OBITUARIO

Muere José Luis Cuerda, genio del absurdo y director de 'Amanece que no es poco'

El cineasta albaceteño ha fallecido en madrid a los 72 años tras sufrir una embolia

Foto: José Luis Cuerda en una foto de 2019. (Efe)
José Luis Cuerda en una foto de 2019. (Efe)

Llevaba tiempo enfermo. Enjuto —siempre había sido un hombre robusto— y con apenas un hilillo de voz, cuando presentó 'Tiempo después' en el Festival de San Sebastián de hace dos años, José Luis Cuerda apenas concedió entrevistas. Le resultaba demasiado fatigoso. Al recibir el Premio Feroz de Honor 2019, su discurso no tuvo la lucidez que acostumbraba este genio del absurdo. Y este miércoles 4 de febrero, el productor, guionista, escritor y, sobre todo, director albaceteño, el padre de 'Amanece que no es poco', joya del surrealismo español, ha fallecido en Madrid a los 72 años, según han confirmado sus hijas en un comunicado. "Irene y Elena Cuerda, hijas del director de cine José Luis Cuerda, comunican el fallecimiento de su padre esta mañana, tras sufrir una embolia en el Hospital de la Princesa de Madrid. Lamentan tan sentida perdida y agradecen las muestras de cariño recibidas hacia el que ha sido uno de los directores más importantes del cine español de las últimas décadas. La familia celebrará en la intimidad la despedida del director manchego", han escrito y enviado a la prensa.

"Hay directores que hagan lo que hagan siempre serán modernos", dijo de él Alejandro Amenábar, del que fue productor en 'Tesis' y en otras películas cuando el hispano-chileno apenas acababa de salir de la Facultad de Comunicación. Con 'Amanece que no es poco' (1989), Cuerda se convirtió en estandarte del humor manchego y referente para generaciones y generaciones de cómicos: podríamos responsabilizarle de una cantera que ha dado a ídolos del humor como José Mota o 'los chanantes' Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas y Carlos Areces, que siempre han reconocido la influencia de Cuerda en su trabajo. "Monty Python, las películas de José Luis Cuerda, Gila, 'Martes y 13'" , contestó Reyes a 'El Comercio' respecto a sus referentes. "Yo me veo buena gente, un tío normal, aunque últimamente me siento algo 'desganao', confesó hace apenas un año.

['José Luis Cuerda, hay que ver lo bien que te has muerto', por Soto Ivars]

E incluso en la desgana, Cuerda era brillante, como demuestra en su libro 'Memorias fritas', que publicó en octubre del año pasado, hace apenas unos meses, en las que repasó su vida y obra desde su infancia en Albacete hasta su "abuelía".

Memorias fritas. (Pepitas de Calabaza)
Memorias fritas. (Pepitas de Calabaza)

¿Quién no ha escuchado aquello de "Queremos que la muchacha sea comunal"? ¿Cómo negar el ingenio de quien escribió el diálogo "Verá señora, que quería yo hablarle de Dostoievski". - "Ah pues muy bien, encantada. Ahora mismo bajo"? ¿Quién puso de moda —más que de moda, porque aún perdura— la contingencia municipal? "."Creo que valgo para dos o tres cosas, entre ellas para hacer reír al personal", afirmó en alguna ocasión. Y no es extraño entonces que compartiese amistad y trabajo con Rafael Azcona. Entre ambos existió una profunda admiración. "Siempre que me han preguntado cuál es para mí la mejor película de la historia de cine he respondido una que se titula 'Plácido-El apartamento', podría adherir otras diez y entraría alguna más de Azcona Berlanga", admitió en 'Turia'.

Supo ser divertido en comedia, pero también solemne en el drama. Porque hay vida más allá 'Amanece que no es poco', su obra cumbre, la película por la que será recordado. Porque con 'La lengua de las mariposas' (1999) y 'Los girasoles ciegos' (2008) —ambas coescritas junto a Azcona— demostró que también sabía ponerse serio.

Seminario y póker

Cuerda nació el 18 de febrero de 1947 y de niño lo internaron en un seminario en el que pasó tres años. "Como me gustaba mucho una chica y no me atrevía a decírselo, ingresé en el seminario. Después me salí", contó en una entrevista para 'El Correo' con su habitual sentido del humor. Llegó a Madrid cuando su padre, jugador de póker profesional, ganó en una timba un piso en el Paseo de la Habana valorado en 73 millones de pesetas. "Mi padre vivía como Dios", recordó el director. "Jugaba todas la noches en el Círculo de Bellas Artes. Y cuando venía a las tres de la mañana y me veía a mí jugando al tute con los amigos se echaba las manos a la cabeza".

Llegó a Madrid cuando su padre, jugador de póker , ganó en una timba un piso en el Paseo de la Habana valorado en 73 millones de pesetas

También tardó tres años en dejar la carrera de Derecho —sin aprobar ni un curso— para formarse como técnico de radio y televisión. En esa época también se afilió al Partido Comunista gracias a la insistencia de Cristina Almeida y Manuela Carmena. Pero tampoco duró demasiado. En segundo de carrera "vinieron a hacer proselitismo y me hice del PCE; ya que vinieron las mujeres, estuve un par de años, por probar", recordó en una conversación con 'eldiario.es'.

En 1969, con apenas 22 años, empezó a trabajar en los informativos de TVE y, después, en diferentes programas culturales. Fue un director tardío, y quizás gracias a ello pudo madurar un estilo único y atemporal. No fue hasta 1977, con 30 años, cuando tuvo la oportunidad de debutar como realizador de ficción y lo hizo con una adaptación para televisión de 'El túnel', de Ernesto Sábato. Al cine llegó cinco años después, con 'Pares y nones', su primera película junto a Antonio Resines. Cinco años después dio el gran salto con 'El bosque animado', la comedia fantástica —por lo bueno y por lo de la fantasía—, seleccionada en el Festival de San Sebastián y su primer trabajo con Alfredo Landa, con quien volvería a trabajar en 'La marrana', en la que también coincidió con Resines.

Y por fin llegó 1989. El año en el que amaneció, que no es poco. El año que marcó la fiebre de los amanecistas, que inició las peregrinaciones a Ayna, el pueblo donde se rodó la película. Se convirtió en el Monty Python albaceteño, para quien necesite una justificación comparativa y una reafirmación anglosajona. 'Amanece que no es poco', la historia de un pueblo en el que los vecinos se cultivan, los profesores vienen de Oklahoma y los negros de La Mancha. Esta fue la primera de sus nominaciones al Goya, en este caso en calidad de guionista.

Los años noventa demostraron su estajanovismo. Casi a película por año, en esta década rodó una secuela apócrifa, 'Así en el cielo como en la Tierra', en la que San Pedro vestía tricornio y tenía la cara de Paco Rabal, las mujeres no quieren ser la Virgen y el Apocalipsis se desencadena en un pequeño pueblo español. Pero por muy delirantes que fuesen los argumentos de sus películas, Cuerda siempre partió de una base profunda, de una mirada filosófica y existencialista del mundo, siempre desde el costumbrismo más hilarante.

Su última película, 'Tiempo después', se estrenó a finales de 2018. Casi como una despedida, se rodeó de amigos y devotos —Joaquín Reyes, Arturo Valls, Carlos Areces, Berto Romero— y volvió a tirar de guardias civiles en una sátira sobre la desigualdad de clases. Se va un director querido, de esos a los que no se le encuentra ni crítica ni enemigo, porque siempre supo ir por la vida con alegría y humildad. Un tipo "normal" de Albacete, como él insistía, sin querer hacer ver que fue y será mucho más.

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