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Terror en el bosque de Katyn: los rusos ya mintieron tras asesinar a 20.000 polacos
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Terror en el bosque de Katyn: los rusos ya mintieron tras asesinar a 20.000 polacos

La matanza de Bucha sigue la estela de la espeluznante matanza de Katyn en 1940 por parte de la NKVD, entonces acusaron a los nazis y EEUU y Gran Bretaña miraron a otro lado

Foto: La comisión nazi inspecciona uno de los cadáveres encontrados en Katyn. (Cedida)
La comisión nazi inspecciona uno de los cadáveres encontrados en Katyn. (Cedida)

"Tengo conmigo una lista de unos 4.000 oficiales deportados por la fuerza que se encuentran actualmente en prisiones y campos de trabajos forzados, e incluso esta lista no está completa, ya que contiene solo los nombres que fue posible compilar de memoria. He ordenado que se haga una verificación en Polonia, con cuyo país estamos en contacto constante, para asegurarse de que no están allí. Parece que ninguno de ellos está allí, ni tampoco en nuestros campos de prisioneros de guerra en Alemania. Estos hombres están aquí. Ninguno de ellos ha regresado".

El primer ministro de Polonia en el exilio, el general Wladyslaw Sikorski, se dirigía así a Josef Stalin en el Kremlin, Moscú, el 3 de diciembre de 1941, desesperado ante la desaparición de millares de oficiales y soldados polacos, según recogen las transcripciones de la entrevista de los archivos británicos -'Report on the Massacre of Polish Officers in Katyn Wood: Facts and Documents', Londres, 1946-. Por si no fuera poco, las mentiras de Stalin, como ahora las de Putin, iban a llegar al paroxismo más absoluto. Un maestro del presidente ruso, quien ante la matanza de Bucha, descubierta en cuanto sus tropas se han retirado, ha negado cualquier responsabilidad.

Stalin: Eso es imposible. Han escapado

Sikorski: ¿A dónde podrían escapar?

Stalin: A Manchuria

Fueron asesinados con las manos atadas a la espalda y un tiro en la nuca como en Bucha

Es diciembre de 1941, dos años después de la invasión conjunta de Polonia por parte de la Alemania nazi y la URSS que dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial, a la destrucción de la guerra, a lo que se iba a sumar, como siempre, la barbarie más absoluta, los asesinatos en masa, las masacres. Es fácil imaginar la exasperación del general polaco ante el cinismo de Stalin cuando le explicaba la absoluta imposibilidad de que eso pudiera haber sucedido así:

"Es imposible que todos pudieran escapar, tanto más cuanto que toda correspondencia entre ellos y sus familias cesó desde el momento en que fueron deportados de los campos de prisioneros de guerra a los campos de trabajos forzados y prisiones (...). Conozco personalmente a la mayor parte de los oficiales mencionados en estas listas. Entre ellos están los oficiales y comandantes de mi Estado Mayor. Estas personas perecen allí en las condiciones más espantosas".

El engaño de Stalin

Pero el líder soviético permaneció impasible: "Ciertamente, han sido liberados y aún no te han llegado". Sikorski tenía razón, esos hombres seguían allí, y no regresarían nunca, sencillamente porque estaban en fosas comunes con las manos atadas a la espalda y un tiro en la nuca desde 1940. Un método idéntico al que han empleado este mes en Bucha los soldados rusos para ejecutar a civiles ucranianos, tal y como se ha documentado este fin de semana.

El engaño de Stalin se empezó a deshacer, sin embargo, dos años más tarde, cuando un oficial de la Wehrmacht encontró los cuerpos. Primero, durante el verano de 1942, trabajadores polacos escucharon rumores de que los soviéticos habían asesinado a sus compatriotas en el bosque de Katyn y excavaron por su cuenta en algunos montículos que encontraron -las fosas- y marcaron el lugar con una cruz aunque no informaron del descubrimiento entonces.

placeholder Fosa del bosque de Katyn. (Cedida)
Fosa del bosque de Katyn. (Cedida)

Sería el coronel de la Wehrmacht Friedrich Ahrens quien más tarde recordaría haber seguido a un lobo en enero de 1943 hasta el montículo donde había dejado arañazos en la madera. Tal y como se registraría durante los juicios de Nüremberg, Ahrens excavó en el montículo, recuperó los huesos y realizó una primera investigación con doctores que aseguraron ya a finales de marzo que se trataba de restos humanos. Cuando informaron a Alemania del hallazgo, el ministro de Propaganda del Reich, Joseph Goebbels, entendió rápidamente que era una oportunidad de oro para desacreditar a los soviéticos y revelar al mundo los crímenes de guerra, por lo que envió una comisión internacional para que analizara las fosas.

NKVD la precursora del KGB

En realidad, Katyn era solo una de las piezas de los crímenes de la represión soviética de 1940. Sencillamente, la NKVD de Stalin, la policía interna de seguridad, precursora del KGB donde se formó Putin, decidió asesinar a todos los oficiales de los tres campos de prisioneros en los que habían sido encerrados los cerca de 20.000 oficiales.

