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Cosas que no os cuentan del Planeta

Hay vida detrás de los focos del Planeta. Políticos, escritores y gentes de la cultura juntos en la gran cita literaria

Foto: Ada Colau, Santiago Posteguillo y José Guirao, en el Premio Planeta 2018. (EFE)
Ada Colau, Santiago Posteguillo y José Guirao, en el Premio Planeta 2018. (EFE)

La luz del 'fotocol' se apaga en el momento en que Inés Arrimadas se coloca ante las cámaras, preludio de la catástrofe que nos espera en lo más oscuro de la noche. Entrega del Premio Planeta. Hotel Juan Carlos I y ni un representante de la Generalitat. ¿Casualidad? No lo creo. Rumores: hay quien dice que el fallo eléctrico se debe a que Arrimadas funde los plomos allá por donde pasa, y están los que han visto a Artur Mas cerca del cuadro de luces momentos antes del suceso. Sabemos quién se lleva el premio y quién queda finalista desde antes del cóctel, pero interrumpirán la cena con las deliberaciones del jurado. Pienso que solo es una excusa para que cenen lejos de nosotros. De la canalla periodística, política, televisiva y literaria. O señal de que a ellos les dan un rancho de mayor calidad y menor nivel de pedantería que a nosotros. En fin. Crónica negra, dos puntos.

Me toca la mesa sin número, la de las almas en pena, que es la prensa. Matías Néspolo, Llucia Ramis, Xavi Ayén, Álvaro Colomer, gente así. Es una bendición estar en esa mesa porque aquí no tenemos que fingir que no sabemos a quién le dan el premio. Se habla, entonces, de otras cosas, y se inventan más locuras que en las mesas de novelistas. La decoración es pasto de la necesidad y el fetichismo. Ayer, en la comida de prensa, el centro de mesa eran unos cacharros con cables para mantener nuestros móviles cargados, y parece que desaparecieron varios. Ahora son unos hatajos de libros antiguos entre los que destacan las memorias de Azaña escritas por él mismo, dicen que una primera edición, pero no podremos averiguarlo. Solo sé que han visto a Víctor Amela con un paquete sospechoso camino de los lavabos. Merecemos cubiertos de plástico.

El jurado del Premio Planeta. (EFE)
El jurado del Premio Planeta. (EFE)

Hay mil personas cenando y se oyen los cubiertos. El éxito no lo representan los premiados, sino Karina Sáinz Borgo, que ha vendido su novela a 15 idiomas en Fráncfort y será el 'boom' literario del año próximo. Pero se acerca la lectura del fallo. Se acerca la lectura del fallo. La emoción, la tensión, y también el asco por la vida unos segundos más tarde, cuando la autora de 'Violencia de género' descubre que el título de su libro se queda sin nada (#FaltaMuchoPorHacer). Salgo a fumar y en la puerta me encuentro a un joven elegante más solo que la una. Me pide papel y descubro que es Willy Bárcenas, cantante de Taburete. Acaba de volver de 'La Resistencia', donde Quequé invita a traición a los personajes de los que más se ha burlado David Broncano, para que los confronte. Willy está receloso, pero le doy ánimos. Parece un personaje literario perdido entre escritores.

Si la literatura es el Titanic herido por el iceberg, el Planeta es la orquesta que sigue tocando valses rodeada de gente vestida de alto copete

Si la literatura es el Titanic herido por el iceberg, el Planeta es la orquesta que sigue tocando valses rodeada de gente vestida de alto copete en la cubierta. Posteguillo y la hija de Sánchez Dragó (hasta la entrega del cheque, todos se referirán a ella con este sobrenombre) se llevan 600.000 y 150.000 napos respectivamente. Dragó dice en la rueda de prensa que, después de '100 años de soledad', no había leído una novela mejor que la de su hija. Puesto que tampoco ha visto un partido político más íntegro que Vox, posiblemente crea Dragó a estas alturas que '100 años de soledad' la escribió él. Después de todo, Posteguillo ha dicho que prefiere que le llamemos Julia.

Cosas que no os cuentan del Planeta

¿Se habla en este premio de literatura? Mucho. En el ascensor del hotel me encuentro encerrado con Daniel Arjona y Megan Maxwell, que es un amor sobre la tierra. Viajar en ascensor con la autora de la novela erótica más leída de España justo después de darle la mano a un octogenario que dice correrse para adentro ya daría para matar una crónica, pero a Megan Maxwell le digo sin venir a cuento que el final de un soneto se llama estrambote. Y ya hemos hablado suficiente de poesía.

Anika Entrelibros cuenta que la sacaron del baño rompiendo la puerta, a lo que Juan Gómez Jurado responde que él dio de beber vodka a una cabra

A estas alturas empiezan a producirse los fenómenos paranormales. Luis Piedrahita se ha echado en el suelo para limpiarle los zapatos a Manuel Bartual después de que le caiga una copa encima, lo que plantea la posibilidad de un nuevo hilo eterno y viral en Twitter. Oigo a Anika Entrelibros decir que la sacaron del baño rompiendo la puerta con un hacha, a lo que Juan Gómez Jurado responde que él dio de beber vodka a una cabra, aunque no confirma si fue la de la Legión. Justo antes de irme, cuando veo doble, descubro que los hombres poderosos tienen momentos de enorme generosidad. Me deslizan en la mano un tique de bebida gratis. Es el cocinero Chicote quien me lo ha dado. Mi premio extraordinario es para él.

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