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El viaje del héroe: la estructura que se lleva repitiendo desde el principio de los tiempos
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El viaje del héroe: la estructura que se lleva repitiendo desde el principio de los tiempos

Hay una historia que se repite continuamente y con la que todos nos sentimos identificados en mayor o menor medida: el viaje hacia lo desconocido que nos cambiará para siempre

Foto: Prometeo tampoco se salva del viaje del héroe. (Heinrich Fueger)
Prometeo tampoco se salva del viaje del héroe. (Heinrich Fueger)

Un joven se coge un año sabático y decide viajar por el mundo, aunque jamás ha salido de casa. En su trayecto vive miles de aventuras y cuando vuelve a casa, maduro y diferente, no para de dar la chapa a sus amigos, familiares y todo aquel que quiera oírle sobre sus pericias, acerca de cómo su viaje le ha cambiado y ahora es una persona diferente. En realidad, ese joven no ha inventado nada, sino que su psicología sin saberlo está reproduciendo el que es el mito más antiguo de todos: el monomito. El viaje del héroe.

Da igual que sea Ulises, Gilgamesh, Cristo, Buda, Luke Skywalker, Frodo o Harry Potter, su periplo será muy parecido: una persona siente la llamada a la aventura y la sigue. En su paso hacia lo desconocido encontrará distintas figuras: un mentor y un ayudante, que le prestarán la mano y le servirán en los momentos en los que haya retos y tentaciones (que los habrá). En un determinado momento se encontrará ante el abismo y se tendrá que enfrentar de una manera u otra a la muerte, pero se expiará y retornará de nuevo a su hogar totalmente cambiado. Son en total 17 etapas, aunque es cierto que pocos mitos cumplen todas y se suelen centrar en 12.

Da igual que sea Ulises, Gilgamesh, Cristo, Luke Skywalker o Frodo, su periplo será parecido: una persona siente la llamada a la aventura y la sigue

Por describirlo etapa por etapa, de la manera simple:

  1. El mundo ordinario. El hogar del héroe, que se presenta al principio, donde está atado.
  2. La llamada a la aventura. Algo sucede que trastoca la vida del héroe y tiene que cambiarla por completo.
  3. Rechazo a la llamada. El héroe está cómodo en su zona de confort, se niega a salir.
  4. Encuentro con el maestro. El personaje con experiencia y sabiduría que le convencerá de que siga la llamada.
  5. Cruce del primer umbral.
  6. Al cruzarlo, irremediablemente tendrá que superar pruebas, hacer aliados y enemigos.
  7. Acercamiento a la caverna más profunda. Las pruebas son cada vez más difíciles, pero va ganando experiencia.
  8. Calvario. El héroe se enfrenta a un momento dramático, sus demonios o, generalmente, la muerte (quizá de uno de los suyos).
  9. La recompensa. Tras superar el calvario, recibe una recompensa.
  10. La vuelta. Emprende el camino a casa.
  11. La resurrección del héroe. Se enfrenta a un reto a muerte con el que se transformará dejando atrás su antiguo yo, el inicial, gracias a su experiencia supera sus defectos y sale reforzado como un nuevo ser, más fuerte.
  12. Regreso (con el elixir).

El término fue acuñado por el antropólogo Joseph Campbell para definir ese modelo que se repetía en muchos relatos épicos del mundo. Basándose en la obra de Joyce, de la que era admirador, lo describió en su obra 'El héroe de las mil caras' (1949). Es inevitable darse cuenta de que prácticamente todos estos héroes no solo fueron hombres en el pasado (normal, si no juzgamos con los ojos del presente) sino que el monomito se sigue definiendo con ellos, salvo en algunas excepciones relativamente recientes. Según el poeta Robert Bly y otros estudiosos del tema, en el concepto del viaje del héroe se basa el 'Movimiento masculino', y es una metáfora para el crecimiento espiritual y psicológico, muy similar a los cuentos de hadas, pero con arquetipos extraídos de Jung, y relacionado con temas de rol e identidad de género.

Doce etapas y siete historias básicas

Aunque también hay mujeres que se engloban en el monomito, y no hace falta que sean princesas Disney. Jane Eyre de Charlotte Brontë, por ejemplo, está considerada unánimemente como parte del viaje del héroe: una mujer victoriana de clase media que se debe enfrentar a obstáculos y conflictos, diferentes a los de sus contrapartes masculinos, y que finalmente sale victoriosa de los mismos. Es, además, un claro ejemplo del llamado 'Bildungsroman': historias comunes en la ficción victoriana, sobre el aprendizaje, que muestran el desarrollo moral y psicológico de los protagonistas a medida que se convierten en adultos.

placeholder Fotograma de 'Jane Eyre'. Un viaje de la heroína en pura regla.
Fotograma de 'Jane Eyre'. Un viaje de la heroína en pura regla.

