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Cosas que no te han contado sobre la 'III Guerra Mundial' y deberías saber
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MALA FAMA

Cosas que no te han contado sobre la 'III Guerra Mundial' y deberías saber

El término bélico circula ya masivamente como si le restáramos importancia

Foto: Un misil nuclear estratégico RS-24 Yars ruso, durante un desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. (EFE)
Un misil nuclear estratégico RS-24 Yars ruso, durante un desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. (EFE)
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Biden, no cualquiera, ha dicho las palabras mágicas: III Guerra Mundial. Se trata básicamente de una anticipación posmoderna. Cuando estalló la I Guerra Mundial, nadie sabía que se llamaba así, pues no había una II Guerra Mundial de la que fuera necesario diferenciarla. Durante su transcurso se la llamó Gran Guerra. Tampoco existió inmediatamente la II Guerra Mundial. Fue Roosevelt (History.com) el que en 1941 utilizó por primera vez esa denominación, dándole carta de naturaleza. De hecho, todavía en 1942 alguien tuvo la estimulante ocurrencia de preguntar a la gente cómo debían nombrar el conflicto, pues había mucha preocupación con eso. Se recibieron 15.000 propuestas, entre las que se encontraban 'la Guerra de la Civilización' o 'la Guerra contra la Esclavitud'. La cosa era tan complicada que se tuvieron que resignar a ponerle un palito más al nombre de la guerra anterior.

Sin embargo, la III Guerra Mundial aún no ha comenzado pero ya tiene nombre, la ve venir nada menos que el presidente de los Estados Unidos de América. Es la primera vez que sabemos que una guerra mundial que no existe se llama así.

No deja de ser curioso que hoy, cuando todo lo idiomático se discute, se quiere cambiar o matizar, y cuando cualquier cosa parece tener para alguien el nombre erróneo, nadie encuentre el menor problema con llamar III Guerra Mundial a un eventual conflicto armado a gran escala. ¿Por qué sería la tercera?, ¿y por qué mundial? Ha habido tantas guerras en tantos países durante los últimos 70 años que considerar que esta sería 'la mundial' no deja de resultar impertinente.

Una pista nos la da el momento en que la prensa estadounidense empezó a llamar guerra mundial a la contienda de 1914: desde el mismo día en que Estados Unidos entró en ella.

Así, debemos entender que solo puede ser mundial una guerra en la que participe Estados Unidos. También debemos intuir que la III Guerra Mundial solo puede ser aquella que nos afecte a nosotros. Hay atisbos de III Guerra Mundial desde el momento en que a ti te suben la factura del gas. Así de dramática es tu vida.

Foto: Protesta en Reino Unido contra la invasión de Ucrania. (Reuters/Henry Nicholls)

"No a la guerra"

Por contraste, las guerras habidas hasta ahora nunca nos las tomamos a pecho, eran abstracciones, noticias; se moría localmente y nadie llevaba la cuenta de cuántas veces se había matado en quién sabe qué territorio lindante con quién sabe qué otro territorio. “No a la guerra”, se decía, así en general, porque todo era en general, gente muerta en general. Con la distancia, decir no a la guerra parecía muy propio: estaba la guerra, allá lejos, y tú, aquí sentado, decías no. Ponías el cartel en la ventana.

Es gracioso imaginarse una auténtica III Guerra Mundial y tú poniendo en la ventana “No a la guerra”. Seguramente en Mariúpol no hay ni un solo cartel que diga “No a la guerra”, estando, esa ciudad, literalmente arrasada por la guerra. Por un lado, cuando hay una gran matanza, el 'no' se da por supuesto, del mismo modo que se da por supuesto el no al cáncer. Por otro, cuando la guerra ha comenzado, lo único que se piensa, lejos del “No a la guerra”, es “No a la derrota”.

Cuando la guerra comienza, lo que se piensa, lejos del "No a la guerra", es "No a la derrota"

Stephan Zweig (ver sus 'Diarios') podía saber que la II Guerra Mundial era peor que la I porque había vivido ambas. Nosotros hablamos de la III Guerra Mundial realmente a humo de pajas, con alegría, habiendo visto 'Salvar al soldado Ryan' dos veces. A excepción del propio Biden (el cargo hace el terror), casi nadie parece saber exactamente qué dice cuando dice III Guerra Mundial. Algunos deben de creer que los cardinales son excitantes: 'Fornite 2', 'Fast and Furious 10' y 'III Guerra Mundial'. No dejan de pasar cosas nuevas, oye, más estrenos.

Foto: Concentración frente a la Bolsa de Nueva York, en Wall Street, en 1942. (Getty Images)

Los ucranianos han difundido un vídeo 'deepfake' donde se simula un bombardeo sobre París de forma hiperrealista. “Piensa si esto sucediera en otra capital europea”, leemos al final del vídeo. Por supuesto, es impensable. Necesitamos más publicidad, con un solo 'spot' no se logra nada. Imaginemos una campaña de concienciación sobre el advenimiento inmediato de la III Guerra Mundial de las proporciones exactas a la que hemos vivido estos años acerca de la inminencia de un apocalipsis debido al cambio climático. (Dejemos a un lado el chiste de que la destrucción del planeta ha cesado mientras se destruye Ucrania.) Horas en televisión sobre bombardeos en Madrid, en Segovia, en Sevilla; falta de suministros, hacer torniquetes, guardar en cámaras de hielo las piernas seccionadas… Uno se pregunta por qué no está de moda darnos miedo con una guerra que el propio presidente de Estados Unidos cree realmente posible. Por supuesto, no se debe a un rapto de responsabilidad de los medios de comunicación. Se debe a que la realidad es increíble.

Podemos tener un miedo muy llevadero en relación con peligros totalmente imaginarios, pero no podemos permitirnos tener miedo sobre algo que es verdad, el enemigo a las puertas. Cuando decimos III Guerra Mundial, tratamos de detener ese miedo. Apotropaico: nombramos para alejar el mal, como salvajes supersticiosos. En la nueva novela de Isaac Rosa un tipo va vendiendo búnkeres baratos a la población acojonada. Necesitan un 'lugar seguro'. Es ficción. En la realidad nos venden la luz más cara que nunca porque no tenemos miedo. Si es caro, todavía queda.

Biden, no cualquiera, ha dicho las palabras mágicas: III Guerra Mundial. Se trata básicamente de una anticipación posmoderna. Cuando estalló la I Guerra Mundial, nadie sabía que se llamaba así, pues no había una II Guerra Mundial de la que fuera necesario diferenciarla. Durante su transcurso se la llamó Gran Guerra. Tampoco existió inmediatamente la II Guerra Mundial. Fue Roosevelt (History.com) el que en 1941 utilizó por primera vez esa denominación, dándole carta de naturaleza. De hecho, todavía en 1942 alguien tuvo la estimulante ocurrencia de preguntar a la gente cómo debían nombrar el conflicto, pues había mucha preocupación con eso. Se recibieron 15.000 propuestas, entre las que se encontraban 'la Guerra de la Civilización' o 'la Guerra contra la Esclavitud'. La cosa era tan complicada que se tuvieron que resignar a ponerle un palito más al nombre de la guerra anterior.

Conflicto de Ucrania
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