La policía precursora del KGB donde se formó Putin fue quien decidió asesinar a todos los oficiales de los tres campos de prisioneros

Con el objetivo de descabezar a la sociedad polaca les ataron las manos a la espalda y les dispararon en la nuca, un estilo ruso que hemos vuelto a ver de nuevo estos días en Bucha. El método había tenido su precedente además en las sacas de Paracuellos en Madrid entre noviembre y diciembre del 36, cuando los asesores soviéticos pusieron su granito de arena para la ejecución indiscriminada de unos 2.500 personas.

Cuando la comisión enviada por Goebbels comenzó a sacar las evidencias del horror soviético de Katyn, Stalin se apresuró a decir que no habían sido ellos, que los restos databan de 1941 y no de 1940, cuando la zona estaba bajo ocupación nazi y que, por tanto, la matanza la habrían realizado ellos. Un engaño como ahora también con lo de Irpin y Bucha, cuando se ha acusado a los mismos ucranianos de haber sido ellos en su avance.

Mirar hacia otro lado

Lo explica a El Confidencial desde Londres la escritora polaca Jane Rogoystka, autora de 'Surviving Katyn': "Gran Bretaña y EEUU tuvieron que decidir si creer en las afirmaciones de su mayor enemigo (la Alemania nazi) o de su aliado en el que no se podía confiar (la Unión Soviética), a quien necesitaban, sobre todo, para derrotar a Hitler. Los polacos intentaron llevar a cabo una investigación de la Cruz Roja Internacional en el lugar, pero los soviéticos se negaron a participar, por lo que no pudo continuar. Esto significaba que no había medios 100% confiables para verificar las afirmaciones de ninguna manera, aunque los polacos enviaron su propio equipo de la Cruz Roja para investigar y estaban convencidos de la culpabilidad soviética (también tenían otra información sobre los oficiales desaparecidos que dejaba bastante claro quién fue el responsable)".

placeholder La rent Beria, jefe del NKVD y Josef Stalin. (Cedida)
La rent Beria, jefe del NKVD y Josef Stalin. (Cedida)

Por su parte, Stalin se ciñó a su versión de los hechos: "La NKVD organizó su propia investigación del lugar del entierro y plantó documentos falsos en los cuerpos para 'probar' que los hombres fueron asesinados después de 1940", prosigue Jane, "a pesar de la creciente evidencia de culpabilidad soviética proporcionada por los polacos, los aliados finalmente decidieron que, dado que su objetivo principal era derrotar a Hitler, no podían permitirse desagradar a Stalin, por lo que declararon que era imposible emitir un juicio debido a la falta de pruebas definitivas y lo dejaron así".

Rusia no ha pedido disculpas oficiales, solo lo hizo Boris Yeltsin pero ya como expresidente

Así, la ficción de Katyn como un crimen nazi, se mantuvo hasta 1990, cuando Gorbachov finalmente admitió la culpabilidad soviética. La cuestión de Katyn está firmemente grabada en las mentes polacas y es uno de los muchos reproches que se tienen contra Rusia, no ya la matanza en sí, sino después el engaño y más tarde era despreció, puesto que Rusia no ha pedido disculpas oficiales. Solo lo hizo Boris Yeltsin, que lloró delante de las cámaras pidiendo perdón, pero ya como expresidente.

Estilo Putin

En 2005 se emitió la película de Andreu Wajda sobre la matanza en un canal ruso en donde hubo un coloquio posterior. Por parte rusa estaba Konstantin Kosachev, que dijo que "en realidad Rusia, no tiene que pedir perdón a Polonia de nada porque les habían salvado de los nazis". Kosachev es actualmente el presidente de la comisión de exteriores del Parlamento ruso, un hombre de Putin. ¿Tiene alguna similitud lo que está ocurriendo ahora con lo que ya pasó en 1940? Responde Jane: "La mentalidad y la forma de tratar con los enemigos de Putin, su uso de la propaganda y la supresión de la disidencia parecen estar muy en la tradición del comportamiento soviético, incluso estalinista. Después de todo, Putin fue entrenado en la KGB. Y los métodos usados ​​por el FSB de hoy parecen haber cambiado poco desde los días de la KGB o la NKVD".

"Putin también parece estar obsesionado con el colapso de la Unión Soviética y quiere restaurar a Rusia en su posición anterior como la principal potencia regional en el este de Europa, dominando a los países vecinos. Definitivamente, hay paralelismos inquietantes entre lo que está sucediendo en Ucrania en este momento y los eventos del pasado. Debo decir que soy muy pesimista sobre cómo se desarrollará esta guerra. Lo que hemos visto hasta ahora de la brutalidad y barbarie del ejército ruso es profundamente inquietante".

"Tengo conmigo una lista de unos 4.000 oficiales deportados por la fuerza que se encuentran actualmente en prisiones y campos de trabajos forzados, e incluso esta lista no está completa, ya que contiene solo los nombres que fue posible compilar de memoria. He ordenado que se haga una verificación en Polonia, con cuyo país estamos en contacto constante, para asegurarse de que no están allí. Parece que ninguno de ellos está allí, ni tampoco en nuestros campos de prisioneros de guerra en Alemania. Estos hombres están aquí. Ninguno de ellos ha regresado".

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