¿Por qué sigue repitiéndose el viaje del héroe ahora que el mundo es diferente? ¿Por qué, en el fondo, Harry Potter y Odiseo no difieren tanto? Podríamos hablar, por supuesto, de una falta de creatividad. Pero en realidad, como asegura Christopher Vogler en ' El viaje del escritor', por mucho que lo quiera, ningún autor está libre de la forma, por mucho que rechace la tradición o los modelos. Al final todos somos esclavos de esas historias que nos precedieron y nos sirven como espejos, aunque sea para seguir otros caminos (influidos por ellas). De una manera bastante rígida y dejando algunos escritores que no lo cumplen por el camino (como Kafka o Proust), Christopher Booker aseguró en 2004 que solo existían siete tramas básicas en todas las historias, que vienen a ser un poco la continuación del monomito:

  • La metatrama. La etapa de anticipación, el héroe es llamado a la aventura, a veces a través de un sueño. Después vendrían las verdaderas tramas.
  • Superar al monstruo. Desde Teseo a Star Wars, son infinitas las historias que lo cumplen.
  • Pasar de la riqueza a la pobreza. David Copperfield, Jane Eyre, Cenicienta, Aladín...
  • La búsqueda de un objeto. La Divina Comedia, la Ilíada, Monty Phyton...
  • Viaje y regreso. La epopeya de Gilgamesh es la más antigua, pero también se puede hablar de Regreso al futuro, Peter Pan, el Rey León o El tercer hombre.
  • Comedia (y tragedia). Se engloban muchísimas obras debido a la vaguedad de la trama expuesta. En los primeros: el gran Lebowsky o Sueño de una noche de verano. Los segundos van desde Ana Karenina a Ciudadano Kane.
  • Renacimiento. Desde La reina de las nieves a El día de la marmota.

"Donde pensábamos viajar al exterior, llegaremos al centro de nuestra existencia, y donde creíamos estar solos, estaremos con el mundo"

Booker señala, curiosamente, la importancia del número tres en todas estas tramas. Después de varios eventos, el tercero es el desencadenante final para que suceda algo importante y se resuelva el conflicto. Esto es algo que se puede observar especialmente en los cuentos de hadas moralizantes, nada muy raro si tenemos en cuenta que en la Edad Media, debido al cristianismo, era el número perfecto, que simbolizaba la Trinidad y la perfección de lo acabado.

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Foto: iStock.

De igual manera, los doce pasos oficiales del viaje del héroe se repiten continuamente desde el principio de los tiempos, y Merlín, Gandalf o Dumbledore son la misma figura. Igual que Gautama Buda en su viaje se dio cuenta de la importancia de no caer en la ambición, algo que los personajes de Tolkien deberían recordar después. Incluso Gilgamesh, tras no lograr vencer a la muerte, vuelve a casa siendo un nuevo rey justo con los suyos, mientras que Beth Harmon, la protagonista de 'Gambito de dama' acaba jugando al ajedrez con los transeúntes por la calle. Todos los héroes (asegura Campbell) han recorrido el sendero, el camino es conocido, hay que seguir la huella del héroe. Donde habíamos pensado viajar al exterior, llegaremos al centro de nuestra existencia, y donde habíamos creído estar solos, estaremos con el mundo.

Quizá por ello la historia sigue siendo efectiva, porque al final, citando a Bowie, todos podemos ser héroes. El viaje del héroe trata menos del héroe como tal que del camino que alguien tiene que recorrer para conocerse a sí mismo. Al final es muy fácil ponerse en la piel de aquel que tiene que salir de su zona de confort y luchar contra lo desconocido para, finalmente, salir victorioso.

Al final es fácil ponerse en la piel de aquel que tiene que salir de su zona de confort y luchar contra lo desconocido para salir victorioso

Todos en mayor o menor medida y en diferentes momentos de nuestra vida tenemos que enfrentarnos a retos semejantes, sin que haga falta luchar contra dragones o hacer uso de la magia. Un nuevo trabajo o mudarte a una gran ciudad pueden servir para que lleguemos al centro de nuestra experiencia y sobrevivamos, intentando conocer todas las respuestas por el camino. Quizá no hay nada más heroico que eso.

Un joven se coge un año sabático y decide viajar por el mundo, aunque jamás ha salido de casa. En su trayecto vive miles de aventuras y cuando vuelve a casa, maduro y diferente, no para de dar la chapa a sus amigos, familiares y todo aquel que quiera oírle sobre sus pericias, acerca de cómo su viaje le ha cambiado y ahora es una persona diferente. En realidad, ese joven no ha inventado nada, sino que su psicología sin saberlo está reproduciendo el que es el mito más antiguo de todos: el monomito. El viaje del héroe.

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