña que ha vertido las acusaciones. El veredicto es claro: no hay caso.

placeholder Portada del cómic 'Black Silence'. (Mary Cagnin)
Portada del cómic 'Black Silence'. (Mary Cagnin)

1899 es, por genética, una serie continuista. Su propuesta, entre el terror, la ciencia ficción y lo fantástico, es heredera de incontables imaginarios previos, empezando por el de la propia Dark. Aunque es más gótica y oscura, la nueva serie de Netflix ha recogido del policiaco weird germano la mirada caleidoscópica, la obsesión con el efecto del tiempo en las emociones y el gusto por epatar a golpe de niño muerto. Sin embargo, no es fácil rastrear el origen de prácticamente ninguno de esos reciclajes —que son el pan nuestro de cada día, por otro lado— hasta el cómic de Mary Cagnin.

En apenas medio centenar de páginas, Black Silence relata un viaje que se tuerce. Hasta ahí, cualquiera podría secundar las acusaciones de la autora del tebeo. El problema es que las dos ficciones, que comparten premisa entre sí pero también con buena parte de la historia de la narración universal, se van distanciando más y más a medida que acercamos la lupa.

¿Una tripulación multinacional? No del todo

Lo que Black Silence cuenta, en concreto, es el reclutamiento de un científico encarcelado para una misión espacial experimental. El viaje consiste en un salto espaciotemporal que lleva a los astronautas hasta un planeta con condiciones de habitabilidad similares a las de la Tierra. Al descender sobre el cuerpo celeste, se topan con una gran pirámide negra y, a partir de ese momento, los tripulantes de la nave comienzan a suicidarse sin explicación aparente. Las muertes resultan ser obra de una entidad alienígena que va apoderándose de las voluntades de los humanos. Finalmente, la última exploradora con vida consigue escapar del planeta e introducirse en una cámara de criogenización para huir de su yugo.

La trama de 1899, en cambio, ocurre en un barco. En concreto, en un buque de pasajeros que traslada a un grupo de migrantes decimonónicos a las costas de los Estados Unidos, donde muchos de ellos esperan encontrar la oportunidad de rehacer sus vidas. Cuando el navío se topa en pleno océano con otro barco, el Prometheus, desaparecido en alta mar meses antes, una concatenación de sucesos inexplicables hace tambalearse las barreras de lo real. En uno de esos espacios que rompen la coherencia interna de la narración es donde se ubica la misteriosa pirámide recogida en el tuit de Mary Cagnin.

placeholder Una imagen promocional de '1899'. (Netflix)
Una imagen promocional de '1899'. (Netflix)

La ambientación de la serie y la del cómic no podrían resultar más opuestas, de no ser por el poliedro y porque —cuidado, spoiler— el final de la primera temporada de 1899 revela que, en realidad, todo lo ocurrido en el barco era una simulación y los protagonistas se encuentran encerrados en una cápsula espacial que flota en el vacío. Este parentesco entre el marco geográfico y cronológico de Black Silence y el escenario en el que se desarrollan los últimos minutos de la serie de Netflix ha servido a la autora del tebeo como trampolín para lanzar otros argumentos mucho más difíciles de sostener.

En su comunicado, Cagnin hacía referencia a una tripulación “multinacional” como elemento común entre su cómic y 1899. Sin embargo, lo que Black Silence muestra es un grupo de protagonistas diverso en términos de color de piel y rasgos, pero donde todos los personajes comparten el mismo idioma: portugués. Resulta difícil hablar, entonces, de multinacionalidad o multiculturalidad en el tebeo en los mismos términos que en 1899, donde sí encontramos que la incomunicación derivada de la amplia variedad de lenguas habladas en el barco constituye un babélico tema central.

Las pirámides de '1899' tienen que ver con el cómic, pero no más que con Lovecraft

En el supuesto de que la ambientación victoriana y transoceánica fuera realmente una mascarada de los creadores de Dark para ocultar la inspiración de 1899 en Black Silence, todavía cabría alegar que la forma en que ambas ficciones están contadas tampoco coincide. En su comunicado, Cagnin hacía referencia a los trances en los que los personajes de 1899 reviven viejos traumas y escuchan voces. Lo cierto es que sí, estos pasajes tienen lugar en la serie de Netflix, pero con una regularidad sistemática que puntúa el avance de la historia. En el cómic, solo un personaje en un único momento dado sufre algo parecido a una alucinación y la escena no tiene, en ningún caso, el andamiaje visual ni la importancia estructural de los flashbacks de 1899.

En definitiva, la reclamación de la viñetista solo podría llegar a sostenerse en lo que concierne a las pirámides. Su presencia en ambos relatos como edificios siniestros ubicados en páramos y relacionados con el espacio exterior es innegable. No obstante, las páginas de Black Silence se agotan antes de que Cagnin pueda definir su pirámide en términos algo más concretos que esos. En 1899, la construcción existe como parte de una iconografía triangular más amplia —manifiesta también, por ejemplo, en las pupilas de algunos personajes— que sí tiene algo que ver con el cómic de Cagnin, pero no más que con Stargate, con las novelas de H.P. Lovecraft o con otras tantas obras de ficción que han tomado en préstamo unos motivos visuales milenarios.

placeholder Una de las formas triangulares recurrentes en '1899'. (Netflix)
Una de las formas triangulares recurrentes en '1899'. (Netflix)

El trabajo del guionista —máxime cuando se habla de una serie como 1899— tiene mucho que ver con la conspiranoia. Una ficción enigmática como la última sensación de Netflix exige a sus escritores, tanto o más que a su audiencia, una tenacidad especial a la hora de unir puntos, racionalizar sinsentidos y poner en orden las casualidades.

Algo parecido se desprende del feo asunto que ha ensuciado los primeros compases del triunfo de la nueva serie de los creadores de Dark en Netflix. Una revisión exhaustiva de Black Silence, viñeta por viñeta, deja claro que las conexiones que puedan trazarse entre su historia y la de 1899 corresponden más bien al terreno de lo subjetivo. Las consecuencias de esta pulsión narradora incontrolada, por el contrario, son muy terrenas: uno de los responsables de la serie ya ha anunciado en su Instagram que pedirán a la autora que se retracte. Cagnin, por su parte, anunció en su hilo que sopesaría tomar las medidas oportunas.

Este era el momento de 1899. El de la serie, que ha alcanzado la cumbre de los rankings de lo más visto en Netflix en varios países, y el de sus creadores, los alemanes responsables de Dark, que han refrendado su idilio con la plataforma gracias a este nuevo hit. Sin embargo, estos primeros días dorados del título en el catálogo del servicio se han enturbiado por las acusaciones vertidas en redes sociales por una autora de cómic brasileña, que asegura que la serie ha plagiado un tebeo suyo publicado en 2016.

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